La odisea del osezno polar en sus primeros meses de vida: 'desnudo' a -40 grados

  • Este sábado se celebra el día internacional del oso polar.
Oso polar con sus crías.
Oso polar con sus crías.
Steven C Amstrup / Polar Bears International

Con poco más de medio kilo de peso, Inuka ha nacido sin apenas pelo, condición que le hace extremadamente delicado. Desde el nido, sus ojos se mantendrán cerrados durante el primer mes de vida, ignorando la belleza de la aurora boreal que ilumina la noche permanente del invierno Ártico. Inuka tampoco tendrá capacidad para moverse por sí solo en este periodo, convirtiéndose en presa fácil para cualquier depredador de no ser por Úrsula, su madre.

La aurora boreal ilumina la noche permanente del invierno Ártico.
La aurora boreal ilumina la noche permanente del invierno Ártico.
Madison Stevens / Polar Bears International

Úrsula es una hembra de oso polar y una mamá muy concienzuda. Meses atrás Úrsula construyó un gran nido en un entorno seguro y con las condiciones adecuadas para poder criar a su bebé. El nido es complejo, un túnel de dos metros de largo da acceso a una cámara de tres metros cuadrados que conecta con dos habitaciones. La estancia principal ha sido construida a un nivel superior sobre la entrada con un escalón para acceder. Esta disposición permite retener el calor en su interior. La construcción es sorprendentemente eficiente, manteniendo una temperatura constante en torno a los -5 ºC, más soportable que los -40º que hay fuera. Sin embargo, esta temperatura sigue siendo demasiado baja para su osezno, por lo que Úrsula deberá mantener a Inuka en su regazo durante los siguientes meses para proporcionarle el calor necesario. Inuka debe multiplicar su peso por diez antes de aventurarse al exterior. Lo conseguirá en sólo tres meses gracias a un reposo permanente y un consumo de leche materna que tiene 10 veces más grasa que la nuestra.

Interior de un nido de oso polar.
Interior de un nido de oso polar.
Ian Stirling / Polar Bears International

Durante el anidamiento, Úrsula se enfrentará al mayor periodo de ayuno del reino animal, hasta ocho meses sin ingerir alimento alguno, mientras ofrece calor y protección a su osezno hasta que llegue la primavera. Pero su tarea no acaba ahí, una vez su cría disponga de la grasa y el pelaje necesario para aguantar las condiciones exteriores, Úrsula saldrá del nido y dedicará los dos años siguientes a enseñar a su osezno a desenvolverse en uno de los entornos más hostiles del planeta. Le enseñará a localizar presas, a cazar y a buscar refugio. Úrsula no dudará en defender con su vida a Inuka ante el ataque de los machos adultos que se crucen en su camino. Todo sobre un terreno inestable de hielo que se forma y deshace bajo sus pies dependiendo de la estación.

Hembra de oso polar defendiendo a sus oseznos ante un macho adulto.
Hembra de oso polar defendiendo a sus oseznos ante un macho adulto.
Mike Lockhart / Polar Bears International
Oso polar con sus crías.
Oso polar con sus crías.
Shannon Curtis / Polar Bears International

Tras cerca de tres años de cuidados y enseñanza, Inuka y Úrsula se despedirán para seguir sus caminos en solitario. Inuka ya domina el arte de la caza y se convertirá en un gran macho de más de 500 kg y futuro padre de familia, mientras su madre volverá a iniciar el delicado proceso de cría que sólo completará si las condiciones lo permiten.

Esta historia real está basada en datos ofrecidos por los científicos de Polar Bears International (PBI), una organización que se dedica a estudiar la ecología y amenazas de los osos polares y que ha seguido de cerca a Úrsula durante los últimos cuatro años. Esta osa polar representa la resiliencia y la dedicación. Durante el proceso de cría las hembras de oso polar son extremadamente vulnerables y no todas consiguen completarlo como Úrsula. Los expertos advierten que la alta mortalidad de las crías, de hasta el 50%, está causando un descenso de poblaciones vinculado a dos factores fundamentales. Por un lado, la falta de forma física necesaria para completar la crianza de sus cachorros, y por el otro la escasez de nidos seguros para su hibernación.

Los oseznos permanecerán junto a su madre aprendiendo a sobrevivir hasta que se independicen a los tres años.
Los oseznos permanecerán junto a su madre aprendiendo a sobrevivir hasta que se independicen a los tres años.
Simon Gee / Polar Bears International

En forma para criar

La forma física está relacionada con el acceso a suficiente alimento. Los osos polares dependen del hielo para poder cazar a sus presas. Aprovechan las épocas en las que el hielo cubre bastas áreas del Ártico para cazar focas e ingerir tanto alimento como les sea posible ya que, en primavera con el deshielo, han de volver a tierra firme donde no podrán conseguir comida en varios meses. Las alteraciones en la formación del hielo causadas por el cambio climático hacen que Úrsula hoy deba esperar un mes más que sus abuelos para que las condiciones sean favorables para la caza. Esto significa que Úrsula pasa 30 días más sin comer que sus antepasados. La prolongación del ayuno en osos polares está causando la pérdida de peso y forma física progresiva en todas las poblaciones. En una vida de extremos, el éxito reproductivo de los osos polares está relacionado con su capacidad para entrar en madrigueras con suficientes reservas de grasa para desempeñar sus funciones.

Oso polar con sus crías.
Oso polar con sus crías.
Steven C Amstrup / Polar Bears International

Nidos protectores

Por otra parte, los nidos son el foco de interés en este Día Internacional del Oso Polar. Los expertos advierten que la reducción del hielo Ártico junto con la expansión de las actividades humanas, ponen en riesgo el proceso reproductivo de los osos. Durante el sensible periodo de anidamiento, cualquier perturbación suele causar el abandono del nido y la muerte de los oseznos. Osas y oseznos están particularmente en riesgo durante el período de maduración debido a la expansión de la industria hacia el Ártico. Nuevos estudios han demostrado que la herramienta usada por la industria petrolera para detectar nidos sólo detecta el 45% de los mismos, poniendo en serio riesgo a un gran porcentaje de madres y crías. El doctor Steven C. Amstrup, director de investigación de PBI, destaca la magnitud de estos hechos. "La supervivencia de cada osezno es de vital importancia y es por lo que debemos proteger los sitios de anidación", el doctor Amstrup advierte que la mayoría de las poblaciones de osos polares desaparecerán en los próximos 80 años si no cambian las emisiones de gases de efecto invernadero y la presión sobre las áreas de cría. Krista Wright, directora ejecutiva de PBI, añade que mientras se realizan mejoras para mitigar el cambio climático, hay que proteger a las osas y sus nidos si queremos que las siguientes generaciones conozcan a este emblemático animal. "Un futuro que es bueno para la gente, también es bueno para los osos polares", comenta Krista, ya que las amenazas para los osos también amenazan la salud de nuestro planeta.

Oseznos con su madre.
Oseznos con su madre.
Simon Gee / Polar Bears International
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