El aumento de la diversidad no llega a las altas esferas: el 80% de las personas más poderosas en EE UU son blancas

El presidente de la Cámara de Representantes, el congresista republicano Paul Ryan; el congresista por Texas y presidente del Comité de Medios y Arbitrios, Keivn Brady; el líder de la mayoría republicana en el Congreso, Kevin McCarthy, y otros representantes republicanos, tras la votación de la reforma fiscal impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
El presidente de la Cámara de Representantes, el congresista republicano Paul Ryan; el congresista por Texas y presidente del Comité de Medios y Arbitrios, Keivn Brady; el líder de la mayoría republicana en el Congreso, Kevin McCarthy, y otros representantes republicanos.
MICHAEL REYNOLDS / EFE

Estados Unidos atraviesa en la actualidad una reivindicación por parte de la comunidad negra, y apoyada por muchas personas blancas, que se ha hartado de vivir en desigualdad. El movimiento BlackLivesMatter (Las vidas negras importan) quiere que de una vez por todas Estados Unidos trate de la misma manera, y en todos los ámbitos, a cualquier hombre o mujer, indiferentemente de su color de piel. 

Las protestas han sido multitudinarias, y ahora la expectación por ver cómo se traduce ese movimiento en medidas políticas concretas es muy alta. Sin embargo, a pesar de que el aumento de la diversidad poblacional en el país presidido por Trump es cada vez mayor, a medida que se profundiza en cargos de importancia esa diversidad se diluye, para dar paso a una aplastante mayoría blanca, que supone un 80% de los cargos más importantes del país. 

El estudio, publicado por The New York Times, tiene en cuenta diversos cargos en ámbitos muy diferentes, como puede ser el cuerpo de policía, jueces, empresarios de Hollywood, directores de universidad o políticos. De las consideradas 922 personas más poderosas de Estados Unidos, 742 son blancas y 180 son gente de color, entre los que se encuentran negros, hispanos, asiáticos, nativo americano o multirracial. 

De los empleos seleccionados en el estudio, sorprende observar que el puesto donde menos diferencia hay entre blancos y gente de color es en las personas al frente de los cuerpos de policía, donde 14 hombres y mujeres de un total de 25 son negros o hispanos. 

En el otro lado de la moneda se pueden encontrar profesiones de todo tipo. Entre las 24 personas que lideran la administración Trump, tan solo 3 no son blancos. En el Tribunal Supremo, de 9 cargos que existen, 2 son negros o hispanos, situación similar a lo que ocurre en el ejercito americano, donde los jefes militares blancos son 7 y tan solo uno es negro. Para el caso del Senado, de los 100 senadores que hay, 9 no son de raza blanca, y tan solo existen 3 gobernadores de estado negros o hispanos de un total de 50. 

Pero además de organismos que dependen del estado, también existe esta diferencia en otros ámbitos. En las 25 mejores universidades del país, tan solo hay una persona hispana como directora. Un baremo algo más equilibrado tienen las 25 empresas más valoradas, de las cuales hay 6 que están lideradas por personas asiáticas o negras. 

El sector de la comunicación tampoco se libra. No hay ningún editor de las 5 revistas más leídas que no sea blanco. Entre los directores de medios de noticias, tan solo hay 3 que son negros o hispanos, frente a 12 que son blancos. Hollywood, foco de reivindicaciones, también presenta una importante disparidad. De los directores de los 25 principales estudios, tan solo 3 no son blancos. 

Por último, en el mundo del deporte sucede lo mismo, ya que si se observa a los dueños de los principales equipos de baloncesto, beisbol y fútbol americano, de un total de 99 equipos, únicamente 6 están liderados por una persona no blanca.

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