El ya tradicional árbol de la Lagoa, el mayor árbol de navidad flotante del mundo y que se ha convertido en uno de los principales símbolos de las fiestas navideñas en la ciudad más emblemática de Brasil, fue encendido este sábado para una nueva temporada.

Este es el décimo tercer año consecutivo en que la gigantesca estructura de luces de colores ilumina la Navidad de Río de Janeiro desde la laguna Rodrigo de Freitas, un atractivo turístico en la zona sur de la ciudad.

El árbol es una estructura metálica de 85 metros de altura (equivalente a un edificio de 28 pisos) con cerca de tres millones de lamparillas eléctricas, 52 mil metros de mangueras luminosas y cuatro cañones de luces de colores.

Las luces representan diversas figuras navideñas que van cambiando gradualmente o moviéndose por la estructura. En la escenografía destacan además los ángeles y notas musicales.