Una vecina de Miranda de Ebro (Burgos), de etnia gitana, ha denunciado ante el juez que su marido la tuvo semisecuestrada durante 22 años y que solo la dejaba salir para ir y volver al trabajo.

Según Diario de Burgos la mujer, que tiene cinco hijos, permanece oculta junto con sus tres hijos menores (de 7, 8, y 13 años) en una casa de acogida en Palencia. Los dos hijos mayores del matrimonio, de 21 y 18 años, eran los encargados de realizar las compras familiares, ya que la mujer apenas podía salir del hogar.

Los hijos menores, que también habían vivido en ese clima de semisecuestro, nunca hasta ahora habían estado en un cine, en una fiesta con otros niños, o en un centro comercial.

Gracias a una asistente social

La mujer ha podido denunciar su caso, en el que se suceden malos tratos físicos y psicológicos, gracias a la ayuda de una asistente social que la animó a abandonar Miranda y a pedir ayuda a la policía. Una vez en Palencia, la mujer denunció el caso, e inmediatamente el juez ordenó una orden de protección para ella y sus hijos menores.

La mujer no quiere que encierren a su marido porque teme una guerra de clanes
El marido fue detenido en Miranda, pero fue puesto en libertad 72 horas después.

La mujer, mientras espera el juicio, vive "aterrorizada" , ha cambiado de peinado y de forma de vestir, y ni siquiera la presencia constante de un agente policial SAF (agente especializado en la protección e víctimas de la violencia machista) durante las 24 horas del día consigue tranquilizarla. Además ha pedido expresamente a su abogada que no encerraran a su marido, también de etnia gitana, porque "la guerra de clanes puede estallar en cualquier momento por su caso", según explicó la abogada a El diario palentino .

Sus miedos no son infundados. Durante su declaración en el juzgado de Palencia, los familiares de ambas partes, presunto maltratador y víctima, permanecían a la expectativa, con evidente tensión, a las puertas del edificio.

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