Tensión entre los usuarios del Bicing por el boom de altas durante la pandemia: "Cuesta mucho encontrar bicicletas"

  • El colectivo ciclista se queja de que los vehículos y estaciones no son suficientes para absorber la demanda.
  • Los abonados son 131.000, 13.000 más que antes de la Covid y la cifra más alta desde hace más de una década.
  • BSM, la empresa municipal que gestiona el servicio, defiende que este no está saturado.
Un usuario del Bicing pedalea frente a una estación sin bicis.
Un usuario del Bicing pedalea frente a una estación sin bicis.
MIQUEL TAVERNA
Un usuario del Bicing pedalea frente a una estación sin bicis.

Fiarse de la disponibilidad del Bicing, el sistema de bicicletas compartidas de Barcelona, para llegar con puntualidad a trabajar o a cualquier cita juega más malas pasadas ahora que antes de la pandemia. El colectivo ciclista se queja de que los vehículos y estaciones no son suficientes para absorber la demanda y este diario ha comprobado a pie de calle que muchos días, encontrar una bici o un anclaje para aparcarla no es tarea sencilla. Ello sucede cuando el número de abonados es de 131.000, 13.000 más que antes de la llegada de la Covid-19 y la cifra más alta desde hace más de una década, indican desde BSM, la empresa municipal que gestiona el servicio, que sin embargo defiende que este no está saturado. El miedo a contagiarse de coronavirus en transportes públicos como el metro o el autobús es el principal motivo del aumento de usuarios.

20minutos.es ha intentado varios días sin éxito encontrar una bicicleta del Bicing a primera hora de la mañana en el distrito de Les Corts -si se busca una eléctrica, hallarla se complica aún más-, y días en que lo ha conseguido, ha llegado a tener que recorrer cuatro estaciones para dar con un anclaje libre en el paseo de Gràcia con Gran Via o sus alrededores. También los fines de semana este diario ha tenido problemas, a diferentes horas.

Un usuario del Bicing pedalea frente a una estación sin apenas anclajes libres en la Diagonal.
Un usuario del Bicing pedalea frente a una estación sin apenas anclajes libres en la Diagonal.
MIQUEL TAVERNA

“Aunque el servicio suele ser bueno, depende de la zona cuesta mucho encontrar bicis, y a veces falla la ‘app’, porque te dice que las hay y llegas a la estación y no hay”, afirma Daniel Caraltó, un usuario del Bicing, que también reclama “más bicicletas eléctricas”.

"Es un servicio deficiente, con estaciones vacías en la parte alta de la ciudad o llenas abajo", apunta, por su parte, Adrià Arenas, miembro del Bicicleta Club de Catalunya (Bacc), que señala que el motivo es que la gran mayoría de usuarios prefiere pedalear de bajada. Con la pandemia, apunta, "los problemas son los de siempre, pero multiplicados por cuatro".

Arenas señala que en la entidad están haciendo "un estudio de ciclistas" y han comprobado que "por cada cinco vehículos que pasan por el carril bici, uno es del Bicing", por lo que, ante el boom, reclama ampliar la flota y el número de estaciones del servicio. Considera que este "juega un papel fundamental para normalizar la bicicleta como medio de transporte", por lo que debería tener la misma disponibilidad que transportes públicos como el metro o el bus.

Una abonada al Bicing pedaleando por Barcelona.
Una abonada al Bicing pedaleando por Barcelona.
MIQUEL TAVERNA

Por contra, Albert García, portavoz de la asociación Amics de la Bici, cree que eso es "imposible". "No pueden haber bicicletas del Bicing ni sitio para aparcar para todo el mundo", dice. En su opinión, lo ideal sería que todo ciudadano pudiera tener su propia bici y usar este servicio compartido de forma "esporádica". El problema, señala, es que la administración no lo facilita, porque faltan aparcamientos para las bicicletas privadas, y sobre todo, "aparcamientos seguros".

García pide más zonas de estacionamiento para bicis en parkings vigilados ahora destinados sobre todo a los coches, aunque sea a cambio de pagar por ocuparlas, y trasteros en los edificios de viviendas donde poder dejarlas. También Arenas tiene las mismas demandas y cree que la mejora del aparcamiento para bicicletas privadas ayudaría a descongestionar el Bicing.

Una estación del Bicing.
Una estación del Bicing.
MIQUEL TAVERNA

En la misma línea que la entidad Amics de la Bici, el responsable del Bicing en BSM, Redha Zetchi, apunta que es “un sistema complementario”, que “no pretende sustituir al transporte público” y que la disponibilidad de vehículos “jamás será del 100%”. Afirma también que con 131.000 usuarios, el servicio está “lejos” de estar saturado y añade, además, que de estos, solo unos 70.000 son “activos”, es decir, utilizan el Bicing habitualmente.

Para el total de abonados hay 519 estaciones y 7.000 bicicletas, de las que 2.300 son eléctricas -estas serán 3.000 a finales de año-. Las primeras, informa Zetchi, tienen entre seis y siete usos al día y las segundas, de ocho a nueve.

Con el objetivo de evitar que las estaciones de la parte alta de la ciudad estén vacías y las de abajo llenas debido a que la mayoría de ciudadanos prefieren pedalear de bajada, 36 furgonetas redistribuyen las bicis y mueven unas 4.000 diariamente. “Es más del 50%”, remarca el responsable del Bicing, que considera que se realiza “un esfuerzo importante” y apunta que es complicado aumentarlo si se quiere “procurar ser económicamente sostenible”.

También afirma que ahora “no hay previsión” de incrementar ni el número de bicicletas ni de estaciones, porque en 2020 las estaciones ya pasaron de 420 a 519, y en 2019, con el nuevo contrato del Bicing, la cantidad de bicis creció de 6.000 a 7.000.

Encontrar bicicletas en ocasiones es complicado.
Encontrar bicicletas en ocasiones es complicado.
MIQUEL TAVERNA

Zetchi, aunque defiende que el servicio no está saturado, sí admite que uno de los “retos” es responder mejor a la demanda entre las 7:30 y las 9 horas, cuando registra 9.500 usos, el 18% de los 50.000 que tiene al día (antes de la pandemia eran entre 45.000 y 48.000).

Para ello, han puesto en marcha una ‘app’ que permite reservar las bicicletas mecánicas con cinco minutos de antelación y que el año que viene posibilitará hacer lo mismo con las eléctricas. Esta aplicación también ofrece participar en un juego para fomentar los viajes ascendentes en bici mecánica, que premia con puntos que se pueden canjear por regalos, como por ejemplo un casco, unos altavoces portátiles o meses de abono al Bicing. Además, a finales del primer trimestre de 2022 tienen previsto que sea posible consultar en la ‘app’ el ‘software’ predictivo de la demanda con el que trabaja BSM, con lo que se podrá saber qué probabilidades hay “de que llegue una bici a una estación o quede libre un anclaje”.

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