Un exasistente de Carlos de Inglaterra, acusado de tráfico de influencias para favorecer a un millonario saudí

El príncipe Carlos saluda a los medios.
El príncipe Carlos saluda a los medios.
GTRES

A perro flaco, todo son pulgas. Y si no que se lo cuenten a la familia real británica, que en poco tiempo, nada más regresar de sus vacaciones, se le están acumulando los problemas que tiene que resolver poco a poco: la batalla legal que está preparando Isabel II contra Harry y Meghan, Virginia Giuffre y su demanda civil -en Nueva York- contra el príncipe Andrés, duque de York, por supuestos abusos sexuales cuando ella era menor de edad... Y, ahora, tráfico de influencias.

Quien ha sido acusado de haber usado su posición en tal delito es Michael Fawcett, el exasistente del príncipe Carlos de Inglaterra, de quien se sospecha que habría beneficiado al empresario saudita Mahfouz Marei Mubarak bin Mahfouz a obtener reconocimiento desde su cargo.

Tal y como informaban este domingo los periódicos Sunday Times y Mail on Sunday, Fawcett habría renunciado "de forma temporal" a su puesto al frente de una fundación creada por el heredero al trono al estar siendo investigado sobre su vinculación con el millonario saudí, el cual había colaborado generosamente en el pasado con la monarquía británica en diversas obras de caridad.

Explican desde los citados medios que Mahfouz, de 51 años, fue nombrado en noviembre de 2016 comandante del Imperio Británico por el príncipe en una ceremonia privada que se habría celebrado en Buckingham Palace, evento que no apareció publicado en la lista de compromisos oficiales de aquel año.

Este gesto le podría servir al millonario de Oriente Próximo como aliciente para obtener la nacionalidad británica llegado el caso, a pesar de que él mismo ha negado haber cometido delito alguno. Según aclara, sin embargo, el primero de los diarios mencionados, Mahfouz habría aportado grandes sumas de dinero a proyectos de restauración del interés del príncipe Carlos de Gales.

Este pasado sábado, Douglas Connell, presidente de la fundación, explicó que esta había aceptado la propuesta de Michael Fawcett, quien proponía "retirarse temporalmente de sus funciones activas como director general en la Prince's Foundation mientras dure la investigación".

Fawcett entró a trabajar con los Windsor hace 40 años, en 1981, como lacayo de la reina, aunque con el paso del tiempo fue escalando puestos hasta convertirse en ayuda de cámara para el heredero, asistiéndolo incluso al vestirse cada mañana. No es la primera vez que enfrenta una investigación, pues en 2003 fue declarado inocente de unas acusaciones en su contra por mala conducta financiera sobre la venta de unos regalos hechos a la corona británica.

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