Anna y Olivia, un secuestro parental que apunta a cómplices y una huida a África

Anna, de un año, y Olivia, de seis años, desaparecidas en Tenerife junto a su padre, cuya finca de Candelaria (en la imagen) ha sido registrada por la Guardia Civil.
Anna, de un año, y Olivia, de seis años, desaparecidas en Tenerife junto a su padre, cuya finca de Candelaria (en la imagen) ha sido registrada por la Guardia Civil.
SOS DESAPARECIDOS / EFE

Beatriz Z. Z. no olvidará jamás este pasado domingo. Madre de dos pequeñas de uno y seis años (Anna y Olivia), esta mujer pasó la fiesta de la maternidad alejada de sus hijas. Lleva casi una semana –mañana se cumplen siete días– sin saber dónde están.

El pasado martes fue la última vez que las vio. Su expareja y padre de las niñas, Tomás Antonio Gimeno (37 años), iba a pasar el día con ellas. A las 21.00 horas, cuando tenía que devolverlas, no se presentó a la cita. En su lugar mandó un mensaje a la madre con un oscuro presagio: "No vas a volver a ver a las niñas. Ni a ellas ni a mí". Desde entonces todo son incógnitas y malos augurios que la madre trata de alejar echando mano de la esperanza. Por eso quiso aprovechar el Día de la Madre para sacar fuerzas de flaqueza.

Manden mucha luz y amor a las niñas, estoy segura de que están bien"

"Mi mensaje es que manden mucha luz y amor a las niñas, estoy segura de que están bien. Que no miren las noticias alimentando la mala energía, que todo el mundo piense que las niñas son una bonita luz que están protegidas y que en cuanto menos lo esperemos estarán jugando y corriendo felices", reza el mensaje de Beatriz publicado por Cope Canarias. 

La madre de Anna y Olivia termina el texto deseando que todo el mundo "tenga una emoción fuerte de que aparezcan y que den las gracias por adelantado, sintiendo de corazón que ya están con su madre".

Sus palabras llegaban justo 24 horas después de que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Güímar dictara el sábado una orden internacional de búsqueda de Tomás Gimeno, con lo que cobra fuerza la hipótesis de un secuestro parental. El mismo juzgado que ahora sigue su pista por todo el mundo fue el que un par de días antes descubrió que había habido retiradas de efectivo de las cuentas bancarias de Gimeno antes de desaparecer.

Se ha dictado una orden internacional de búsqueda tras saberse que retiró dinero  de sus cuentas bancarias

Tommy, como le conocen sus íntimos es, según publica Diario de Avisos, un joven con contactos en la isla, bien relacionado y perteneciente a una familia pudiente. De hecho, Tomás Antonio Gimeno trabajaba hasta su desaparición en los negocios familiares, vinculados a la gestión de su patrimonio inmobiliario.

Al parecer, la hipótesis del secuestro parental es una de las principales líneas de investigación del caso, al que este fin de semana se han sumado agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. "Es evidente, se trata de una sustracción parental", afirma a 20minutos.es Joaquín Amils, presidente de SosDesaparecidos

Operativo de búsqueda de las menores Anna y Olivia en Tenerife
Operativo de búsqueda de las menores Anna y Olivia en Tenerife
EP

Aunque Amils no descarta como "escenarios" que Gimeno haya "terminado con la vida de las niñas" y se haya suicidado o no, a su juicio la hipótesis más creíble es "que haya huido con las niñas". Y aporta detalles: "Que se llevara dinero y cargara el móvil... [le vieron haciéndolo en la garita del puerto], eso una persona que quiere suicidarse no lo hace", añade.

Lo que sí parece cierto es que si Gimeno ha secuestrado a sus hijas Anna y Olivia, alguien tuvo que prestarle ayuda. Los testigos y las camaras de seguridad del puerto deportivo Marina Tenerife confirman que el joven zarpó con su barco pasada la medianoche. 

El miércoles la barca fue hallada a la deriva, pero sin rastro de su ocupante. ¿Pudo cambiar Gimeno de embarcación en alta mar? Eso creen desde SosDesaparecidos. "Puede encaminar a que cogiera otra embarcación y pusiera rumbo a algún punto de África, e incluso de allí marchar a otro continente", dice Amills.

Otro indicio importante es que nadie vio a las pequeñas mientras su padre cargaba el barco con bolsos de viaje. Los testigos sí han relatado que movía el equipaje con facilidad y no parecía muy pesado. Algo compatible con la posibilidad de que las niñas fueran dentro. 

Gimeno hizo al menos tres viajes para cargar el barco, por lo que pudo transportar primero a una y luego a la otra sin que nadie lo percibiera. Un bebé de un año pesa de media entre 8 y 10 kilos. Una niña de seis años puede llegar a los 18. Si Gimeno las escondió en las maletas, nadie pudo verlas. 

Si bien es cierto que la sillita hallada el jueves flotando en el Atlántico y los rastros de sangre en la embarcación hacen temer lo peor, alguien pudo simularlo para hacer creer que Gimeno y los ocupantes de la embarcación se habían ahogados. Este lunes, de nuevo, los agentes seguirán buscando a las pequeñas por tierra, mar y aire. 

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