Mario Alonso Puig: "Hay que invertir en generar bienestar emocional en el mundo educativo"

El doctor Mario Alonso Puig
El doctor Mario Alonso Puig.
CEDIDA

El doctor Mario Alonso Puig (Madrid, 1955), ejerció como médico especialista en cirugía general y del aparato digestivo durante 25 años, principalmente en hospitales de Estados Unidos y de España. Volcado en el estudio de la inteligencia humana y la psiconeurobiología, hace más de dos décadas comenzó a dar cursos y conferencias sobre creatividad, liderazgo, gestión del cambio o salud, bienestar y felicidad. Una trayectoria vital y profesional que le ha llevado a compartir escenario con personas como Richard Branson, Steve Wosniak, Michael Phelps u Oliver Stone. 

Presidente del IE Center for Health, Well-Being & Happiness y autor de numerosos libros como Tus tres superpoderes, Resetea tu mente, Ahora yo o Vivir es un asunto urgente, el doctor Alonso Puig impartirá la ponencia El cuidado emocional: un reto educativo hoy en el congreso Ciento Volando que organiza SM el 14 y 15 de abril, que pretende servir de inspiración a los profesionales del sector educativo y que contará con la presencia de figuras tan relevantes como Tal Ben Shahar, doctor en Psicología y Filosofía por la Universidad de Harvard, Álvaro Marchesi, Begoña Ibarrola, Neus Sanmartí o Irene Ortega.

¿Estamos preparados para cuidarnos emocionalmente, sabemos hacerlo?

Estamos empezando a tomar conciencia, a darnos cuenta de la extraordinaria relevancia de cuidarse y cuidar; de estar bien en todas las dimensiones. 

¿La situación de pandemia global ha ayudado a esta toma de conciencia?

Las situaciones críticas, como la que estamos viviendo, ponen al ser humano en una posición muy interesante, de búsqueda. Solo buscamos cuando algo nos golpea; si no es así, nos dejamos llevar. Esta disposición a buscar es muy favorable, pero hay que buscar con criterio, no creer todo lo que encontramos cuando ciertas personas nos reconocen como buscadores. 

¿Cómo evitar caer bajo el influjo de esas voces, poco recomendables, mientras se busca ayuda o inspiración?

Recomendaría que lean buenos libros. A nada que hagan una búsqueda un poco seria, verán que hay autores que se han dedicado a investigar y tienen una propuesta interesante. También que se fíen de su criterio, no de lo que saben, sino de lo que ellos son. Hay una sabiduría innata que todos tenemos y que emerge en momentos de dificultad. Finalmente buscaría referencias, mirando no lo que dicen, sino cómo viven. Hay muchas personas que hablan mucho pero no viven con entusiasmo, ilusión o creatividad. Una de las grandes contradicciones que podemos ver es la disparidad entre lo que se dice y cómo se vive. 

"Hay una sabiduría innata que todos tenemos y que emerge en momentos de dificultad"

Estamos viviendo un momento muy difícil, también para la docencia, ¿hasta qué punto es importante que el bienestar emocional sea uno de los ejes del sistema educativo?

Cuando yo ejercía la cirugía y me decían que la medicina era la profesión más importante del mundo, yo contestaba que para mí lo es la educación. Tus hábitos de vida, el nivel de autoestima, la confianza que tienes a la hora de hacer frente a los retos... tiene una conexión directa con el sistema educativo. Por eso considero que la figura del docente es importantísima y que cuidar al docente es clave. Así lo he pensado toda la vida. Nos pasamos la vida diciendo palabras bonitas, "¡Qué importante es la educación!", pero la realidad no muestra que le demos ese nivel de importancia. 

¿Cómo cambiar esa realidad?

Uno de mis profesores. David Perkins del Instituto de Tecnología de Massachusetts, una vez comentó algo que verdaderamente me impactó por su sencillez y su profundidad: "las cosas en la vida no suceden con deseo, suceden con inversiones". Hay que invertir en generar bienestar emocional en el mundo educativo: enseñar competencias que tienen que ver con la gestión de la incertidumbre; con el autoconocimiento, con la relación de vínculos afectivos; con la celebración de la diversidad; con no aferrarnos a nuestra visión limitada de las cosas; con potenciar nuestro interés por explorar y por descubrir. 

¿Qué diferencia, a su parecer, a un maestro de un gran maestro?

Para mí la diferencia está entre el profesor y el maestro. Un profesor es una persona que imparte un conocimiento. Yo he tenido profesores magníficos que  han conseguido que comprendiera una asignatura difícil. Un maestro te ayuda a transformar tu vida. Es decir, con ellos no solo he aprendido la asignatura, también he crecido, me he sentido más capaz, más entusiasta, con más confianza en mis capacidades. Esa es la gran diferencia. 

