Víctor Conde y Guillem Sánchez ganan el Premio Minotauro 2022 con su novela 'Horizonte de estrellas'

Imagen de archivo de libros.
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PIXABAY
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El escritor tinerfeño Víctor Conde y el catalán Guillem Sánchez han ganado este jueves el XVII Premio Minotauro 2022, dotado con 6.000 euros, con la novela de ciencia ficción Horizonte de estrellas, en la que reflexionan sobre la relación con el otro y el lugar de cada uno en el mundo.

El original se ha impuesto de entre los 166 presentados de diferentes países de todo el mundo y se presentará oficialmente durante el próximo Festival Internacional de Cine de Sitges y en el Festival 42 de Barcelona, llegando a las librerías el día 5 de octubre.

Tras darse a conocer el veredicto, los dos autores han confesado que ayer fue la primera vez que se vieron en persona porque durante los dos años en los que han estado construyendo este artefacto literario solo se han comunicado a través de internet y del teléfono.

La novela está protagonizada por Soleyko, una ingeniera que ha decidido dejar atrás su vida en la tierra y su relación de pareja para embarcarse en una nave con 200.000 colonos, en una expedición conjunta con los 'idor', una raza alienígena que coopera con los humanos a pesar de todas las diferencias que los separan.

Víctor Conde, que ya obtuvo el Minotauro en 2010 y que también es poseedor del Kelvin y el Ignotus, ha contado que el proyecto empezó a tomar forma al pensar que podría volver a juntarse con un autor que le gustara, en este caso Guillem Sánchez Gómez, de quien ha destacado "la mirada que tiene sobre el futuro".

"Yo vivo en Tenerife y él en Mataró, pero gracias a Dios se inventó internet, que permite las comunicaciones instantáneas. El proceso ha sido muy sencillo y fluido porque eso es lo que ocurre cuando estás con un volcán creativo, abierto a ideas", asegura.

Los dos han acabado "amasando con las manos una novela de exploración e investigación, en la que se van abriendo cajas de sorpresas hasta la caja de sorpresa del final, del que solo podemos decir que no mueren todos".

Guillem Sánchez ha coincidido en que las ideas de ambos han encajado muy bien a lo largo de un proceso "fácil y rico". "La ciencia ficción es literatura de ideas y si hay dos cabezas, hay más ideas", comenta.

"Queríamos escribir una novela en la que no hubiera violencia, sino una acción intelectual. Nada de peleas y batallas, que son elementos que están tan de moda", prosigue en sus declaraciones.

Lo que buscaban, en todo caso, es que "fuera un descubrimiento para el lector, porque los personajes llegan a un lugar desconocido en el que tienen que descifrar enigmas hasta el final, todo muy mental".

Conde ha apostillado que "el gran objetivo final es que a medida que la vayas leyendo te vayas cargando de asombro, desde el enigma de la página 1 hasta el del final, pensando que esto nunca lo habías leído antes".

Los dos escritores han coincidido en que volverán a colaborar ante lo positivo de esta experiencia, avanzando Víctor que "lo que molaría es un western romántico-erótico".

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