Asia Argento, estrella del último paseo por la alfombra roja de Cannes

  • La jurado Asia Argento ha destacado un día más entre sus compañeros.
  • Alain Resnais ha puesto la nota de color: camisa roja y gafas de sol.
Asia Argento, en su llegada a Cannes.
Asia Argento, en su llegada a Cannes.
REUTERS

El Festival de Cannes ha echado el cierre esta tarde con la entrega de premios después de diez extenuantes días, proyecciones a mansalva, ruedas de prensa, photocalls y las tan conocidas fiestas.

Mucho se hablará en los próximos días del trato de favor que haya podido dar Isabelle Huppert, presidenta del jurado, a Michael Haneke, ganador con The white ribbon. El largo abrazo que se han dado ambos, que trabajaron juntos en la polémica La pianista, ha sido una muestra inequívoca de la admiración mutua que se tienen.

Pero además de lo estrictamente cinematográfico, el certamen también ha puesto el punto final a las fiestas, la alfombra roja y los photocalls, la otra cara de estos días de mayo en los que Cannes se convierte en la capital del cine.

La ceremonia de clausura y entrega de premios ha vuelto a ser el mejor escaparate de modelitos. Y un día más, Asia Argento, hija del realizador Dario Argento y miembro del jurado de esta edición, ha vuelto a acaparar parte de la atención, con un vestido gris de larga cola.

La francesa Isabelle Huppert ha optado por un modelo más discreto en color blanco que la cubría por completo. Por su parte, Charlotte Gainsbourg, premio a la mejor interpretación femenina, ha optado por un vestido negro con un generoso escote en forma de pico.

Las gafas de sol, para ellos

Entre los hombres han destacado Jacques Audiard y Alain Resnais. El primero, que se ha pasado todo el festival con un sombrero de paja y unas gafas de sol, ha seguido fiel a su estilo. Ha cambiado su sombrero por uno de color negro, a juego con su esmoquin, y ha vuelto a esconderse tras los cristales ahumados, con los que ha subido al escenario. Alain Resnais, en la cresta de la ola a sus 86 años, también se ha sumado a la moda de las gafas de sol. Y lo ha hecho acompañado de una camisa roja y corbata negra.

No se ha visto por la sala Lumière a Quentin Tarantino, quizás sabedor de que no iba a llevarse ningún gran premio con sus Inglourious bastards. El estadounidense sí se dejó caer anoche en la fiesta de Isabel Coixet, después de no haber hecho acto de presencia en la gala de presentación de la película. El director no pudo tener una estancia más breve. Llegó, hablo con un par de asistentes a la fiesta, hizo los saludos de rigor y enfiló la salida junto a Eli Roth, fiel escudero tanto en el celuloide como en las aventuras nocturnas.

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