La instalación de una residencia de inserción laboral para menas divide a los vecinos de Sant Pere de Vilamajor

Una imagen de archivo de una manifestación de apoyo a los 'menas'.
Una imagen de archivo de una manifestación de apoyo a los 'menas'.
ACN

El municipio de Sant Pere de Vilamajor se encuentra dividido ante la apertura de una residencia de inserción laboral para menores no acompañados. Una parte de la población reprocha al equipo de gobierno la "carencia de información" y considera que el lugar donde se ubicará la instalación es "inadecuado", puesto que se encuentra a escasos metros del instituto del pueblo. Temen que puedan surgir conflictos entre los estudiantes y los recién llegados y alertan de que la localidad no dispone de policía propia. "Tan solo tenemos una docena de vigilantes municipales que no llevan armas ni pueden efectuar detenciones", apuntan. 

Otros vecinos, piden "desestigmatitzar" al colectivo y proponen organizar un debate abierto a toda la ciudadanía. "Nos tenemos que escuchar los unos a los otros", afirman.

La apertura de una residencia de inserción laboral para menores no acompañados en el pequeño pueblo de Sant Pere de Vilamajor ha generado un clima de tensión entre el vecindario del municipio. Gran parte de la ciudadanía acusa el Ayuntamiento y la Generalitat de haber actuado "a escondidas" y de haber tomado la decisión sin tener en cuenta su opinión. "Nos enteramos de todo cuando el Ayuntamiento publicó un comunicado en su página web y en su twitter", lamenta Raquel, una de las afectadas.

Afirma que la sorpresa que los vecinos se llevaron fue "mayúscula", y considera que una población tan "pequeña y cerrada" como esta no es el mejor lugar para acoger la veintena de jóvenes de entre 16 y 21 años que quiere trasladar la Generalitat.

En este sentido se expresa Isaac Cerdà, otro habitante del municipio, que dice que se sienten "tristes y desamparados" por la forma como los ha tratado el gobierno local. "Se ha creado un ambiente tan adverso por culpa de cómo se ha planteado todo, porque si se hubiera hecho con transparencia y ganas de colaborar y no imponer hubiera ido bien", lamenta.

Una de las principales preocupaciones de los vecinos es el lugar donde se ubicará el centro, puesto que la masía que el departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias ha alquilado y que gestionará la Cooperativa de Iniciativa Social Eduvic, se encuentra a escasos metros del único instituto que hay en Sant Pere de Vilamajor. "Nos quita el sueño que entre los jóvenes del pueblo y los recién llegados pueda surgir algún tipo de conflicto, puesto que inevitablemente se cruzarán", comenta Luis, otro de los vecinos.

En este sentido recuerda que este municipio no dispone de Policía Local y afirma que solo hay una docena de vigilantes municipales que "no llevan arma, no pueden poner multas ni efectuar detenciones". Aseguran que cuando hay una emergencia tienen que alertar a los Mossos d'Esquadra que tienen que venir de Sant Celoni o de Granollers.

En cuanto a la integración laboral de los jóvenes, se preguntan qué oficios podrán aprender, puesto que aseguran que este es un "pueblo totalmente residencial" donde viven poco más de 4.000 habitantes y que tiene cinco urbanizaciones. "La mayoría trabajamos en otros municipios porque la actividad comercial, industrial y agrícola aquí es escasa", afirman.

Asimismo, advierten de que si la idea es que los chicos se desplacen a otras zonas de la comarca con más oportunidades profesionales como Granollers, tendrán que ir en transporte público. "Aquí no tenemos tren, la estación más próxima es la de Llinars del Vallès, y para llegar hay que coger el coche o un autobús que pasa cada más de media hora", indican.

Debate sin estigmas

A pesar de que una parte importante del pueblo se muestra mal por la noticia, también hay otro sector que pide una respuesta serena y que deje de lado "la estigmatización" y los "prejuicios". Joan Enciam, otro vecino de Sant Pere de Vilamajor, apuesta por generar "relaciones personales de vecindad" con estos recién llegados. "Tenemos que intentar que estén tan adaptados como sea posible", comenta.

Enciam explica que con el objetivo de acercar posturas, una parte de los habitantes de esta localidad están organizando una sesión de debate que se tendría que celebrar el próximo lunes. "Todos tenemos que hacer el esfuerzo de escuchar porque todo el mundo puede tener una parte de razón", indica el vecino, que remarca que lo que no puede ser es que esta situación se convierta en "una cacería de brujas".

Traslado dudoso

De acuerdo con el comunicado que el Ayuntamiento de Sant Pere de Vilamajor hizo público el pasado 5 de febrero, algunos de los jóvenes que se instalarán en esta residencia provienen de un centro de Canet de Mar. El colectivo Asociación con Papeles de este municipio del Maresme, ha expresado sus dudas respecto a la idoneidad de este traslado. "Estamos en desacuerdo con el continuo movimiento de los chicos, sobre todo teniendo en cuenta que ya han echado raíces a Canet", señala Elvira Manso, una mentora de esta población.

Advierte de que el hecho que Sant Pere de Vilamajor no disponga de estación de tren también dificultará la movilidad de los jóvenes que tienen que participar en cursos y hacer prácticas laborales. A la vez se pregunta si el tejido empresarial que hay alrededor del municipio vallesano "podrá cubrir las expectativas" de estos chicos.

A pesar de que todavía no se ha seleccionado a los menores que se desplazarán al Vallès Oriental, Manso asegura que todos ellos tendrán elevadas posibilidades de inserción: "Se trata de jóvenes que han hecho cursos, que se han adaptado a las normas del centro y que en definitiva son la excelencia del grupo", asegura.

El Ayuntamiento, el departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, y la cooperativa Eduvic han defendido el proyecto y han pedido colaboración ciudadana para conseguir la integración de los recién llegados. Fuentes del departamento indican que los menas que irán al centro vallesano son chicos que llevan entre un año y medio y dos en Cataluña y que, por lo tanto, disponen de "competencias lingüísticas y formativas".

Añaden que se ha escogido esta localidad por los beneficios que un "emplazamiento rural" como este puede aportar en el proceso de inserción de los jóvenes. Asimismo, aseguran que la puesta en marcha de esta equipación se enmarca en la estrategia del departamento de trabajar con grupos de trabajo más reducidos.

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