'Refugio', el nuevo libro de Samantha: pluma y papel para combatir el miedo

  • Hablamos con Samantha Gilabert, exconcursante de 'OT 2020', sobre su último trabajo, un íntimo libro de poemas.
La cantante Samantha Gilabert, exconcursante de 'OT 2020'.
La cantante Samantha Gilabert, exconcursante de 'OT 2020'.
JORGE PARÍS

Dice Samantha Gilabert que "escribir también es huir y volver". La mayoría la conoce por su paso por Operación Triunfo, el programa en el que protagonizó algunos de los momentos más divertidos, y también virales, de la última edición. Sus lamentos se convirtieron en meme y, aunque no sabe muy bien el motivo, cree que es porque afronta la vida con intensidad, como "un drama". Le guste o no, vive con fuerza "el amor y el miedo". Los explora y los expresa sin reparos. Lo demostró en la academia, y ahora lo hace en forma de libro. 

Esta joven nacida en el pequeño municipio de Beniarrés (Comunitat Valenciana, 1992) lanzó el pasado 4 de marzo Mi refugio (Bruguera tendencias), un poemario que recoge, a modo de diario, algunas de las líneas escritas a lo largo de 2020, tanto dentro como fuera del concurso. Allí reveló que siempre acudía a su libreta para desahogarse, e incluso se atrevió a leer unos versos ante la mirada atenta de sus compañeros y del compositor Pancho Varona. "Ese poema está en el libro, y es el más especial: es el primero que recité en el programa", nos cuenta.

Frente a quienes opinan lo contrario, defiende que dedicarse a la música no es un impedimento para desarrollarse en otras formas de expresión. En 2015, publicó su primer libro, Temps (Fusell de Lletres). Sin embargo, ahora luce orgullosa la etiqueta de 'triunfita'. Asume con tranquilidad que puede recibir críticas por ello, tal y como les sucedió a Aitana Ocaña y Alfred García, ambos de OT 2017. "Nía [la ganadora de OT 2020], por ejemplo, está involucrada ahora en una serie. No solo es actriz. A mí me apasiona escribir poesía en prosa desde hace muchísimo tiempo, así que acepté esta propuesta. Soy cantante, no poeta. Pero, oye, vive y deja vivir".

Gilabert subraya que ella misma es su propio refugio. Se protege en lo que ha construido para plantarle cara al miedo, pero no siempre fue así. Lo aprendió tras un año de terapia y lo plasma en el libro: "A los 20 años tuve una etapa de mucha ansiedad y ataques de pánico que no sabía de dónde venían. Ir a terapia es lo mejor que he hecho en mi vida. Ahí descubres qué es lo que te pasa, cuál es el trasfondo de todo lo que está ocurrido, y aprendes a gestionarlo. Yo tenía mucha dependencia de mi expareja. No sabía estar sola. Ahora sé que mi refugio soy yo".

El artista Ulises Mendicutty ilustra los poemas de Mi refugio. En sus dibujos destacan las abejas, el color morado y las lágrimas. "Lo que más me inspira es la tristeza, el dolor, el desamor. Cuando estoy feliz lo expreso de otras maneras. Me desahogo escribiendo, lo plasmo así", reconoce la alicantina. "Yo soy muy graciosa y abierta... pero también soy todo lo demás, lo que se ve en el libro", admite, pues también dice ser "reservada, vergonzosa y muy borde a veces".

La cantante Samantha Gilabert, exconcursante de 'OT 2020'.
La cantante Samantha Gilabert, exconcursante de 'OT 2020'.
JORGE PARÍS

En este sentido, la cantante reconoce que vive en un constante proceso de construcción. Nunca se deja de cambiar, o eso dice: "No soy la misma de hace cinco años, ni la de hace diez días. Las personas crecemos, evolucionamos. Nos arrepentimos de cosas... o no. Y eso es lo más bonito de vivir: madurar". "Ahora mismo estoy en paz conmigo misma. Estoy haciendo lo que me gusta, trabajo en lo que me apasiona y tengo a gente buena a mi alrededor. Estoy en una etapa muy bonita. Quiero mucho y me quieren mucho", añade. 

La cantante considera que, si Refugio fuera un disco, solo sonarían baladas o pop. Estaría muy alejado del sonido de Nada (Universal), su primer álbum en solitario tras desvincularse de Cactus, la formación musical de la que formó parte durante unos años. Por aquel entonces, cantaba en valenciano, aunque ahora "no le sale". "No quiero sacar algo que no sea en español porque sí. Quiero que me apetezca y que me guste", aclara.

Hasta hace poco, la artista combinaba su lengua natal y su pasión por la música cada sábado por la noche en Duel de Veus, el concurso de À Punt que buscaba nuevos talentos musicales en la Comunitat Valenciana, y que logró situarse como uno de los más vistos de la cadena pública autonómica este año. En este formato, competían diez personas con canciones en directo que después eran evaluadas por el jurado, que estaba formado por la alicantina, la cantante Sole Giménez y el humorista Eugeni Alemany. "Me ha gustado mucho estar en la terreta y rodearme de artistas valencianos. Ha sido muy divertido", dice Gilabert.

En cuestión de meses, la cantante ha pasado de ser juzgada en la televisión pública a ser ella la que actúa desde el otro lado, opinando sobre los aspirantes. Ahora entiende mejor la responsabilidad que conlleva dicho puesto, aunque subraya que el éxito depende del trabajo constante, no de las palabras de un juez. "Mi vida no sería otra si hubiese quedado cuarta y no séptima en OT. Maialen y yo salimos muy contentas. En cinco días nos veíamos otra vez y ya salían todos. Entrar en Operación Triunfo es ganar. Y ya está, yo solo quería eso".

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