Los cuatro radares de control de velocidad que funcionan en la capital desde el pasado 2 de febrero detectan cada día a una media de 1.695 conductores por encima de 60 kilómetros por hora, límite a partir del que se comienzan a aplicar las sanciones.

En las primeras tres semanas de funcionamiento, los cinemómetros, colocados en las avenidas de Andalucía y Valle Inclán, en la calle Pacífico y en el paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso, han controlado el paso de 576.214 vehículos. De todos ellos, el 5,88 %, 33.901, circulaban a mayor velocidad de la permitida legalmente. Este porcentaje de infractores, que en principio satisface al Consistorio, será el que determine si se colocarán más puntos de control en la ciudad. La idea original era instalar once más en las calles, pero si con estos cuatro se demuestra que el comportamiento de los conductores mejora, no hará falta aumentar su número actual.

Aunque el límite que no se debe superar es de 50 km/h, sólo a partir de 61 el radar fotografía la matrícula y la denuncia llega al usuario. En la primera franja (entre 61 y 70 km/h) se encuentran la gran mayoría de infractores (24.155) y la cifra decrece conforme se va pisando el acelerador: 7.314 entre 71 y 80 ó 1.876 entre 81 y 90 km/h. Pocos, pero muy peligrosos, son los 153 que fueron sorprendidos a más de 100 km/h: tres de ellos –viajaban a 123, 129 y 134– superaron en la vía urbana la velocidad máxima permitida en cualquier carretera nacional (120 km/h). Eso sí, la media del más de medio millón de conductores controlados se sitúa en 47 km/h.

A la sanción económica hay que añadir la pérdida de puntos que conlleva no respetar los límites: dos puntos si se supera entre 21 y 30 km/h; tres puntos si se hace entre 31 y 40 km/h y cuatro si el exceso rebasa los 40 km/h.

En las carrteras, 126 cada día

Los 14 radares que la DGT tiene colocados en las carreteras de la provincia pillaron en todo 2008 a 126 conductores a más velocidad de la debida, una cifra bastante menor a los 1.695 de media en la ciudad. Y eso que la cifra provincial duplica a la registrada en 2006.