Vida de excesos y lujo, 'tops' ceñidos, nadie puede criticarle... así es Rama X, el polémico rey de Tailandia

El rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, más conocido como Rama X, en 2019.
El rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, más conocido como Rama X, en 2019.
GTRES

Una polémica tras otra. Y cuando parece que ya no ocurrirá nada más, otra. Y otra. La vida de Maha Vajiralongkorn Bodindhorndevarangkul, rey de Tailandia (más conocido dinásticamente, menos mal, como Rama X) ha sido en los últimos meses una continua procesión por la sección de noticias debido a sus excesos, su aura despótica, su desdén por el país que representa y un largo etcétera de características que hace que pocos le quieran realmente para ser su Jefe de Estado (y que le estén perdiendo el miedo a alzar la voz).

Nacido el 28 de julio de 1952 (tiene 68 años) en el Palacio de Dusit de Bangkok, capital del país asiático, Rama X realizó sus estudios lejos de su país: en Somerset, Reino Unido, primero, y después en Sídney, Australia. También en el país oceánico, y también en otra capital (Canberra), el monarca recibió la instrucción militar.

Tras regresar a Tailandia, completó sus estudios de arte y sirvió en el Real Ejército Tailandés durante un largo período, primero como oficial en el Directorado de Inteligencia y unos años después comandando el de Protección del Rey, aunque en 1992 paró su actividad laboral para ordenarse monje budista (una costumbre por la que pasan todos los hombres del país).

Lo curioso no es solo que haya entrenado además con las fuerzas armadas de otros países como Estados Unidos, sino que ha tomado parte activa en conflictos bélicos, como las campañas contra los comunistas insurgentes en el norte de Tailandia o luchando en la frontera con Camboya durante la etapa de los Jemeres Rojos.

En todo este tiempo, quien reinó fue su padre, Bhumibol Adulyadej, quien era bastante querido por el pueblo (se le conoció como Rey Bhumibol el Grandioso dado que estuvo en el trono alrededor de siete décadas) y que falleció el 13 de octubre de 2016. Pero no fue entonces cuando Rama X, décimo de la dinastía Chakri, que lidera Tailandia desde el año 1782, subió al poder.

Él pidió, para no ascender inmediatamente al poder, tiempo para llorar por el duelo, aunque hacía muchos años que ostentaba el título de Sayam Makutrajakuman. Es decir, de príncipe heredero. Aún así, se le concedió la prórroga por su tristeza y durante unos meses fue el antiguo primer ministro y entonces presidente del consejo privado del rey Prem Tinsulanonda quien asumió la regencia.

El 1 de diciembre decide que ya ha sido suficiente luto y se convierte en soberano con efecto retroactivo al 13 de octubre, aunque la coronación oficial durara tres días, del 4 al 6 de mayo, pero de 2019, algo más de dos años después, básicamente porque en Tailandia los reyes se coronan un poco cuando quieren. No por nada su padre fue declarado rey en 1946 y la celebración fue cuatro años más tarde.

Primeras polémicas

Aquí ya entramos en que Rama X tardó muy poco en empezar a ser considerado un rey nefasto. Ya, de hecho, había sido considerado un príncipe tremebundo, llegando sus compatriotas a ponerle de sobrenombre "el príncipe Playboy", lo que demuestra que la ironía es universal.

Amparado por la ley tailandesa de lesa majestad, que prohíbe criticar al rey bajo penas de cárcel de 3 a 15 años, y con un patrimonio estimado de unos 30.000 millones de dólares (25.000 millones de euros) según Bussiness Insider, cualquiera puede entender por qué no ha sido o no es un monarca ejemplar.

Ha intentado, sin éxito, eliminar de Internet (incluso se planteó demandar a Facebook) las fotografías que circulan sobre una de las prendas que más le gusta vestir: unos crop tops ceñidos, que dejan ver su barriga y sus múltiples  tatuajes, y que combina con vaqueros desgastados -que alguna que otra vez se le han bajado y han dejado ver lo que comúnmente se conoce como 'hucha'- y cangrejeras.

