Los Mossos hallaron semen en la ropa del acusado de violar y matar a Laia

Juicio por la violación y asesinato a una niña de 13 años en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) en 2018. En la Audiencia de Barcelona, el 12 de abril de 2021.
El juicio por la violación y asesinato a una niña de 13 años en Vilanova i la Geltrú (Barcelona).
Laia Galià

Los Mossos d'Esquadra encontraron restos de semen en los calzoncillos y en el pantalón del acusado de matar a Laia, la menor de 13 años asesinada por un vecino de sus abuelos en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) en junio de 2018, un hallazgo que pone jaque la versión de la defensa.

Así lo han revelado este jueves distintos peritos ante el jurado popular de la Audiencia de Barcelona que juzga a Juan Francisco L.O. por asesinato con alevosía y ensañamiento en el contexto de un delito contra la libertad sexual y agresión sexual a menor de 16 años, por los que la Fiscalía y la acusación piden prisión permanente revisable y diez años de cárcel.

Los profesionales que inspeccionaron y analizaron la escena del crimen han retratado una escena de "terror", como hicieron este miércoles los policías que arrestaron al detenido, al aseverar que la habitación donde Laia fue asesinada estaba llena de sangre, tanto en las paredes, como en el suelo y en los múltiples objetos desordenados que en ella había tirados.

Una de las novedades de esta sesión ha sido la revelación de que detectaron semen tanto en la ropa que llevaba el procesado como en el edredón de la cama, que carecía de sábanas y bajo cuyo colchón fue descubierto el cadáver de Laia, semidesnudo, con una correa de perro alrededor del cuello y encajado en el interior de una maleta.

Este indicio pondría en tela de juicio la tesis de la defensa, según la cual Juan Francisco, borracho y drogado, mató a Laia al confundirla con un ladrón cuando ésta se coló en su vivienda por iniciativa propia, pero nunca la violó.

Todos los peritos han resaltado la gran cantidad de sangre que encontraron en la ropa de la víctima y en varios artilugios de la habitación y han especificado que ello ha supuesto una dificultad añadida a la hora de determinar la existencia de otras sustancias, como líquido seminal.

También han detallado que localizaron un cubo y una fregona, un carrito de la compra ensangrentado y lejía en varias partes del cuarto, lo que probaría, han asegurado, que el acusado trató de borrar y deshacerse de pruebas.

En este sentido, uno de ellos ha recordado que una parte del colchón estaba arrancada, mientras que otro ha apuntado que el procesado se mordió las uñas en comisaría cuando estaban a punto de fotografiárselas para cotejarlas con un pedazo que identificaron clavado en el pie de la víctima, que fue encontrada con un cuchillo clavado en la oreja y un trozo de bolígrafo en la tráquea.

Por otro lado, un mosso d'esquadra que participó en la reconstrucción del día de los hechos ha contado que el acusado acudió antes del asesinato a un local de comida desde donde hay buena visión de la calle precisamente a la misma hora en que la víctima salía de la escuela.

"El local es un punto de observación perfecto para ver lo que está ocurriendo en la vía pública y no es casual que justamente entrase a las cinco, a la misma hora que Laia sale del colegio", ha opinado.

El crimen se remonta a la tarde del 4 de junio de 2018, cuando el asesino confeso, entonces de 43 años, interceptó por las escaleras del vecindario a la víctima y la introdujo en su vivienda, donde le pasó una correa de perro por el cuello y la apuñaló con un cuchillo de cocina al tiempo que la estranguló tras haberla intentado agredir sexualmente, según la fiscal, que pide por ello una indemnización total de 445.000 euros para los familiares.

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