El abecedario de la CoFoE: estas son las palabras mágicas para entender la Conferencia sobre el Futuro de Europa

Imagen de archivo del plenario del Parlamento Europeo, en Bruselas, Bélgica.
Imagen de archivo del plenario del Parlamento Europeo, en Bruselas, Bélgica.
Olivier Hoslet / EFE

El devenir de la Unión Europea pasa en gran medida por las decisiones que se puedan tomar en torno a la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE) que se desarrolla hasta abril del 2022 y que tiene como objetivo implicar directamente a la ciudadanía en la toma de decisiones de la Unión. Se da en un momento de especial importancia para el proyecto europeo, todavía bajo los estragos de la pandemia. Por eso es necesario entender qué es y para qué sirve la CoFoE. Este es el abecedario con los conceptos básicos sobre la Conferencia.

Avances: el objetivo es mejorar la UE

Esa es precisamente la base sobre la que se apoya la CoFoE: la meta es que tras la celebración de la Conferencia se hayan aportado medidas e ideas que permitan que la Unión Europea mejore en el corto y en el medio plazo, es decir, que se transformen las propuestas ciudadanas en decisiones tangibles en el marco de las instituciones. El objetivo de la Conferencia es que la Unión supere fuerte la etapa de la 'policrisis', tras la recesión de 2008 y la pandemia de coronavirus que todavía no ha pasado.

Barreras: es importante gestionar las expectativas

No es posible hacer todo lo que se pretende. Hay elementos que quedan fuera del debate por una cuestión de competencias y otros no se alcanzarán porque son inviables en una estructura como la UE. Por ejemplo, será muy complicado que la CoFoE conduzca a una reforma de los Tratados. El Consejo ya se opuso a ello y aunque no queda descartado es importante ser realistas.

Común: una UE para la gente

La CoFoE busca que todos pensemos como europeos y europeas y se aporten a la agenda de la UE las preocupaciones de los ciudadanos. Es una oportunidad casi histórica para cerrar la brecha que todavía existe entre la Unión y la gente, mucha de la cual sigue alejada del proyecto europeo. Por eso es importante la divulgación y explicar cuál es la utilidad de esta Conferencia.

Dudas: una cuestión de credibilidad

La CoFoE no nació exenta de dudas y de incógnitas que se tienen que ir resolviendo desde ya. Estaba prevista para celebrarse entre 2020 y 2022, pero la pandemia apareció y los planes cambiaron. Ha acabado por tanto condensada en un año único, y el calendario se ha apretado. A pesar de las prisas, la UE se juega parte de su credibilidad con la Conferencia.

España: el papel de comunidades autónomas y ayuntamientos

En el caso de España -y de otros Estados miembros- cobra especial relevancia en el marco de la CoFoE el papel que puedan jugar tanto las comunidades autónomas como los municipios. Los gobiernos regionales y municipales tienen la posibilidad de hacer sus propias propuestas y de canalizar también las que envíen los ciudadanos a título particular. Son una pata fundamental del proceso y todavía necesitan ganar en notoriedad.

Facilidad: una plataforma accesible

La parte más importante de la Conferencia a nivel operativo es la plataforma multilingüe que sirve para recoger las ideas de los ciudadanos. Es una vía muy accesible, aunque en algunos puntos exige registro. Se divide en tres partes: se puede simplemente compartir una propuesta y debatir sobre ella con los demás, hay un mapa con los eventos registrados, con su lugar, fecha y hora, en todos los Estados miembros o bien se da la opción de organizar y registrar nuestros propios eventos.

Ganador: Macron y su afán de liderazgo

La idea de la Conferencia nace del presidente francés, Emmanuel Macron, como una forma de afianzar su liderazgo dentro de la UE. De hecho, el fin de la CoFoE coincidirá en el tiempo con las presidenciales galas, en las que Macron sigue siendo favorito.

Historia: una Conferencia que no se había hecho antes

Es la primera vez que se produce un acto de este tipo. En el 2002 se hizo una Convención, pero que solo se desarrolló a nivel político, con la ciudadanía más alejada del núcleo de acción. Entonces la UE estaba inmersa en la posibilidad de elaborar y aprobar una Constitución Europea. Esta vía finalmente no se dio por el voto en contra de los ciudadanos en Países Bajos y en Francia. Ahora el centro del debate cambia y se coloca, sí o sí, en el papel de los europeos.

Internacional: una forma de posicionar a la UE en el mundo

La Conferencia también puede tomarse como una oportunidad para que la UE se erija más si cabe como un actor internacional que gira en torno a la participación ciudadana y a los valores que están recogidos en los Tratados. Ya existe la herramienta de la Iniciativa Ciudadana Europea, pero la CoFoE sirve para ampliar el papel de los europeos y europeas.

Jóvenes: las nuevas generaciones, implicadas

El papel de los jóvenes en la CoFoE es muy importante y de hecho parece que es el sector poblacional más implicado, tal como se demostró en el Evento Europeo de la Juventud (EYE, por sus siglas en inglés) celebrado el pasado mes de octubre en Estrasburgo. Los debates y las propuestas que se hicieron entonces se han canalizado (o se canalizarán más adelante) a través de la Conferencia. 