Otra de las cosas que, también es casualidad, no le gustó nada a su pueblo es que nombrara mariscal del aire de la Royal Thai Air Force a su perro, Foo Foo, por quien sentía tanta devoción que le acompañó en sus visitas de Estado y a veces le viste de formas llamativas, como en una recepción que organizó en su honor el Embajador de los Estados Unidos, Ralph Boyce, en 2007.

Foo Foo murió en 2015 y su funeral duró cuatro días, con ritos budistas e incineración incluida. Y costó mucho dinero. Pero esto es algo que ya es costumbre en él: para su coronación se gastó 1.000 millones de bat (unos 31 millones de dólares o 28 millones de euros), según cifró su Oficina de Presupuestos.

Los amores del rey

Hasta llegar a la actualidad, con la reina Suthida y la consorte oficial, Sineenat, como sus grandes amores -aunque tiene un harén de 20 concubinas que suelen ser drogadas día sí y día también para ser ofrendas de placer al soberano-, la vida privada de Rama X ha sido agitada, por ser suaves.

Su primer matrimonio fue en 1977, con una joven de 19 años, Soamsavali Kitiyakara, que también era princesa. Normal, era su prima por parte de madre. Como resultado de este matrimonio, que duró hasta 1991, nació la primogénita del monarca, la princesa Bajrakitiyabha, que a primeros de diciembre cumplirá 42 años. Por la ley de que será el primer varón quien ascienda al trono no será nunca reina, aunque durante muchos años hubo proyectos para cambiar la ley.

El segundo matrimonio acaeció pocos años después. Maha se había enamorado de Yuvadhida Polpraserth, una actriz tailandesa. La boda, aunque por todo lo alto, no recibió el beneplácito de la madre de la entonces reina y madre del monarca actual, Sirikit, por lo que los cuatro hijos y la hija que tuvieron no se consideran legítimos.

Estos no solo no pueden optar a los beneficios que da pertenecer a la familia real, sino que su madre y ellos tuvieron que abandonar el país y cuatro de estos acabaron, en 2011, firmando una carta asegurando cómo su padre les había abandonado y que ya no podían regresar a Tailandia (viven en Estados Unidos) por orden precisamente de Rama X.

Y si este parece difícil, su tercer matrimonio, con una dama de la corte real a la que nombró princesa, Srirasmi Suwadee, ha acabado siendo la más polémica (por ahora): madre del heredero de la corona, el príncipe Dipangkorn Rasmijoti, se divorciaron en 2014, tras 13 años de feliz relación.

Hasta siete de sus parientes como sus padres, sus tíos o sus hermanos fueron arrestados y llevados a prisión acusados de amasar una gran fortuna a costa de sus títulos con cargos como fraude, extorsión o lesa majestad. Hay que reseñar que esta polémica venía avivada porque en 2011 Srirasmi había aparecido en un vídeo filtrado en el que, desnuda (ataviada únicamente con un tanga), alimentaba a Foo Foo -sí, el perro mariscal- por su cumpleaños.

Recientemente se pudieron ver unas imágenes de Srirasmi, que llevaba desaparecida desde entonces, en arresto domiciliario y desterrada a una aldea, sin poder ver a su hijo nunca más. Las imágenes, que consiguió compartir Andrew MacGregor Marshall, el periodista y escritor experto en el país asiático que se ha convertido en uno de los principales azotes de la institución monárquica, hablan por sí solas.

Por último, se casó el año pasado con la reina Suthida, cuyo aniversario de bodas lo pasó con su harén en un hotel alemán, mientras Sineenat, su consorte oficial seguía en prisión -hasta que fue indultada-. Todo ha derivado, como se sabe recientemente, a luchas palaciegas que han terminado con la filtración masiva de fotografías íntimas de la expiloto.

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