Un primer paso para reivindicar a las artistas contemporáneas

  • Mareta Espinosa y Concha Mayordomo piden visibilidad para la creación femenina actual con un proyecto de entrevistas.
  • ‘Artistas contemporáneas de / en Madrid’ reúne a 52 creadoras que han nacido o se han establecido en la capital.
Obra 'You', de Laura Torrado.
Obra 'You', de Laura Torrado.
© LAURA TORRADO, VEGAP, Madrid, 2021

En 1985, las Guerrilla Girls, con máscaras de gorilas, protestaron ante el MOMA de Nueva York. El motivo: la exposición de arte contemporáneo An International Survey of Painting and Sculpture. Una muestra que prometía ser representación de los artistas más destacados del momento, pero en cuya nómina, de un total de 169, solo había 13 mujeres. 

Desde entonces, los espacios artísticos han ido incorporando a sus programas el trabajo de mujeres creadoras. Una de las propuestas recientes más sonadas -también cuestionadas por su enfoque- ha sido Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931), en el Museo del Prado. Y otro ejemplo ilustrativo, abierto hoy al público hasta el 8 de agosto, es el de la primera retrospectiva de Georgia O'Keeffe en el Museo Thyssen.

Artistas contemporáneas

Es cierto que las mujeres creadoras son ahora más visibles que hace 40 años, pero son los nombres de las difuntas, y no los de las vivas, los que ganan protagonismo. Y suena como un cuentecillo amargo. "¿Cuándo comeremos pan de hoy?", preguntaba un niño a su madre. "Mañana", respondía ella. Por la misma lógica, las artistas Mareta Espinosa y Concha Mayordomo se preguntan: "¿Tendremos que recuperar dentro de muchos años a las artistas contemporáneas que siguen excluidas o marginadas por nuestro sistema del arte?". 

Anticipándose a la respuesta, han puesto en marcha Artistas contemporáneas de / en Madrid, un proyecto que recoge entrevistas a 52 creadoras de distintas generaciones y disciplinas que nacieron en la capital o decidieron hacer de ella su hogar y su espacio de crecimiento personal. El resultado -se puede consultar ya en su web-, es un corpus de artistas contemporáneas entre las que se encuentran Cabello/Carceller, Esperanza D'Ors, Fátima Miranda, Jana Leo, Magdalena Correa, Marta Soul, Nieves Correa, Olimpia Velasco, Ouka Leele, Pilar Albarracín, Teresa Moro y Yolanda Domínguez.

Ferias, museos y academia

Esa falta de representación se traduce en cifras. Así lo demuestran los informes anuales de MAV, Asociación de Mujeres en las artes visuales. En la edición 2020 de ARCO, feria de referencia española, por ejemplo, la participación femenina fue solo del 6,4 %. Una escasa visibilidad que, por una lógica peculiar del mercado artístico, afecta directamente a la tasación de las obras, lo que lleva a cobrar menos por la creación. 

Otros datos ilustrativos son el porcentaje de obras de mujeres artistas adquiridas por el Museo Reina Sofía y el precio pagado durante los años 2000 y 2018: un 16% respecto a las adquisiciones de obras de varones, siendo el precio pagado un 57,1% inferior. También los números en el ámbito académico son reveladores: según el Ministerio de Cultura y Deporte, en 2018 se matricularon en estudios superiores de Bellas Artes un 69,3 % de mujeres, hicieron un máster un 63,3% y finalizaron el doctorado un 55,2%.

"Es una obligación corregir esta desigualdad y nosotras intentamos hacerlo en Madrid, donde viven más artistas y donde, supuestamente, hay más oportunidades. Con este fin, hemos realizado este libro, un e-book y una web", afirman Mareta Espinosa y Concha Mayordomo. "Aunque son pocas y no están todas, el resultado es fantástico y muestra la calidad del trabajo de las creadoras con base en Madrid", comenta Espinosa a 20minutos.

Hacer genealogía

La comisaria de arte Semíramis González recupera una cita de Celia Amorós en el texto con el que ha participado en el proyecto: "Hacer genealogía también es hacer activismo". Por su parte, la comisaria e investigadora Estrella de Diego apunta en la misma dirección al referirse a la importancia de la memoria cuando afirma que "para nosotras el pasado tal y como se concibe tampoco resulta muy estimulante. Desvela nuestra ausencia de genealogías, vidas silenciadas de las que nos antecedieron y que hay que volver a reconstruir trozo a trozo".

Y eso es precisamente lo que hacen Espinosa y Mayordomo, codirectoras también del Festival Miradas de Mujeres desde 2012. "Han pasado casi diez años desde la primera edición y las cifras no han mejorado sustancialmente. En los medios o en las redes se habla mucho de la necesidad de dar visibilidad a las mujeres en el arte y por ello podría parecer que la balanza se ha equilibrado. Pero la realidad es otra. Y nos parece un escándalo que no se otorguen las mismas oportunidades para mujeres que para hombres. Más cuando hay una Ley de Igualdad desde 2007 que no se aplica y se debería aplicar", opina Espinosa.

Crear redes

La metáfora del techo de cristal en la industria del arte se solidifica también en elocuentes cifras: el 82% de las instituciones culturales son dirigidas por hombres, según el Ministerio de Cultura y Deporte. Semíramis González habla de "feminización de tareas" y de "cuidados" cuando se refiere a la masa de mujeres profesionales que trabajan en los departamentos de educación, restauración o conservación. Y advierte, además, de que esa mayoría de mujeres en el sector cultural puede llevar a engaño: que en los equipos haya más mujeres que hombres no es sinónimo de liderazgo femenino. 

El mando del timón sigue en manos de los hombres. "Con este proyecto ponemos en valor a la mujer, cuidamos a la mujer" -cuenta Mareta Espinosa- "y, en la medida de lo posible, intentamos beneficiar a las artistas. En este caso de Madrid". Las redes de mujeres compensan el desequilibrio. "Nos unimos para mostrar la fuerza que tenemos", concluye la artista.

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