Una monja denuncia que demasiados cristianos practicantes contratan prostitutas

  • Doce millones y medio de personas, entre mujeres y niños, son víctimas todos los años de la prostitución. 
  • "Por desgracia, muchos padres de familia que se consideran cristianos practicantes son los que contratan", denunció Bernadette Sangma.
  • "La lógica de mercado nos dice que no existe oferta sin demanda".
Lucía, una de las prostitutas de la calle Montera.
Lucía, una de las prostitutas de la calle Montera.
JORGE PARÍS
Doce millones y medio de personas, entre mujeres y niños,
son víctimas todos los años de la prostitución en el mundo "que, por desgracia, demanda en una gran mayoría maridos y padres de familia que se consideran cristianos practicantes", denunció la monja salesiana Bernadette Sangma.

Sangma presentó en el Vaticano el Congreso 'Religiosas en red contra el tráfico de seres humanos', organizado por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y la organización internacional para las migraciones OIM, que se celebrará en Roma del 15 al 18 de junio.

La religiosa manifestó que la trata de personas es un fenómeno muy complejo y que, aunque en la trama se pueden participar desde familiares, a novios, amigos y vecinos, los principales responsables son las organizaciones criminales, "muchas veces en connivencia con las autoridades locales y políticas".

"La lógica de mercado nos dice que no existe oferta sin demanda y, por desgracia, notamos con pena que una gran parte de la demanda proviene de maridos y padres de familia que se presentan como cristianos practicantes", manifestó la monja.

A este respeto, el médico Stefano Volpicelli, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), dijo que la trata de personas se ha convertido en uno de los problemas sociales globales más preocupantes.

Volpicelli destacó que 12,5 millones de personas son víctimas todos los años de la trata en el mundo y que de esa cifra, medio millón corresponde a Europas. La trata comprende, entre otros fines, la prostitución y otras formas de explotación sexual, el trabajo forzado o la extracción de órganos.

"Denunciamos que la trata de personas es un crimen y que representa una grave ofensa contra la dignidad de la persona y una seria violación de los derechos humanos. El comercio de seres humanos constituye un ultraje a la dignidad humana", afirmó Eusebio Hernández Sol, director de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.

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