¿Cómo puede un profesor ser un gran maestro?

Para mí el ingrediente básico es amar de verdad a las personas. No por lo que hacen, por sus resultados o lo simpáticos o dóciles que sean, sino porque son seres humanos. 

La transmisión del conocimiento intelectual y de esa sabiduría emocional no deberían ser entonces compartimentos estancos.

Pero han sido vividos como compartimentos estancos durante muchos siglos. No hemos de olvidar el impacto que ha tenido el padre de la filosofía racionalista, Descartes, en nuestra forma de entender la educación. Para él, todo elemento intelectual estaba separado del elemento más afectivo. Es el sistema en el que nos hemos alimentado. Pero, efectivamente, el mundo afectivo y el intelectual han de estar integrados, porque tan importante es la razón y el conocimiento como el sentimiento y la emoción. Cuando se unifican el ser humano opera a un nivel radicalmente distinto; no es solo que su eficiencia se dispara, es que su salud mejora, su clima interno también y lo que transmite al mundo es de otro orden.

"El mundo afectivo y el intelectual han de estar integrados, porque tan importante es la razón y el conocimiento como el sentimiento y la emoción"

Y de la misma manera que se cometió el error de pensar que los procesos intelectuales iban por un lado y los procesos afectivos por otro, también cometemos un error muy importante que es olvidar el aspecto espiritual de la persona, que no tiene que ver con creer en ningún dios. Alguien que ha perdido la dimensión espiritual tiende a ver a los demás como si fueran objetos, puros entes materiales, no ve el aspecto sagrado del ser humano. Una sociedad más humana es una sociedad que pone en valor las tres dimensiones: física, mental y espiritual. Y esto es independiente de afinidad política, sexo, cultura o que tengas una religión o no. Lo que hace es unirnos, ver en los demás personas como tú y no permitir que la etiqueta pueda oscurecer la grandeza que hay en un ser humano.

¿Qué más inercias habría que romper, qué más podemos hacer? 

Hay que entender dos cosas. Primero una que viene en la Filosofía clásica, que decía que los seres humanos no somos cubos vacíos que hay que llenar, sino fuegos que hay que encender. La palabra educación viene de sacar, extraer de dentro, y hay que entender que los niños no son contenedor vacíos. Claro que que hay que darles conocimientos, pero tienen un gran potencial interno. En segundo lugar, algo que le llevó más de treinta años de estudio a Howard Garner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples: jamás habría que ver a un niño que no aprende como si fuera tonto. Hay nueve inteligencias y eso de que el cociente intelectual define la inteligencia es muy obsoleto, en gran parte porque es un test que viene de 1912. Las inteligencias múltiples ayudan a buscar cual es la inteligencia en la que un niño o niña destacan y hablarles en ese lenguaje. Hay niños con una inteligencia más lógica matemática, pues háblales en esa línea; hay otros que tienen una inteligencia más visual, pues háblales de una forma más espacial; hay niños que tienen una inteligencia más intrapersonal, pues ayúdales a reflexionar sobre un tema; o interpersonal, así que ayúdales a aprender en colaboración con otros niños; o más kinestésica, a los que ayudar a aprender haciendo. Cuando uno toma esa visión de observador, por más profesor que sea, el niño se siente visto como alguien valioso,  Nuestro problema es que no conocemos, no exploramos, sencillamente juzgamos. 

"Jamás habría que ver a un niño que no aprende como si fuera tonto. Nuestro problema es que no conocemos, no exploramos, sencillamente juzgamos"

¿Y cómo cuidamos a los profesores? 

Siempre ha habido para mí dos profesiones, que no digo que sean las únicas en las que sucede, donde he visto que al profesional no se le cuida, que es la salud y la enseñanza. Se les pide que se dejen la vida salvando otras o enseñando, pero a ellos no se les cuida, como si fuesen superhéroes que viniesen del planeta Krypton. Es un gravísimo error. Como en todas partes hay gente que se ha equivocado de profesión y gente que está enfrentada con el mundo, pero la mayor parte de os profesionales de la salud, lo mismo que los docentes, son gente que realmente quiere hacer bien su trabajo. Hay que cuidarles y, para eso, en lugar dar por hecho que uno sabe lo que esas personas precisan, hay que explorar lo que sienten y lo que necesitan. Y mostrar que no nos es indiferente ni lo que sienten ni lo que necesitan. Si no los cuidamos, los niveles de estrés dañino pueden ser brutales. En mi época de práctica clínica atendí a muchísimos profesores que tenían molestias de estomago por el nivel de estrés que tenían. Lo mismo pasa con muchos médicos.

