Juan Carlos Delgado, 'El Pera'
Juan Carlos Delgado, 'El Pera'. Jorge París / 20MINUTOS
A los 7 años robaba coches y a los 11 acumulaba 150 detenciones y dos intentos de homicidio. En los ochenta se convirtió en un famoso delincuente juvenil al que apodaban El Pera, aunque nunca cometió delitos de sangre. Ahora, con 38 años, trabaja para el Ministerio del Interior como asesor de conducción y tiene una empresa en la que forma a especialistas de cine.

¿Qué es lo primero que recuerda haber robado?

El boli a un compañero, una sortija y bolis bic en Simago. Luego robé mi primer coche


El boli a un compañero, una sortija y bolis bic en Simago. Luego robé mi primer coche, un 600. Tenía 6 o 7 años.

¿Por qué lo hacía?

Era un niño inquieto, en mi casa tenía muchas carencias, veía a otros niños que tenían cosas con mucha más facilidad y yo lo cogía prestado

¿Y lo último?

El otro día sin darme cuenta, en un centro comercial, me llevé sin darme cuenta un paquete de chicles. Lo último a conciencia fueron dos millones y medio de pesetas en un banco. Fue en el año 80-81 y fue lo que me hizo pasar de ser el Pera a Juan Carlos, el inicio del cambio.

¿Cómo se sale de una infancia como la suya?

Con ganas, con ilusión, con mucho esfuerzo, el camino no ha sido de rosas. Y con la ayuda de mucha gente, aunque yo puse el 90% para empezar a ser normal.

El nombre de El Pera viene del robo a un niño pijo...

El nombre me lo pusieron los compañeros. Yo vivía en Getafe, me fui a Madrid a trapichear con unos relojes que había robado. Hacía frío, empezó a llover y yo iba ligero de ropa. Vi a un niño que llevaba un loden. Se lo robé y me fui para Getafe, y allí empezaron a decirme lo de niño pera. A la Guardia Civil le interesaban mucho los alias, hicieron que el nombre de El Pera se hiciera muy popular.

Ahora el delincuente es más violento, tiene más fácil acceso a las armas


Cuando conducía coches robados era tan pequeño que no se le veía desde fuera...

Sí, era muy pequeño, especialmente canijo por la mala alimentación que tenía. Comía principalmente leche y galletas. Mi casa ni la pisaba.

Ahora da charlas en centros juveniles de reforma. ¿Qué tiene que enseñarles?

Voy a aconsejar a los chavales, me toman como ejemplo. Les miro a la cara, les hablo en primera persona. Ellos me ven mayor y piensan que El Pera les quiere vender una moto.

¿Tan diferentes son?

Ahora el delincuente es más violento, tiene más fácil acceso a las armas. Les explico que si no me hubiera retirado a tiempo estaría en el cementerio como el resto de mi pandilla. Una hora de charla mía puede equivaler a cientos de horas de un político para que les llegue el mismo mensaje. Por eso lo hago, estoy en deuda con la sociedad.

Ahora se codea hasta con el Rey...

Tengo muchos amigos, un os conocidos y otros no. Soy muy amigo de Miguel Bosé y de su madre, y me hice muy amigo también de la familia Molina. Me codeo de vez en cuando con el Rey, y soy amigo de algunos ministros, de deportistas como Nadal, o Fernando Alonso con el que estuve hace poco probando su Fórmula 1 en Francia.

Me siento orgulloso, de no haber disparado nunca


Tuvo pistolas en sus manos, ¿nunca las usó?

Una de las normas que yo tenía era que si la cosa se desmadraba o había algo que no pudieramos controlar era preferible que nos detuviesen y salir a la calle en pocas horas que tener un marrón de un tiro. Me siento orgulloso, de no haber disparado nunca. Por eso puedo dar hoy la cara.

No sobrevivió ni uno solo de sus compañeros de correrías ¿Tiene estrella?

Sí, me siento afortunado. Estoy feliz y orgulloso de haber dado este giro de 180 grados a mi vida. Me da pena que se hayan quedado en el camino tantos compañeros pero la vida es así. El último que quedaba vivo de la pandilla murió cuando estrenamos la película Volando voy, sobre mi vida. Estaba en prisión después de haber cometido barbaridades. Creo que yo me salvé por ser el más joven, por eso no me metí en las drogas y quizá no me castigó tanto la Policía. Lo que yo hice fue robar coches y bancos, y estos, antes y ahora, siempre han tenido buenos seguros.

¿Cuándo se sacó el carné? ¿aprobó a la primera?

Ya tenía casi 20 años. Llevaba años conduciendo y compitiendo en circuitos. Inicié mi carrera deportiva, corrí como piloto oficial de Renault España, gané el campeonato de la Copa Nacional Renault sin carné (no hace falta para correr en circuito), y entonces me aconsejaron que me lo sacara. Me tiraron dos veces en el teórico, y el práctico, como era de esperar, lo saqué a la primera.

A veces abro bien los ojos para ver si es un sueño todo lo que me pasó o para saber si estoy metido otra vez en un lío


¿Le han quitado algún punto?

Hasta el día de hoy no.

¿Qué opina de la Ley del Menor?

Creo que hay que diferenciar entre menores con delitos de sangre y los que no los tienen. No se les puede meter en el mismo saco que a los que han cometido un hurto, porque no es lo mismo. Creo que habría que revisar la ley en profundidad y, en vez de generalizar las normas, intentaría individualizarlas porque cada niño es un mundo. Hay que analizar qué ha hecho el chaval, qué historia tiene detrás. Hay casos tremendos, como el de Sandra Palo. Yo los veo y sufro. Cierto es que la pena que les han puesto, para ser niños es elevada, son 7 u 8 años, la pena máxima que permite le ley, más 5 años de seguimiento. Es difícil hablar de esto, pero creo que hay que personalizar y valorar mucho antes de juzgar. Hay niños con taras y niños que no las tienen. A los primeros hay que atarles cortos y a los otros hay que darles una oportunidad, aunque sea difícil.

¿Y de las sentencias del juez Calatayud?

Es una excelente persona. Es muy amigo amigo y creo que su sistema es ejemplar, aporta seguridad y que demuestra que siendo diferente a la norma se puede triunfar.

Cuando ahora entra en una comisaría, ¿qué le pasa por el cuerpo?

La verdad es que tengo sentimientos encontrados. A veces abro bien los ojos para ver si es un sueño todo lo que me pasó o para saber si estoy metido otra vez en un lío.