Las muertes por infarto se duplican durante la pandemia del coronavirus

El síntoma más habitual es un dolor muy fuerte en el centro del pecho que no se alivia.
Un hombre siente un dolor muy fuerte en el centro del pecho.
GTRES

Los expertos lo alertaron ya durante las primeras semanas de la pandemia del coronavirus y ahora, meses después, nuevos estudios vienen a corroborar los malos presagios: la mortalidad por infarto agudo de miocardio en los hospitales españoles prácticamente se duplicó durante los momentos más críticos de la crisis sanitaria en comparación con el mismo periodo de 2019. 

Así se ha puesto de manifiesto este jueves durante la rueda de prensa del e-Congreso 2020 de la Salud Cardiovascular que la Sociedad Española de Cardiología (SEC) celebra estos días. Los ponentes se han hecho eco de un trabajo de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la SEC, que viene a completar los datos de un registro previo publicado a finales de marzo. Entonces se detectó una caída del 40% en el tratamiento del infarto desde que había comenzado el estado de alarma, principalmente porque había pacientes que no acudían a los servicios asistenciales por miedo a contagiarse de Covid. Con datos que se ampliaron a más semanas de pandemia, el nuevo estudio refleja que esa caída se situó finalmente en un 28%.

En declaraciones a este diario, el presidente de la sociedad médica, Ángel Cequier, reconocía en aquel momento que era "relativamente pronto" para saber en cuánto podría aumentar la mortalidad a causa de aquella caída pero auguraba que el porcentaje podría situarse en el 30%. "Ahora en la fase aguda, en el primer mes, es de un 8 o un 9% y es posible que pase a valores de dos cifras", vaticinó con bastante acierto.

Este nuevo análisis, en el que participaron 75 hospitales españoles, dividió a los enfermos en dos grupos: aquellos asistidos por infarto del 1 al 30 de abril de 2019 y los que fueron atendidos entre el 16 de marzo y el 14 de abril de 2020. La investigación apunta también a un importante aumento del conocido como tiempo de isquemia. Esto se concreta en que mientras antes el tiempo que trascurría entre que el paciente comenzaba a notar los síntomas y la solicitud de asistencia médica era de 200 minutos de media, durante la pandemia ese intervalo subió a 233. "Cuanto más tiempo se tarda en aplicar el tratamiento más riesgo de mortalidad existe", ha recordado este jueves el doctor Cequier.

enfermos vulnerables al coronavirus 

  • El presidente electo de la SEC, Julián Pérez Villacastín, ha destacado que los cardiópatas son más vulnerables al coronavirus, no porque tengan más facilidad de contagiarse sino porque si lo hacen "tienen peor pronóstico".  Los enfermos del corazón tienen un riesgo cinco veces mayor que el resto de personas de morir, según otro estudio presentado en el e-Congreso. La Covid-19 aumenta además el riesgo de afecciones cardiovasculares como miocarditis, vasculitis, trombosis o arritmias malignas, que hay que "vigilar de cerca".

En ese contexto, en términos absolutos, si en el primer periodo habían fallecido 67 de las 1.305 personas atendidas, en el segundo lo hicieron 75 de 1.009. Esto supone un 5,1 y un 7,5% respectivamente. Tras ajustar la mortalidad a las características de la población, con la inclusión de variables como la edad, el sexo, el retraso en la llegada al hospital y el hecho de que los pacientes pudieran tener Covid -el 6,2%-, la ratio de mortalidad que marca la estadística es de 1,88. "Si al comparar ambos periodos esa ratio fuera 1 querría decir que la mortalidad se mantuvo igual y si fuera 2 significaría que fue el doble", explica a este diario el doctor Oriol Rodríguez, primer firmante del estudio. 

Junto al peso relativo del coronavirus y de la demora en solicitar asistencia, el doctor Rodríguez considera que en este incremento han incidido otros factores, entre los que podría estar que en el peor momento de la pandemia el funcionamiento de los sistemas hospitalarios "no fue normal". El especialista admite no obstante que con la información que manejan es difícil conocer cuál fue la cuestión determinante pero agrega que "ahora que todo indica que podría reproducirse lo vivido entonces, hay que tener en cuenta la gravedad de la Covid, pero también que la mortalidad del infarto y sus secuelas son mucho mayores". 

La Sociedad Española de Cardiología ha recordado precisamente este jueves que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte en España, con 120.859 casos al año, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, que datan de 2018. Esto supone que por cada fallecido por coronavirus se producen al menos tres por alguna patología relacionada con el sistema circulatorio. Una cifra que los estudios que se están realizando auguran que en 2020 será mayor. 

Insuficiencia cardiaca

Con los datos de otro informe, la SEC ha querido mostrar su especial preocupación por la incidencia de la insuficiencia cardiaca, "mayor" que cualquier otra enfermedad cardiovascular. El anterior presidente de la SEC, el doctor Manuel Anguita, ha destacado que en España hay entre 750.000 y un millón de personas que la sufren y que su mortalidad, lejos de reducirse pese a los avances en los tratamientos, se mantiene estable en el 10% desde 2003. La radiografía por comunidades muestra grandes diferencias entre ellas. De esta forma, Andalucía por ejemplo, con un 14,37% dobla la tasa de Madrid, del 7,97%.

Las diferencias entre comunidades atentan contra la equidad del sistema

Las causas de esas diferencias por regiones no se pueden concretar, ya que solo se han analizado variables de resultados intrahospitalarios, por lo que el doctor Anguita ha considerado necesario investigaciones adicionales que correlacionen los resultados con otros parámetros. Sí ha agregado sin embargo que se puede "especular" sobre algunos motivos, como causas médicas que pasarían por diferencias entre la implantación de unidades de insuficiencia cardiaca, el número de cardiólogos o la coordinación entre los distintos servicios que tratan a estos pacientes.

Igualmente podría haber otras razones derivadas de las diferencias socioculturales y económicas entre las comunidades, ya que hay estudios que muestran que a mayor índice de paro, menor PIB y menor desarrollo sociocultural, la mortalidad por enfermedades crónicas es mayor. La SEC ha abogado por buscar explicaciones a esas diferencias "que atentan contra la equidad del sistema".

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