Bernarda Angulo, de 97 años, es una sueca que vive en Canarias y lleva doce años compitiendo en pruebas de natación master para adultos. Acude a todas las pruebas que puede y ha estado en los mundiales y los europeos, ha nadado en Suecia, Casablanca, Canadá... "En tantos sitios que ni me acuerdo", asegura.

La gente me animaba muchísimo, me aplaudían constantemente y por eso me crecí tanto como el arroz

Tiene tres récords mundiales, y eso que comenzó a nadar a los 45 años, ya que sus obligaciones familiares no le permitieron aprender antes, pero en cuanto tuvo tiempo se empleó al máximo. Con 80 años empezó a competir y desde entonces no se ha perdido ninguna.

Su constancia le ha llevado a lo más alto, es campeona mundial de 400 y de 100 metros libres. Para Bernarda la natación lo es todo, pero le gustaría contar con el apoyo de su familia, que considera que es demasiado mayor para ir recorriendo medio mundo.

Empezó a competir hace porque una amiga con la que iba a hacer senderismo la vio con mucha energía y le sugirió que se apuntase a natación. "Le pregunté a mi amiga si con mi edad me dejaban competir. Me animé y fue una locura. La primera vez que competí, aunque no estaba preparada, tuve mucho apoyo. La gente me animaba muchísimo, me aplaudían constantemente y por eso me crecí tanto como el arroz, porque no esperaba que me dieran tanto apoyo. Desde entonces, he ido a todos los sitios que he podido a nadar incluso fuera de España", explica.

Mención honorífica

El pasado viernes 23 de enero la Federación Española de Natación entregó medallas y distinciones a varios deportistas, jueces y entidades por diversos motivos. Sin duda la mayor ovacionada fue Bernarda, que tuvo una mención honorífica por su contribución al desarrollo de la Natación Master y por sus actuaciones destacadas en los Campeonatos del Mundo con 15 medallas de oro y en los Campeonatos de Europa con 12 medallas.

Bernarda Angulo entrena todos los días porque disfruta mucho nadando. "Me preparo sola porque en mi piscina no tengo entrenador. Los entrenadores están para los niños y los jóvenes, no para las personas como yo. Los años no perdonan a nadie, pero desde que nado me encuentro mucho mejor, sobre todo me siento mucho más alegre y contenta. Mientras pueda y viva no voy a dejar la natación", dice.

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