La hermosa y romántica felicitación de Christian Gálvez a Almudena Cid en su 40º cumpleaños: "Mi artista y mi musa"

  • "Mis 40 no significan nada sin sus 40 a mi lado", ha escrito el presentador.
Christian Gálvez y Almudena Cid, en junio de 2018.
Christian Gálvez y Almudena Cid, en junio de 2018.
GJB / GTRES

Hace pocos días, el pasado 19 de mayo, Christian Gálvez dejaba atrás la treintena y cumplía 40 años. Ese día, Almudena Cid, su pareja, le dedicaba una fotografía de su amor perenne en su Instagram. Este martes 15 de junio las tornas han cambiado.

Le toca a la exgimnasta rítmica soplar las 40 velas (ambos nacieron en 1980, él en Móstoles, en Madrid, y ella en Vitoria-Gasteiz) y su marido ha querido utilizar también sus redes sociales para escribir un hermoso texto sobre lo que supone para él seguir con la persona que ama.

"Hoy cumple años mi compañera de viaje, la niña de la sonrisa eterna. Y he decidido recopilar las palabras que me ha provocado desde los 30 a los 40", comienza diciendo Gálvez, dado que fue precisamente en 2010, el 7 de agosto, cuando contrajeron matrimonio.

"Almu es aquella que sin yo saber dónde voy, sabe perfectamente hacia dónde me dirijo. Ella es el pincel con el que realizo mis mejores obras, y es a la vez el lienzo donde me gustaría ser plasmado para siempre", afirma el presentador y escritor.

"También ella es mi mármol y yo su cincel. Y viceversa. Es mi río y mi puente. Mi invasora y mi salvadora. Mi artista y mi musa. Mis 40 no significan nada sin sus 40 a mi lado. Gracias por entender, por esperar, por admirar, por sonreír, por abrazar, por besar. Por amar", se abre Gálvez.

"Ya son 40, pero aún no hay museo que merezca exponerte. Almudena, no me faltes nunca", acaba, en unas palabras que han emocionado, a tenor de los comentarios, a la mayoría de sus amistades: Verónica Echegui, Rozalén, Itziar Castro, Eva Isanta, Rosana, Jesús Vázquez, Fernando Tejero, Carme Chaparro, Noemí Galera, Manuela Vellés o Lydia Bosch.

La propia Cid le ha contestado en su publicación un mensaje bilingüe entre el español y el euskera: "¡Sé qué siempre valoraste mi capacidad de adaptación pero no tengo claro que haya podido ser todo eso! Bromas aparte, no puedo tener mejor compañero de viaje. Te quiero. Maite Zaitut. Te enamo tuninai".

Por su parte, quien ha sido la única gimnasta rítmica en llegar a disputar cuatro finales olímpicas (Atlanta 96, Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008) ha publicado para sus algo más de 208.000 seguidores un mensaje repasando lo que ha conseguido hasta ahora en sus 4 décadas de vida.

Frente a una tarta y muy sonriente, Cid hace balance: "Siempre tenía la mirada puesta hacia fuera. Avanzar hacia un sueño, un objetivo. Añadir horas a los entrenamientos, a los ensayos. Añadir años de experiencia para sentirme más capaz, más competente. Siempre sumar, sumar, sumar...".

"Así que una, de vez en cuando, se convierte en esa ingenua a la que le gustaría parar el tiempo un instante, ralentizarlo o, puestos a pedir, cambiar el sentido del paso de los segundos y minutos, y volver hacia atrás", reconoce justo antes de desvelar que "un día, mientras el tiempo seguía su curso", se encontró "sumergida en un viaje inesperado".

"No era una vuelta al pasado, ni una creación de mi futuro. Sin detenerse el tiempo sentí que empezaba a avanzar hacia mí. Así que si me preguntáis qué siento con cuarenta os diría que es estar más cerca de mí. ¡Y no veas el mundo que hay hacia esta dirección! Menuda ida de olla. Menudo dragón khan", dice en referencia a la famosa atracción de PortAventura.

"No sé si es más divertido o más loco pero lo que sí sé es que es más real, más consciente. Como lo soy de todo eso que no cambia con los años: con cuarenta sigo teniendo una voz que hace que no me tomen en serio, sigo sin ser madre, me sigo mordiendo las uñas y sigo necesitando el beso de buenas noches de mis padres... el peaje de elegir la gimnasia como profesión", admite.

"Sigo disfrutando de un café a media mañana, sigo diciéndole a Christian que le quiero en un idioma inventado porque da igual cómo se lo diga, porque significa lo mismo, y sigo sintiendo cada mañana alivio al poner los pies en el suelo, ya no duelen. Precisamente cuando me dicen que no aparento mi edad, les digo que eso es porque no les enseño mi radiografía de los pies que suman veinte más. ¡No os fiéis de las apariencias!", bromea un tanto.

"Así que, doy las gracias a mi dígito anterior por enseñarme que la aceptación, ya sea la de la edad o la de los demás hacia uno, no depende de agentes externos sino de sentirla uno mismo en el interior, con osteofitos o sin ellos", finaliza Almudena Cid.

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