Ford en Almussafes
Fábrica de Ford España en Valencia. ARCHIVO

La fuerte caída en las ventas de coches ha llevado a la dirección de la planta valenciana de Ford a presentar el primer Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla la extinción de contratos de trabajo. La medida afectará, según fuentes del sindicato mayoritario, UGT, a 600 empleados de Almussafes.

Tras más de un año de continuas regulaciones de empleo consecutivas, que llevaban unas semanas al paro a grupos de trabajadores, e incluso a la suspensión del turno de noche, el reciente  anuncio de que la factoría de Valencia no fabricará el nuevo modelo Focus ha sido la puntilla definitiva. Con ello, se produce un “excedente de personal” que la empresa considera “estructural”, por lo que “urge la necesidad de reestructurar la plantilla”.

El sombrío panorama que se cierne sobre la demanda de vehículos ha pesado más que los planes de ayudas del Gobierno para adquirir turismos. De hecho, en la memoria explicativa de la empresa para justificar la medida, la dirección señala que, para 2010 y 2011 “las previsiones iniciales que se tienen son de volúmenes de producción inferiores a los de la última parte del año 2009”.

El comité de empresa recibió el aviso de la dirección, que presentará este jueves el ERE. El presidente del órgano sindical, Gonzalo Pino (UGT), concretó que la reunión tendrá lugar a partir de las 11.00 horas, aunque adelantó que la posición de su sindicato será de rechazo por ser una medida “demasiado drástica”.

El responsable de Comisiones Obreras, Miquel Rosaleny, también mostró el “absoluto rechazo” al expediente, que no ve “justificado ni por motivos económicos ni por el nivel actual de producción”. Además, destacó que le llama la atención que, del total de 600 empleados afectados, haya 80 técnicos administrativos, cuando el actual ERE en vigencia, afecta a 8.

Ayudas públicas y efecto dominó

La automovilística estadounidense ya avisó el pasado mes de julio que estudiaba una  «necesaria reducción de personal de forma permanente», pese a haber recibido una jugosa ayuda del Gobierno central cifrada en 51,9 millones de euros, a los que hay que sumar otros 6,2 millones que destinó la Generalitat Valenciana a la factoría de Almussafes en febrero de este año. La caída de actividad de la planta puede tener efectos aún más perniciosos para el empleo en la provincia, ya que  13.000 puestos de trabajo indirectos de empresas auxiliares dependen de la salud de Ford.

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