Los héroes que van al volante

  • El gremio del taxi está siendo uno de los más afectados por la crisis del coronavirus.
  • Sin clientes y en una muestra de solidaridad, hablamos con taxistas de Madrid, Barcelona, Ourense y Sevilla que ofrecen desplazamientos gratuitos para el personal sanitario.
Fernando Fillat dentro de su taxi, en Barcelona, equipado para no contagiarse del virus.
Fernando Fillat dentro de su taxi, en Barcelona, equipado para no contagiarse del virus.
CEDIDA

Calles desiertas, la vida paralizada, ningún lugar concreto al que dirigirse más allá del puesto de trabajo, la farmacia o el supermercado y, por supuesto, nadie a quien llevar. El Covid-19 está cambiando de forma abrupta la vida de los españoles, pero también está sacando a relucir la heroicidad de algunos gremios que estos días apuestan por la solidaridad frente al miedo, como es el caso de los taxistas.

Los conductores, considerados servicio público, son uno de los colectivos más golpeados por esta crisis sanitaria sin precedentes. Con una reducción de los vehículos en circulación a la mitad y un descenso de la demanda en un 80%, las pérdidas diarias se estiman en millones, de acuerdo con sindicatos y asociaciones. Pero en algunas comunidades se imponen las ganas de ayudar y los taxistas han decidido unirse y dar servicio gratuito a los sanitarios

En la Comunidad de Madrid, la más golpeada por el virus, la iniciativa comenzó a circular el viernes 13 a través de las radioemisoras. Uno de los primeros taxistas en unirse fue Fernando: “Al día siguiente ya había decenas de peticiones de gente que se quería sumar. Todo esto surgió de forma altruista”. A sus 51 años y con tres y medio de experiencia dentro del coche, ahora dedica su jornada a trasladar a los profesionales de la salud a sus hogares, al hospital e, incluso, les acompaña en sus servicios a domicilio. “En estos casos, llevo a las enfermeras a las casas y me quedo fuera esperándolas”.

El éxito de la iniciativa ha sido tal, que el ayuntamiento de la ciudad se ha unido con el gremio para facilitar estos trayectos. “Lo importante es que a ellos les quitas ese desplazamiento y lo haces más rápido, por lo que tienen más tiempo para atender a otras personas”, explica el madrileño, quien ha tenido que hacerse con un kit de limpieza rudimentario frente a la ausencia de ayudas. “Los guantes llevo unos del Mercadona y la mascarilla me la consiguió mi mujer. Una enfermera me dio un par ayer”.

Interior del taxi de Fernando, donde se indica que presta servicio gratuito a sanitarios.
Interior del taxi de Fernando, donde se indica que presta servicio gratuito a sanitarios.
CEDIDA

Desde el sector, les han indicado que deben evitar llevar a más de un pasajero en el vehículo, que el cliente se siente en el asiento detrás del copiloto y que limpien el taxi después de cada servicio. Fernando lo hace “con vinagre, lejía…” y recurre a la ayuda de una empresa de Pinto que ahora ofrece la higienización de sus coches de forma gratuita.

Pero la ayuda que este conductor y el resto de sus compañeros no vence por completo el miedo: “Me da mucha cosa por si me contagio. Cuando se te sube un médico vestido de astronauta y tú llevas guantes y mascarilla, te da que pensar”

Fernando cree que “la gente es buena por naturaleza y en estas situaciones se ve más. Cada uno aporta lo que puede”, y asegura que seguirá haciéndolo hasta que “económicamente pueda soportarlo o hasta que el miedo sea más importante que el altruismo. Hasta que la autoprotección te diga que te tienes que quedar en casa”. 

Solidaridad frente al miedo

Cataluña es el segundo foco de contagio del Covid-19, por detrás de Madrid, y la solidaridad en el gremio tampoco se ha hecho esperar. En Barcelona, Fernando Fillat, que lleva 15 años trabajando en el mundo del taxi, también se ha sumado a ofrecer viajes gratuitos a sanitarios. “Vi que había necesidad de ayudarnos entre todos y dije: ‘tengo que hacer algo, me siento obligado’”.

Desde que se decretó la cuarentena, asegura que su clientela ha bajado en un 80% y la mayoría de usuarios son trabajadores que no quieren desplazarse en transporte público. “Ayer hice entre 7 y 8 carreas, cuando en un día normal hago unas 17, 18”, ejemplifica.

Una de las máquinas para limpiar los taxis a fondo frente al coronavirus.
Una de las máquinas para limpiar los taxis a fondo frente al coronavirus.
CEDIDA

Aunque por el momento no ha recogido a ningún sanitario, sale cuando puede a trabajar, pero bien equipado. “Mi vecino me regaló los guantes y la mascarilla. Cada viaje que hago intento que el cliente y yo nos pongamos gel en las manos”. Además, cuanta con un espray desinfectante que pasa por encima de cada superficie donde haya podido tocar el cliente, una acción que repite cada vez que acaba una carrera.

