Entrevista | Ismael Serrano: "Esto de que el dolor enseña... sí, pero me lo habría ahorrado"

  • El cantautor madrileño habla consigo mismo y de la vieja normalidad en su nuevo trabajo discográfico, 'Seremos'.
Ismael Serrano posa para '20minutos'.
Ismael Serrano posa para '20minutos'.
JORGE PARÍS

Ismael Serrano (47) se ríe mucho, a pesar de ser uno de esos cantautores "solemnes y serios". En su nuevo disco, Seremos (Sony Music), en el que no ha podido escribir explícitamente sobre la pandemia, fantasea con ir de crooner.

Su disco parte de una crisis existencial. Pero ha tenido otras antes, ¿no? ¡Llevo en crisis existencial desde los 20 años! La composición es un ejercicio de terapia para enfrentarse a ellas, a los conflictos y a las contradicciones. No creo en la escritura automática, no cojo la guitarra a ver qué sale: quiero y necesito hablar de algo. Y eso ocurre porque hay algo con lo que te sientes en deuda, una cuenta pendiente. Así surgen las canciones. A lo que nos ha obligado la pandemia es a evaluarnos, nos ha puesto en una situación dramática. Yo he sido incapaz de escribir sobre ella de manera explícita, lo veía muy reciente, estaba traspasado por el dolor, por el estrés.

¿Ha tenido sentido todo lo analizado? Casi todo, aunque hay cosas que no lo tienen. No confío en quien no se arrepiente de nada, yo he hecho el gilipollas muchas veces, he cometido errores que no me han dejado ninguna enseñanza. Esto de que el dolor enseña... sí, pero yo me lo hubiera ahorrado. Es como la romantización del confinamiento: los que dicen 'la verdad es que no he notado nada, ha sido maravilloso', ¿cómo pueden estar tan aislados del mundo? ¿No ven que había gente que estaban en pisos sin ventanas a la calle? Pero sí soy el resultado de lo que fui; y porque fuimos, seremos.

"No todo está perdido"; "No hemos perdido la partida", canta usted. ¿Hace falta repetirlo ahora? Sí, porque no tiene por qué no ser verdad. No es una fantasía ingenua pensar que no todo está perdido. Contendremos el virus. Pero recuperarnos del trauma colectivo nos va a llevar tiempo, no somos conscientes del estrés que ha supuesto todo, lo cotidiano, hasta este ejercicio de entrevistas: vuelves a casa emparanoiado si no lo has pasado aún... Todo es difícil, correoso. Y eso está en el disco. Ese nivel de frustración es casi la definición de infelicidad; hay quien dice que la felicidad se mide, precisamente, por lo contrario, por nuestra capacidad para hacer planes de futuro y tener perspectivas de cumplirlos. No está mal que de vez en cuando se nos recuerde que esto pasará.

También se le escucha algún "no pasarán". Eso que no falte... Es también un recordatorio de lo que soy. Sí, que no falte, y nunca está de más en estos en estos tiempos donde yo creo que hay un avance de ciertas ideas que nos retrotraen al blanco y negro. Forma parte de mí, mi cultura política y de mi memoria.

Portada de 'Seremos', de Ismael Serrano.

ISMAEL SERRANO

Madrid, 1974. Creció en el barrio de Vallecas. Estudió Ciencias Físicas, solfeo y piano. Formó parte de la hornada de cantautores de los 90 en la capital. Su primer disco 'Atrapados en azul', incluyó la famosa 'Papá, cuéntame otra vez'. Ha colaborado con varios movimientos solidarios. Ha escrito un poemario y cuentos para niños.

¿Le ha alcanzado el hartazgo político? Absolutamente. El cansancio, la crispación, la polarización... te sume en la melancolía. Yo también me he visto tentado de decir 'a tomar por saco', pero me resisto a ello. Ayer tuiteaba una frase de Machado: "Si no haces política, la harán por ti o contra ti". Y hacer política no es escribir un tuit o votar cada cuatro años; es organizarse, debatir, es estar en la asociación de tu facultad, en la asociación cultural de tu barrio o en un fanzine. O escribir un blog. No puede ser que quede en manos solo de los políticos ni que no nos podamos expresar políticamente sin caer en el insulto. Lo he hecho toda mi vida, sería un fracaso dejarlo.

¿Por qué la izquierda es la que más decepciona? Lo dijeron Lula y Mujica, una cosa es llegar al Gobierno y otra tener el poder. Y no se ponen metas tan altas: el 15-M e incluso Podemos no están hablando de colectivizar los medios de producción, sino de regular los precios del alquiler, pero el turbocapitalismo se ha instalado tanto en nuestras vidas que es una medida radical. Hay un cambio de paradigma político, que aquí va a llegar tarde, porque llega todo tarde -la democracia, Europa, la ultraderecha-, con la toma de conciencia de que hay que subir los impuestos, de que la austeridad es algo obsoleto... es una tendencia a nivel mundial. Y es verdad que Podemos ha decepcionado a muchos, pero ha cambiado el tablero. Lo que hay es un agotamiento de la crispación con la que con la que se abordan ciertos problemas.

