La ONU teme un "invierno catastrófico" en Ucrania y los países vecinos se preparan para recibir un éxodo de refugiados energéticos

Un hombre trata de calentar su mano en una estufa en Kiev.
Un hombre trata de calentar su mano en una estufa en Kiev.
EFE

¿Está volviendo la guerra en Ucrania al inicio justo cuando se cumplen nueve meses desde su inicio? Puede ser un análisis acertado si se tienen en cuenta varios factores: ola de ataques rusos sobre varias ciudades del país, riesgo de un éxodo masivo de ciudadanos e infraestructuras completamente destrozadas. Pero ahora además hay un factor extra: el invierno, que según Naciones Unidas podría ser "catastrófico" dada la falta de agua, calefacción o electricidad en muchas zonas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ya asume que la situación "es muy difícil" cuando se va a entrar en meses que podrían ser decisivos para el devenir del conflicto.

Para Zelenski los ataques que lanza Rusia contra las instalaciones energéticas son "crímenes contra la humanidad" y muchas ciudades ya se han quedado completamente a oscuras y sin suministro, que también es mínimo en la capital. En otros lugares como Odesa solo funcionan aquellos puntos en los que hay generadores y el Gobierno ya ha avisado de que todas las centrales están dañadas. "Mientras Ucrania ofrece un plan de paz de diez puntos, Rusia responde con misiles. Estamos esperando una reacción al terror de Rusia. Necesitamos sistemas de defensa aérea. Es hora de apoyar la fórmula de paz de Ucrania", pide el presidente.

En la capital la cifra que se maneja es dramática: el 70% de la ciudad está sin electricidad, según confirmó su alcalde, Vitaly Klitschko. "El 70 por ciento de la capital sigue sin electricidad. Las compañías energéticas están haciendo todos los esfuerzos posibles para recuperarlo cuanto antes", reveló el mandatario a través de un mensaje en Telegram. Así, ha señalado que las empresas han explicado que "dependerá de la restauración del equilibrio en el sistema energético de Ucrania, del que Kiev es parte". Klitschko asimismo anunció que ese suministro podría recuperarse con el paso de las horas y por zonas.

Mientras Ucrania ofrece un plan de paz de diez puntos, Rusia responde con misiles

En ese escenario, Naciones Unidas ha encendido ya todas las alarmas. "Incluso antes de los últimos ataques, las autoridades ucranianas señalaban que prácticamente no había grandes plantas termoeléctricas o hidroeléctricas intactas en Ucrania. Es probable que el bombardeo de este miércoles empeore aún más la situación", dijo Rosemary DiCarlo, la jefa de Asuntos Políticos de la organización, que anticipa "un invierno catastrófico" porque millones de personas estarán sin agua o calefacción durante unas semanas de grados bajo cero e intensas nevadas.

Esto abre la puerta indudablemente a un nuevo éxodo de refugiados hacia países fronterizos o desplazados a otras zonas del país que no tengan tantos problemas de suministro. Desde Acnur explican a 20minutos que no parece "que se vaya a llegar a una situación como la vivida al inicio" de la invasión. "Hay que estar preparados, sin alarmismos excesivos. La salida ha sido constante pero no hemos visto las cifras del principio", comenta María Jesús Vega, portavoz de Acnur España.

"Reforzar la preparación para el invierno"

"Estas infraestructuras atacadas son claves para la supervivencia de la población", prosigue, explicando la importancia de la falta de suministros. En este sentido, desde Acnur actúan para "reforzar la preparación para el invierno, aislar viviendas, proporcionar materiales para la reconstrucción, para la gente que no ha podido o no quiere salir, o incluso no puede hacerlo como la gente mayor". Además, otra variable es la de "reforzar también los centros colectivos para las personas desplazadas".

Es importante, además, "la labor en los países limítrofes, ayudando a los gobiernos" para hacer frente a las llegadas en lugares como Polonia o Rumanía. En todo caso, la alerta existe, pero las alarmas no suenan como sonaron en febrero o marzo. "Es cierto que la gente que va llegando son ya personas en una situación mucho más vulnerable. Son los que no pudieron salir en un inicio, y que ahora arrastran tras de sí un sufrimiento atroz", concluye Vega.

Por su parte, Júlia Codina, analista en cooperación internacional y ayuda humanitaria, añade que el plan de Rusia pasa un poco por atacar esa infraestructura energética "y eso significa que puede haber movimientos de población a los países vecinos" aunque todavía no está claro si con niveles similares al principio. "Esto genera una situación también complicada para esos países, que ya están viviendo su propia crisis por ejemplo del coste de la vida". De hecho, comenta, "la ONU ya está trabajando en esas zonas" para gestionar ese posible éxodo.

La foto actual ya es de por sí preocupante. Según datos de Naciones Unidas, más de 7 millones de ucranianos están refugiados en otros países y otras casi 7 millones de personas permanecen desplazadas dentro del país, que se mueven hacia lugares fronterizas desde los puntos más castigados como el Donbás, Zaporiyia, Odesa o la propia Kiev en los últimos días. "Desde el comienzo del conflicto, Ucrania ha sido un lugar de muerte, destrucción y devastación", insisten, y unos 17,7 millones de personas en el país necesitan ayuda humanitaria.

Mientras, Rusia trata de justificarse. "Estamos atacando instalaciones de infraestructura en Ucrania en respuesta al bombardeo de este país con armas occidentales y los imprudentes llamamientos de Kiev a una victoria militar sobre Rusia", expresó el representante de Moscú ante la ONU, Vasili Nebenzia, que señaló (y culpó) directamente a la OTAN y demás aliados de Kiev de lo que está sucediendo. "Los países occidentales están tratando de imponer su hegemonía", esgrimió Nebenzia, al tiempo que Zelenski lamentó que Naciones Unidas "deje participar en sus votaciones a un Estado terrorista", que es como califica a Rusia.

El Kremlin, por otro lado, dice haber logrado frustrar un presunto ataque terrorista contra el gasoducto South Stream, que permite transportar gas natural desde el territorio ruso hasta países como Bulgaria, Italia y Austria. Eso sí, no señala directamente a Ucrania de estos hechos. "Como resultado de una compleja operación, la Inteligencia ha evitado un intento de sabotaje y un acto de terrorismo por parte de los servicios especiales ucranianos contra el gasoducto South Stream, que permite llevar energía a Turquía y otros puntos de Europa", explicaron desde el Gobierno de Vladimir Putin. El factor energético también sigue siendo clave en el marco del conflicto aunque el mayor problema es, como en todo momento, para una Ucrania cada vez más castigada.

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