Entrevista a César Cabo, portavoz de los controladores en el "caos aéreo" de 2010: "El caso se usó políticamente"

  • Cabo explica a 20minutos qué sintió al conocer su absolución: "No me arrepiento de nada; ahora sería más prudente".
César Cabo.
César Cabo.
Jorge Paris

César Cabo era el portavoz del sindicato de controladores USCA y cabeza visible durante el caos aéreo, que llevó al Gobierno a cerrar el espacio aéreo en diciembre de 2010. No quiere hablar de “huelga” y al haber salido absuelto en el juicio en el que fueron condenados 131 compañeros por lo sucedido aquellos días, Cabo habla con 20minutos para explicar sus sensaciones y cómo han sido estos años para él.

¿Qué sintió al conocer la absolución?

Me llamaron mis abogados y, claro, un alivio monumental. A la vez me está costando aposentar la sensación de libertad. Son diez años y piensas que nunca va a llegar. El tema es ese, sabes que va a llegar, que va a haber una sentencia. Tardó nueve años en abrirse el juicio y luego le pilló por medio la covid, con lo cual se paró varios meses. La sentencia se adelantó. Es un alivio muy grande pero cuesta un poco asimilarlo.

¿Qué se le pasa por la cabeza cuando ves que, a pesar de tu absolución, hay 131 condenados?

Me quedo con una sensación muy agridulce porque no es justo. Hubo veinte juzgados que no llegaron a juicio y hubo dos -Palma y Madrid- que sí. Ha habido también autoinculpados. No refleja lo que ocurrió aquel 3 de diciembre. Es un proceso judicial muy complejo.

¿Hasta qué punto cree que ha sido un juicio politizado?

Lo es porque fue el primer estado de alarma en democracia, fue contra un colectivo profesional y alrededor había intereses políticos por parte del PSOE que estaba en aquel momento en el Gobierno, del Ministerio de Fomento de privatizar Aena, una imagen negativa del Gobierno que ya estaba en caída libre…Todo se usó políticamente y los medios lo magnificaron mucho más. Se convirtió en uno de los temas más llamativos comunicativamente en España en 2010, sin duda. Y eso ya condiciona mucho.

¿Cree que la visión negativa que se generó sobre los controladores se ha ido mejorando?

Yo creo que sí, porque luego en 2012 con la reforma laboral mucha gente vio que nos habían machacado. Cuando les pasó a ellos. Tuve muchos mensajes de gente que empatizaba. Creo que con el tiempo se ha puesto en perspectiva y se ha visto hasta qué punto el Estado y los políticos son capaces de manipular mucho las cosas cuando hay intereses por detrás. Algo ha mejorado la imagen, aunque sigue habiendo muchos tópicos.

¿Se ha sentido solo estos años?

No, solo no, porque era una causa global del colectivo y me he sentido acompañado por muchos compañeros.

Si tuviera que quedarse con alguna conversación con alguien, ¿cuál sería?

Hay varias momentos. Uno de ellos fue hablar con un político que me dijo que creían en nosotros, que era inconstitucional lo que nos estaban haciendo. Hablo de antes del 3 de diciembre, porque el convenio se lo cargan en febrero. Entre esos momentos nos dijeron que éramos muy impopulares y que no nos iban a defender. Tú como ciudadano normal te quedas alucinado, te abre los ojos.

¿Qué sensaciones recuerda haber tenido entre febrero y diciembre?

Es todo una vorágine. Me quedo con tener la oportunidad de haber tenido la opción de explicar nuestro punto de vista como portavoz. Ir a un programa en directo, que te ataquen constantemente, que casi no te dejen hablar. Me lo pusieron muy difícil. La satisfacción es dar voz a mis compañeros que se sentían desamparados.

¿Qué piensa de ese concepto de “caos aéreo”?

Creo que es un buen titular. Hemos tenido titulares de “huelga salvaje” o “abandono masivo”, y nadie abandonó su puesto de trabajo. Eso ha quedado demostrado a pesar de la sentencia. Y no fue una huelga. Sí hubo un caos aéreo, pero de telón de fondo hay un conflicto laboral. No me parece, ese concepto, lo peor ni mucho menos.

¿Volverían a hacer lo mismo?

Yo he sido absuelto porque no tuve responsabilidad en nada de lo que ocurrió aquellos días, pero globalmente, en nombre del colectivo, no caeríamos en la trampa que nos pusieron el 3 de diciembre. Hemos aprendido con muchos palos y ahora seríamos mucho más prudentes. Y yo cómo portavoz me expuse mucho, fui a demasiados medios por el ansia que teníamos de contra nuestra versión y contrarestar la del Gobierno. A veces exponerse tanto es un poco contraproducente.

Hay versiones que dicen que les faltó autocrítica a los controladores, ¿lo ve así?

A lo mejor nos faltó autocrítica previa, pero en el momento en el que te rompen el convenio colectivo por decreto, te empiezan a machacar en los medios de comunicación, hay ministros mintiendo, como José Blanco. Siempre hay que hacer autocrítica, pero creo que mucha más tendrían que haber hecho los políticos.

¿Tiene la sensación de que el Gobierno salió muy bien parado de todo aquello?

Por supuesto. Si se apoyase más el periodismo de investigación en España se rascaría y se descubrirían muchas cosas. Está claro que el Gobierno se fue "de rositas".

¿Hubo entonces poca intencionalidad mediática?

Muy poca. No sé si porque realmente los medios compraron la versión tan fácil de “ganan muchos dinero y quieren ganar más”. Hubo periodistas que me reconocieron que los medios no estuvieron a la altura, y no me refiero a que nos dieran la razón sino a profundizar en el asunto.

¿Recibió llamadas para presionarle?

Yo no, a título personal no. Sí sé que a algunos medios les llamaron para que no nos dieran tanta cancha.

Ahora el estado de alarma es un concepto que conocemos, pero en aquel momento era algo nuevo, ¿qué supuso para ustedes?

Se fue excesivo. Siempre nos lo pareció. Nos militarizaron, que nunca ha ocurrido en España en democracia. Lo tuvimos durante 45 días. Hubo muchas dudas sobre si aquello era legal. Fue desmedido por parte del Gobierno, me lo sigue pareciendo.

¿Se arrepiente de algo?

No. Ni de haber sido portavoz ni de haber estado involucrado sindicalmente. Sí me puedo arrepentir de algún momento concreto, de alguna entrevista, de pecar de ingenuo a veces. Hasta que te das cuenta un poco de cómo funciona te vienen por todos los lados. Ahora, si volviera, lo haría con más prudencia. No me arrepentí cuando me imputaron, y no me hubiera arrepentido de haber sido imputado.

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