Una carta escrita por el verdadero Drácula permitirá conocer detalles sobre su físico

Vlad Tepes, el voivoda de Valaquia que inspiró el personaje de Drácula.
Vlad Tepes, el voivoda de Valaquia que inspiró el personaje de Drácula.
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Vlad Tepes, el voivoda de Valaquia que inspiró el personaje de Drácula.

Es uno de los personajes literarios más famosos de todos los tiempos y uno de los que ha sido llevado a la gran pantalla más veces. Pero tras el personaje de Drácula hubo una persona real, y ahora estamos a punto de conocer detalles nunca antes conocidos sobre él.

Tal y como recoge el Guardian, Gleb y Svetlana Zilberstein son dos científicos que van a extraer material genético de las cartas escritas por Vlad Tepes, inspiración histórica del conde vampiro creado por Bram Stoker, a partir de su sudor, huellas dactilares y saliva.

La pareja, que ha sido apodada como "los detectives de las proteínas", aunque ellos prefieren "químicos históricos", puede construir una imagen no solo de la composición física del voivoda de Valaquia que se hizo conocido como Vlad el Empalador por cómo ejecutaba a los enemigos, pero también sobre las condiciones ambientales en las que vivía.

"Nuestro trabajo es encontrar las huellas bioquímicas que quedaron desde el momento en que se creó el objeto histórico o cuándo fue utilizado por alguna figura histórica", explica Gleb Zilberstein.

"Cuando se encuentran 'biomoléculas históricas', comenzamos a analizarlas. Es decir, determinar la composición molecular y la edad de moléculas históricas. Principalmente, determinamos proteínas y metabolitos", prosigue el científico.

"Estas moléculas son más estables que el ADN y brindan más información sobre las condiciones ambientales, la salud, el estilo de vida y la nutrición de la persona histórica a la que pertenecieron las moléculas históricas", dice Zilberstein.

Los ejemplos de Bulgákov y Chéjov

Los Zilberstein nacieron en Kazajistán y durante los últimos 26 años han vivido y trabajado en Tel Aviv, Israel. Junto con el profesor Pier Giorgio Righetti, de la Universidad Politécnica de Milán, desarrollaron el análisis bioquímico utilizado para extraer proteínas de artículos tocados o usados por personas muertas hace mucho tiempo. Su primer experimento fue en el manuscrito original de El Maestro y Margarita del escritor soviético Mikhail Bulgákov.

Gleb Zilberstein dijo: "Encontramos rastros de morfina y proteínas de patología renal en las páginas del manuscrito, lo que demuestra que lo escribió bajo la influencia de las drogas que usaba para aliviar el dolor agudo en los riñones".

"Después de Bulgakov, trabajamos sobre Anton Chéjov. Analizamos la camiseta con la que murió y su última carta. Chéjov sufría de tuberculosis y usaba varias sustancias como analgésicos, pero murió de un derrame cerebral. Después de Chéjov, empezamos a investigar la carta de George Orwell a Moscú y encontramos rastros de tuberculosis, que contrajo en España", añade el científico.

Zilberstein dijo que el análisis proporciona una instantánea del estilo de vida de esa persona y los factores en el entorno que la rodeaba cuando manejó cualquier prueba en la que se esté trabajando.

En el caso de Vlad Tepes, se trata una carta que escribió a la gente de Sibiu, ciudad de la actual Rumanía, el 4 de agosto de 1475, informándoles que en breve establecería su residencia en su ciudad.

"Con nuestro análisis, esperamos recibir una instantánea de un retrato molecular de Vlad 'Drácula' cuando escribió o firmó estas cartas, es decir, su salud, lo que comió y cómo era la atmósfera a su alrededor", concluye Gleb Zilberstein.

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