Las mujeres que sufren violencia machista tienen que esperar como mínimo dos horas en los juzgados de Zaragoza, en dependencias pequeñas y en la misma sala en la que su agresor está detenido. La tensión es tal, que habitualmente los funcionarios tienen que utilizar biombos para evitar que víctima y agresor se crucen las miradas, mientras que los policías intentan evitar el contacto entre ellos, según fuentes judiciales.

En lo que va de año, los dos juzgados de violencia contra la mujer de Zaragoza han realizado más de 920 diligencias urgentes, y eso que sólo está operativo de lunes a viernes. Las agresiones que se producen durante los fines de semana son tratadas en el juzgado de guardia.

Las mujeres agredidas pueden acudir a la Casa de la Mujer, en la calle Don Juan de Aragón, 2

"Estas mujeres han sido atacadas, como mucho, 24 horas antes y esperan en un estado penoso a cinco metros de su agresor", destaca Luis Casero, del sindicato CC.OO.

Desde que se pusieron en marcha estos juzgados no se han ampliando las dependencias e incluso los servicios sociales no disponen de ni siquiera una oficina para escuchar a cada víctima y estudiar su caso.

De hecho, sólo dos psicólogos atienden todos los casos que se adjudican a los juzgados de Zaragoza, sea cual sea su origen, gracias a un convenio suscrito con el Colegio Oficial de Psicólogos de Aragón.

En los seis primeros meses del año se han incoado 528 órdenes de protección a mujeres, un 44,2% más que en el mismo periodo de hace dos años, según el Tribunal Superior de Justicia.

La principal medida de protección que se aplica es el alejamiento, aunque también se suele prohibir al maltratador ponerse en contacto con su víctima y se le obliga a salir del domicilio conyugal.

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