En su disco hay un claro protagonismo femenino. ¿Hay que insistir en que somos la mitad de la sociedad? Eso me pregunto yo. En la canción La primera que despierta queda claro: hay ciertos conceptos que hemos naturalizado y normalizado y que no están bien, por ejemplo, la tarea de los cuidados. Tradicionalmente, recae en vosotras y es algo que tenemos que cambiar en nuestra mentalidad; y los confinamientos y las restricciones de movilidad lo han puesto muy en evidencia. Si hay que recordarlo es porque hay gente que no lo tiene claro.

Hace de crooner en la portada. ¿Es su verdadera identidad? Es mi fantasía, más bien. La fantasía de un cuarentón que quería divertirse y hacer algo diferente. Hay una vocación en todo este disco: la del teatro musical, salir del lugar en el que estoy. Me hice el esmoquin para un sinfónico que teníamos pensado hacer en Madrid y justo nos pilló la pandemia.

"Vivimos una sociedad infantilizada y nos incómoda cuando alguien se pone serio y denso. ¿Por qué?"

Últimamente se autoparodia mucho. Uno tiene que ser consciente de sus tics, de sus propias debilidades, que a veces son también fortalezas. Por un lado, me río de mí, pero por otro lado lo reivindico, y no pasa nada. Vivimos una sociedad infantilizada y nos incómoda cuando alguien se pone serio y denso, nos incomodan la tristeza, el llanto. ¿Por qué? Hay un punto infantil, como el que regaña al niño por llorar. Eso, por un lado, pero por otro es verdad que el cantautor ha sido dado quizá en exceso a la solemnidad, a hablar con rotundidad. Y reírse de eso me parece me parece también saludable.

Tendrá algún entretenimiento ligero. ¿Le gustan La isla de las tentaciones o las pelis de acción? Sí, soy un amante de los blockbusters. Y un friki de Star Wars, de las películas de acción, de la ciencia ficción, de los cómics, de las novelas de terror, etc. Pero no veo La isla de las tentaciones. Ahora hay como una reivindicación de ello, como si estuviera mal decir que te parece un programa aberrante. Me parece muy bien que la gente lo vea, pero sin hacer gala como si fuera obligatorio...

¿Qué echa de menos de Aute? Tenía un gran sentido del humor, era un tipo sumamente independiente, un outsider. Y tenía una mirada muy lúcida al analizar políticamente las cosas, era un tipo nada sectario, que es uno de los problemas de la política. Echo de menos cómo vería esto, supongo que habría hecho esas 'poemigas' sobre la pandemia y habría reflexionado. Para mí era el cantautor más filosófico, más metafísico. En un momento tan trascendente como el que vivimos, en el que la humanidad se replantea muchas cosas, creo que él habría tenido algo que decir. Habría sido brillante, claro.

"Llega un punto en el que es casi una obsesión, sobre todo en un solista, encontrar una voz propia"

Aprendió a tocar la guitarra con Silvio Rodríguez, hemos hablado de Aute, ¿en quién se fija ahora? Ostras, pues creo que en nadie. Llega un punto en el que es casi una obsesión, sobre todo en un solista, encontrar una voz propia que no sé si te podría decir 'he escuchado esto y me quiero acercar a ello'. Mis referentes siguen siendo los mismos, aunque escucho a gente joven emergente, sobre todo chicas, como Ede o Ainhoa Buitrago, y a otros compañeros como Marwan, Rozalén y Andrés Suárez. Y me fascina la inteligencia de gente como C. Tangana, que es capaz de beber de otras fuentes, de incorporar a su lenguaje y a su código musical a otras generaciones, y lo hace con respeto. 

¿Qué es ser rebelde? Quizá tiene que ver con lo que esperan de uno. Lo que el ruido pretende es que te instales en la amargura y acabes como una nube negra, como en los tebeos, mirando por la ventana. Es resistirse a eso, despojarse de esa tristeza, de ese pesimismo en el que quieren que nos instalemos. Creo que el pesimismo es profundamente reaccionario, si lo piensas, como lo puede ser la nostalgia, que yo reivindico como herramienta de futuro.

¿Comunismo o libertad? Es una falsa dicotomía. Esa es la trampa, simplificarlo todo. Como cuando el ministro de Cultura dijo 'hay que defender la vida antes que la cultura'. Son dicotomías de se plantean para reforzar los propios argumentos cuando no se tiene más. La contribución que han hecho los comunistas al desarrollo de la democracia en España es innegable: se jugaron el tipo para que todos pudiéramos disfrutar de las libertades que hoy tenemos. El problema de la política es cuando es de trincheras. Además, es algo que han reforzado las redes sociales.

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