La situación de Fernando es complicada, ya que convive con gente mayor, por lo que extrema las precauciones nada más llegar a casa. “No me tocan, dejo la ropa en el lavadero, me ducho y me pongo ropa nueva”. “Sí que tengo miedo a contagiarme, ¿quién no tiene miedo ahora mismo? Yo pago autónomos, me va a llegar el seguro del coche, muchos gastos que cuando pueda salir a trabajar, lo haré lo mínimo, pero voy a trabajar”.

Adelantándose a la curva

En Andalucía, el Ayuntamiento de Granada ha llegado a un acuerdo con el gremio para que también favorezcan los desplazamientos del personal sanitario, mientras que en Huelva se ha establecido una tarifa plana de un euro para llevar a los mayores a realizar recados, una medida que se sigue en Zaragoza.

Pero en Sevilla, donde el contagio no es tan significativo, los taxistas aún no se han pronunciado. Antonio José es uno de los pocos que se ha sumado a la iniciativa: “Creo que me he adelantado a todos los demás”. Aunque de momento no ha podido realizar ningún trayecto de este tipo, cree que es cuestión de tiempo: “Esto va a ir a más y los mismos sanitarios llegará un momento en el que nos requerirán el servicio”.

Antonio José ha tenido que equiparse con mascarillas y guantes para poder seguir trabajando en Sevilla.
Antonio José ha tenido que equiparse con mascarillas y guantes para poder seguir trabajando en Sevilla.
CEDIDA

De momento, sigue saliendo a trabajar, aunque con jornada reducida. “No hay nadie en la calle, ayer salía de 7 a 16h y cogí una carrera nada más”, cuenta exasperado. Cuanta que lo peor es ver cómo se desmorona su empleo: “La ruina que tenemos todos los compañeros… no facturamos. Tienes que comer, pagar los préstamos, autónomos, el IVA, el IRPF y sin hacer caja, imagínate”.

A sus 39 años, ha tenido que hacerse con un equipo de protección casero. “Llevo mascarilla, guantes y un líquido para las manos. Aparte, tengo que desinfectar el coche todos los días con un líquido, alcohol con agua oxigenada, y así voy tirando”. Un protocolo que debe extremar, ya que la situación en su hogar es complicada: “Tengo miedo de contagiarme, pero qué hago. Vivo con mi madre, que tiene una enfermedad respiratoria y me da miedo, pero no tengo otra, no me puedo quedar en mi casa”.

Así que ahora sigue una rutina de limpieza extrema. “Cuando llego a casa lo que hago es: limpio el taxi, me quito los guantes, me limpio las manos, la ropa a lavar y a ducharme”. Una situación que no sabe cuánto podrá alargar. “Estoy aguantando con lo que pueda, cuando llegue el momento ya veré lo que hago”.

Servicios subvencionados

Lois Navarro, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Ourense, es el responsable de subvencionar los desplazamientos que los taxistas de su ciudad realizan con los sanitarios. Mediante un crowdfunding público, ha conseguido reunir 1.000 euros para 100 trayectos, un empujón con el que Francisco Javier no dudó en sumarse.

“Empezamos hace unos días y habrá una media de 20, 30 servicios cada día”, cuenta el presidente de la Asociación Provincial de Taxis y Teletaxi de Ourense, quien explica que antes de aceptar la carrera, los clientes deben identificarse como profesionales de la salud para poder beneficiarse. El plan es todo un éxito y ya lo siguen el 80% de los taxis de la zona.

Kit de limpieza del que se ha equipado Francisco.
Kit de limpieza del que se ha equipado Francisco.
María Toro

“Se hizo hincapié en que lleváramos protección, mascarillas, guantes, alcohol, lejía y tras cada servicio limpiar por donde pudo tocar el cliente”. Su nueva rutina consiste en que, una vez acaba la carrera, se para, desinfecta y, en ocasiones, pedirle al siguiente cliente que se espere a que termine de limpiar. “Tenemos en el asiento de delante el kit de limpieza, con alcohol, gel desinfectante, bayeta... Vas manteniendo el protocolo y parece que te alivia el miedo, todos lo tenemos. Alguno no viene, pero yo si tuviera miedo de verdad no vendría”.

Francisco delante de su taxi.
Francisco delante de su taxi.
María Toro

Para Francisco, el contagio está muy presente, ya que su mujer trabaja en el hospital, pero considera que son un servicio público “y que estamos ahí para cuando la gente lo necesite. Siempre va a haber taxis, siempre”. Pero su sentido del deber no palia la incertidumbre del día a día: “Salgo a trabajar jodido, porque no cobro nada de forma inmediata. No sé hasta cuándo podremos estar así”.

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