Rocío Jurado: 15 años sin la más grande

  • La artista de Chipiona continúa siendo una de las voces más escuchadas de la canción española.
Imagen de Rocío Jurado en 2005.
Imagen de Rocío Jurado en 2005.
GTRES
Rocio Jurado, en una imagen de archivo.

Han pasado 15 años desde que Rocío Carrasco escuchó hablar a su madre por última vez. Más de 5.000 días conviviendo con una insoportable ausencia que intenta aplacar con los recuerdos que brotan de cada una de las fotografías que descansan, inmortales, en su casa.

No necesita escenificar sus sentimientos en homenajes marcados en el calendario para reconocer lo importante que fue Rocío Jurado para todos. También para ella. Tararea como susurros las canciones que suenan en los altavoces de su salón y le pide amparo, ayuda y consuelo. La nota cerca, aunque le cuesta hablar de ella en público.

Rocío responde siempre a los mensajes de quienes le comparten canciones y le hacen llegar esos vídeos virales en los que se aprecia que la Jurado era una adelantada a su tiempo defendiendo lo que, por aquel entonces, eran causas perdidas.

Abanderada de los homosexuales, la artista se ponía frenética ante la homofobia y los ataques a los transexuales. Con una vehemencia pausada, sin perder ni un ápice de esa elegancia tan imitada, sacudía conciencias desde sus entrevistas y santificaba a los débiles. También a los que tenía cerca.

Tal vez por eso, durante una charla con la incombustible presentadora argentina Mirtha Legrand no dudó en explicar que su hija había sufrido demasiado durante su relación con Antonio David Flores. Unas declaraciones que el ex guardia civil demandó por seis millones de euros y que perdió en todas las instancias, acumulando una deuda en costas de más de 176.000 euros que todavía no ha abonado.

Antonio David nunca le gustó. No es cierto que durante los últimos años de su vida retomara la relación con él. Resulta hilarante creer que Rocío no antepusiera a su hija frente a quien intentó alejarla de sus nietos, a los que adoraba. La cantante sentía fascinación por Ro y Da, por lo que, dicen, nunca habría permitido que fueran utilizados como reclamo publicitario en actos como el vivido el pasado sábado en Chipiona.

Nunca habría permitido que sus nietos fueran utilizados como reclamo en actos como el del pasado sábado en Chipiona

Un homenaje que en realidad sirvió para mostrar, como en esos desfiles militares norcoreanos, el armamento con el que los Mohedano van a la guerra. Un acto más bien bélico que quedó totalmente deslucido por las indirectas y la simbología en contra de Rocío Carrasco.

Desde Gloria Camila, ataviada con un traje de chaqueta en el mismo fucsia que vistió su hermana en los especiales de Telecinco, hasta José Ortega Cano anunciando que su cuñado José Antonio, marido de Gloria Mohedano, ejercerá a partir de ahora de portavoz familiar. Una familia que no es la suya, pero a la que parece estar unido para combatir a un enemigo en común que, como ese junco al que le cantaba el Dúo Dinámico, se dobla, pero siempre sigue en pie.

A Rocío Carrasco le llueven ahora contratos profesionales. Los últimos en interesarse en ella para promocionar sus productos son los responsables de la famosa dieta de la alcachofa, con los que ya ha firmado una campaña publicitaria que se iniciará, previsiblemente, después del verano.

Rocío se ha puesto tan de moda que, incluso ella, se confiesa aturdida ante un huracán que lleva su nombre. Eso sí, espera que la tensión se rebaje para empezar a saborear una vida que, en ocasiones, le ha resultado demasiado amarga.

Líder en su género, con casi 500.000 oyentes mensuales en la plataforma de streaming Spotify, Rocío Jurado continúa siendo una de las voces más escuchadas de la canción española. Un referente de la que beben otros artistas que aspiran, además, a tener una vida tan apasionante como la que tuvo ella.

Casada en primeras nupcias con Pedro Carrasco, el boxeador fue el gran amor de su vida, a pesar de que hay quien sostiene que nunca pudo olvidarse de su primer novio, el valenciano Enrique García Vernetta que, durante una entrevista con este escribidor, mostró la fotografía de Rocío que siempre llevaba en la cartera.

A Pedro le dedicó varias canciones, algunas escritas expresamente para él, y compartió junto él preocupaciones que no solo afectaban a su hija Rocío, sino también a otros miembros de su familia. A su hermano, Amador Mohedano, le perdonó más de lo que se cuenta y lo protegió, incluso en lo indebido, con un manto invisible con el que se sentía seguro.

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