Joan Ferran  Historiador y articulista
OPINIÓN

¿Black Friday?

El fin de semana del Black Friday llena el centro de Barcelona de locales y turistas
Una imagen de archivo de un cartel del Black Friday en una tienda de Barcelona.
Europa Press

Esto del Black Friday es un fenómeno poliédrico. Empresarios y comerciantes ven en esta jornada de compra desatada una oportunidad para resarcirse de los estragos económicos ocasionados por los confinamientos. 

Las organizaciones a favor de los derechos de los consumidores aprovechan el evento para prevenir al ciudadano contra el engaño que se oculta en precios manipulados con alevosía. Por su cuenta, los activistas de Greenpeace, nos recuerdan las consecuencias ambientales y sociales que genera en el planeta el ‘sobreconsumo’. 

Hay quien incluso argumenta que esta costumbre, importada de Estados Unidos, tiene como único objetivo vaciar los almacenes de los minoristas y sanear las cuentas de los grandes almacenes. 

Lo cierto es que con tanto mensaje cruzado y publicidad descarada uno puede sentirse confundido, mentalmente saturado. Los anuncios del Black Friday nos aparecen hasta en la sopa. Quizás por ello muchos añoramos otro tipo de publicidad más cercano con mensajes simpáticos y, me atrevería a decir, casi domésticos. 

Hace algunos años, cuando aún no se contemplaban como es debido las cuestiones de género, el Ayuntamiento de Barcelona lanzó la campaña publicitaria 'Vine al mercat reina' ('Ven al mercado reina'). Tras aquel mensaje tan cálido y directo se escondía algo más que un llamamiento al consumo desenfrenado, se apreciaba la voluntad de recuperar los mercados como espacios relacionales entre vecinos, como piezas importantes del patrimonio cultural de la ciudad. El Black Friday es frío.

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