Logros: una agenda exigente

No será sencillo alcanzar los objetivos que se plantean, y no lo será porque la agenda europea lleva tiempo muy llena. Hay temas urgentes, como pueden ser la recuperación pospandemia o la lucha contra el cambio climático, y eso, a pesar de la exigencia, da la opción de que las ideas ciudadanas abarquen muchísimas temáticas tal y como se puede ver en la plataforma online.

Mimbres: ¿una UE más democrática?

Uno de los debe que siguen formando parte de la agenda de la UE es precisamente la democratización. Mucha gente la ve como una estructura alejada de la ciudadanía y la CoFoE abre la posibilidad de que la Unión sea cada vez más y más democrática, con la gente en el centro del proceso de decisiones.

Novedad: abordar asuntos menos mediáticos

La democracia europea, el cambio climático y el medio ambiente, son actualmente los temas de debate más populares entre los participantes en la Conferencia sobre el Futuro de Europa, según muestra el informe recientemente publicado que analiza las ideas presentadas en la Plataforma de la Conferencia. Esto da buena cuenta de que el hecho de que se baje el debate al suelo y se ponga a la ciudadanía en el centro del mismo, aún con las lagunas que pueda presentar la CoFoE, es una buena noticia para la Unión Europea. La despoblación, la desinformación o la formación y el empleo son asuntos que pueden no estar en primera línea pero que no dejan de ser muy importantes.

Oportunidad: una forma de acallar los discursos extremistas

Si se construye y se refuerza la UE del futuro en torno a la gente también se irán cerrando las puertas a los discursos extremistas que ponen en duda (y a veces en cierto peligro) los cimientos del proyecto europeo, como ha pasado por ejemplo con el Polexit legal, la tensión migratoria en la frontera con Bielorrusia o los procesos electorales.

Paneles: al azar para no hacer distinciones

Los paneles ciudadanos son otra de las claves, y son elegidos al azar precisamente para implicar a todos los sectores de la sociedad. Los encuentros tendrán lugar entre otoño 2021 y la primavera de 2022, hasta lo que promete ser el gran colofón el próximo abril, con el evento final de los paneles de ciudadanos que coincidirá con el cierre de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Con 800 ciudadanos elegidos de forma aleatoria de los cuatro puntos cardinales de la UE, los paneles serán la piedra angular de la Conferencia.

Quiénes: el papel de las instituciones

Guy Verhofstadt, Gasper Dovzan y Dubravka Suica son las figuras que forman la Ejecutiva de la CoFoE. En el caso de Dovzan se debe a la presidencia rotatoria del Consejo, que ahora está en manos de Eslovenia. Precisamente la Comisión Europea, los Estados miembros y el Parlamento Europeo son los encargados de canalizar las propuestas que se hagan a lo largo de la Conferencia. Suica, vicepresidenta de la Comisión, y Verhofstadt, eurodiputado, comptan la "dirección".

En un principio, el papel más activo debería tomarlo el Parlamento, que es la representación directa de los ciudadanos. La Comisión atiende desde la distancia y los países son los que tienen que asegurar la implicación más cercana de los europeos y europeas. Esta 'pata' de la CoFoE es la institucional y se ha resuelto de esta manera para evitar disparidades de cara a las conclusiones de la Conferencia.

Rural: conectar con quienes están desconectados

Mirar a la Europa vaciada y a las zonas rurales porque acogen a esa parte de la población que está más desconectada de la realidad de la UE. Ese es otro reto: implicar en el proceso y hacerte creíble ante quienes menos creen. Para eso no solo hay que contar con ese sector de la ciudadanía, sino también deberían salir adelante propuestas que vayan en su beneficio.

Salsa: buena comunicación y despertar el interés

Nada sirve si no se comunica. Bajo esa premisa es fundamental explicar qué es y para qué se ha llevado adelante la Conferencia sobre el Futuro de Europa, porque es la forma más directa de despertar el interés de los ciudadanos. Por eso no puede quedar en un segundo plano en el día a día de la UE. Si no se divulga, la CoFoE puede quedar condenada al fracaso.

Turbulencias: la era poscrisis

La exigencia en torno a la CoFoE es mayor si cabe dada la era por la que navega ahora la UE, tras dos crisis muy importantes como son la del 2008 y la pandemia de Covid-19. Eso tiene una doble lectura: hace que el contexto sea complicado pero a la vez también se abre una ventana importante para hacer reformas que en un mar en calma quizás no se abordarían.

Única: si sale mal, quizás no se repita

No sabemos si estamos ante una Conferencia irrepetible en el futuro. Todo dependerá de los resultados que se saquen. Si la valoración final es positiva y los avances notorios, se repetirá dentro de unos años o quién sabe si periódicamente. En caso contrario, quedará como un momento más de la Unión Europea.

Valor: tomar riesgos para avanzar

Teniendo en cuenta que es complicado (mucho) que se acaben reformando los Tratados, la UE debería asumir ciertos riesgos precisamente para abordar asuntos que llevan años necesitando una reforma: la gobernanza económica, las reglas fiscales, las relaciones con los Balcanes o la digitalización y el sector de los semiconductores. El futuro ya está aquí.

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