¿Es el estrés el gran enemigo a batir?

En todo lo que he escrito sobre el estrés he procurado marcar la diferencia entre el estrés positivo y el negativo, y no es un descubrimiento mío. Hay un estrés  que es necesario para la vida. En mis intervenciones quirúrgicas tenía que tener una capacidad de concentración y aguante físico fuera de lo ordinario y una precisión absoluta. En esos momentos claro que tenía estrés, pero era positivo porque sacaba lo mejor de mí. Con lo que hay que tener mucho ojo es con una forma de estrés que se llama distress, y que es esa tensión crónica de una persona que está constantemente sometida a una presión excesiva y que no tiene episodios de recuperación. Es una de las causas más importantes de enfermedad física y mental, que son dos caras de una misma moneda; también una de las causas más importantes de conflicto, de violencia y de ineficiencia. A este estrés crónico que no aporta nada sí que hay que verlo como a un oponente. Pero en lugar de enfrentarse, hay que descubrir que es lo que lo está generando para eliminar la causa y las consecuencias. 

¿Qué incluiría en el actual currículo educativo?

Hay varias cosas que creo que es importantísimo meter. La primera, muy pragmática, es volver a poner en valor todo lo que tiene que ver con el arte: la pintura, la escultura, la danza, la música, la literatura... Todo aquello que no es utilitario, pero sí tremendamente útil, porque llega un momento en el que solo estamos alimentando al hemisferio izquierdo, solo importa  la matemática, la lengua... lo que parece que es serio. Pues el hemisferio derecho, fundamental en todos los procesos creativos, deja de recibir los estímulos que necesita y por eso hemos visto en montones de estadísticas que la creatividad se va reduciendo conforme los niños pasan por el sistema educativo. 

"Llega un momento en el que solo estamos alimentando al hemisferio izquierdo, solo importa la matemática, la lengua... lo que parece que es serio"

También introduciría en los colegios el buscar en el silencio. Hay respuestas que emergen de una dimensión más profunda de la persona. En tercer lugar incluiría todo lo que tiene que ver este concepto, tan conocido ya, de la inteligencia emocional. Y luego les enseñaría a amar y celebrar la diversidad. Es decir, buscar lo que une en lugar de lo que enfrenta. Si introdujéramos todo esto a edades tempranas, el impacto que veríamos, no solo a nivel de resultados medibles, sino de equilibro de los niños, de los profesores, de la sociedad, sería de otro orden.

¿Y qué se debería a enseñar a los docentes durante su formación?

Si queremos que enseñen a los niños estas habilidades emocionales, primero las tienen que vivir ellos. Yo puedo mostrar cómo se hace una cirugía de estómago técnicamente, pero cómo tratar empáticamente a un enfermo no lo puedo enseñar teóricamente, lo mejor es que mis alumnos lo vean, lo vivan y sientan lo que es una comunicación empática con un enfermo. Esto no es un simple conocimiento intelectual; es importante ayudar a los profesores a que lo integren. No se trata de decir "hay que ser empático en la vida", sino de que lo demás vean que eres una persona empática. 

¿Diría usted que es una persona optimista?

Soy positivo, que es diferente. La persona positiva es aquella que de forma activa busca lo mejor, por difícil que en algunos momentos sea. A mí es la única actitud que me ha ayudado en la vida a salir adelante en algunos momentos muy difíciles. Soy de esas personas que creemos que la oscuridad no se puede sacar de una habitación, pero si pones un poco de luz, se desvanece. Para mí, ser positivo es darle más valor a las soluciones que a los problemas. 

¿Por último, qué mensaje querría transmitir a los docentes en estos tiempos de habitaciones oscuras?

Primero querría darles las gracias porque lo que han hecho es verdaderamente ejemplar. Con los medios que han tenido, con una situación de tantísima presión, verdaderamente el mundo educativo ha dado un ejemplo extraordinario de lo que es grandeza humana. Es para hacerles un monumento, lo digo de corazón. En segundo lugar les diría que sean conscientes de la importancia de su labor, independientemente de que sea o no valorada. En tercer lugar , les pediría que se mantengan unidos. 

A lo largo de esta pandemia hemos visto lo mejor y de lo peor del ser humano; ejemplos de grandeza y de mezquindad. Quiero pensar que nuestra sociedad se ha sensibilizado un poco más sobre la importancia que tienen los docentes y el sistema educativo. Ojalá esa combinación de la labor de los docentes y de una mayor sensibilidad de la sociedad en su conjunto lleve a colocar la docencia en dónde merece estar, en un sitio absolutamente clave en el desarrollo de la sociedad.

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