El Parlamento despide el tercer mandato de Feijóo con el número de leyes aprobadas más bajo de su historia

El precipitado adelanto electoral ha despedido de forma abrupta la actividad parlamentaria en el Pazo do Hórreo, donde en la mañana de este martes, cuando ya estaba publicado en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el decreto de su disolución, todavía se podían ver programadas en las pantallas de televisión la comisión de educación y la reunión de portavoces ordinaria, que tendría que organizar el pleno de la próxima semana.
Reunión informal de la junta de portavoces tras la disolución del hemiciclo gallego por la convocatoria de elecciones el 5 de abril
Reunión informal de la junta de portavoces tras la disolución del hemiciclo gallego por la convocatoria de elecciones el 5 de abril
EUROPA PRESS

Pero el anuncio -ya sobre papel- de comicios para este 5 de abril, al tiempo que lo harán también los vascos, ha despedido repentinamente la legislatura menos productiva, en lo que a leyes aprobadas se refiere, de toda la historia del Parlamento de Galicia. Concretamente, Alberto Núñez Feijóo dice adiós a su tercer mandato de mayorías absolutas, desde que en 2009 se hizo con las riendas de San Caetano, con 22 leyes aprobadas, un ritmo legislativo inédito por la escasa producción.

Inclusive, sigue siendo la actividad legislativa más baja si se tienen en cuenta periodos con adelantos similares sobre la fecha electoral ordinaria. Cuando se celebraron las elecciones de 2012, al concluir el primer mandato de Feijóo y con un adelanto a octubre con respecto a marzo del año siguiente, había 51 leyes aprobadas, más del doble de las que recibieron luz verde en este último periodo, tras una década de gobiernos presididos por él.

Hay que remontarse a la quinta legislatura, finales de los 90 principios de los años 2000, para encontrar la hasta ahora menor aprobación de leyes, un total de 33, tal y como explican los datos recabados por Europa Press. En esta década de gobiernos presididos por Feijóo, el ritmo legislativo se había mantenido similar al del bipartito (54 leyes entre mediados de 2005-marzo de 2009), ya que además de las 51 normas del primero periodo, se aprobaron 55 en la legislatura 2012-2016.

En todo caso, durante los mandatos de Feijóo sí se han acometido numerosas reformas legislativas a través de la conocida como ley de acompañamiento, la norma de medidas fiscales y administrativas que acompaña a los presupuestos y con la que en 2018, por ejemplo, se modificaron, con su única tramitación, una veintena de leyes. Algunos cambios fueron relevantes como el de la ley de incendios.

HITOS LEGISLATIVOS Y LEYES EN EL TINTERO

En esta década legislativa, hubo hitos como la aprobación de una nueva ley de cajas a finales de 2009 -aunque fue a iniciativa del BNG en la oposición, no por impulso del Gobierno-, una normativa que, en todo caso, fue modificada en septiembre del año siguiente para facilitar fusión de Caixanova y Caixa Galicia.

En la línea con la bandera de la austeridad que Feijóo reivindicaba entonces en cada intervención pública frente a la crisis económica, Galicia se anticipó al aprobar en junio una ley de disciplina presupuestaria y sostenibilidad financiera. Ese mismo 2011 fue el año también de la ley de apoyo a la familia; mientras que en 2012 vio la luz la ley del área metropolitana de Vigo, entre otra decena de normas.

La IX Legislatura fue la de la Ley de racionalización del sector público autonómico (2013) y la de transparencia y buen gobierno (2016). Pero también, con las primeras luces de la recuperación, la que vio nacer 2016 fue una ley por la que se aprobaba una retribución de carácter extraordinario para los empleados públicos.

En el mandato que ahora termina vieron la luz leyes como la de ordenación farmacéutica o la de medidas de garantía de abastecimiento en los episodios de sequía y en las situaciones de riesgo sanitario, ambas en 2019; así como otras no exentas de polémica como la ley de implantación de iniciativas empresariales (2017), bautizada por grupos de la oposición como "ley de depredación", y la reforma de la ley de salud de 2018, que aglutinó a Galicia en siete grandes áreas sanitarias frente a la división comarcal.

No obstante, se queda en el tintero una de las leyes bandera de Feijóo, la de impulso demográfico, que incorporaba consideraciones del Consello Económico e Social (CES).

De hecho, en la sede del legislativo gallego decaen ahora cinco proyectos legislativos impulsados por la Xunta: la ley de ordenación del territorio; la ley de residuos y suelos contaminados; la ley de pesca continental; la ley de museos y centros museísticos; y la mencionada ley de impulso demográfico.

DESPEDIDA INFORMAL

Sin tiempo para las habituales despedidas en el hemiciclo gallego, con momentos emotivos como suelen protagonizar los diputados que saben o han decidido que ya no volverán a serlo, el presidente del Parlamento, Miguel Santalices, ha reunido a los miembros de la Mesa y de la junta de portavoces de manera informal para decir adiós a la legislatura y recordar que ahora se activa la Diputación Permanente -el órgano que sustituye al pleno en periodos no hábiles o entre elecciones-.

Pese a que se trató de un encuentro de cortesía, a la salida de la reunión el cabeza visible de En Marea -que finalizó la legislatura en el Grupo Mixto-, Luís Villares, ha querido constatar que esta fecha ha cogido "con el pie cambiado" al Parlamento y ha manifestado que muestra de ellos era que "no había proyecto" y el ritmo (bajo) de "impulso de leyes".

"La legislatura termina de forma abrupta, anticipada. Quedan en tramitación un montón de leyes importantes", ha señalado, por su parte, el socialista Luis Álvarez, quien en todo caso ha querido "quedarse" con el "ambiente político de entendimiento, más allá de las agrias discusiones en el hemiciclo".

Antón Sánchez, portavoz del Grupo Común da Esquerda, evidenció que "no se pudo hacer una despedida más formal por la precipitación" de la convocatoria, que "nada tiene que ver con los intereses de Galicia" y que "desmiente el discurso de la estabilidad gallega". "Muestra que Feijóo escoge en función de sus intereses personales. Lo positivo, es que en 54 días la gente hablará ante un gobierno agotado", ha dicho, en referencia esta última alusión a los proyectos impulsados por la Xunta.

Por parte del BNG, Olalla Rodil ha insistido en que su formación "ya está trabajando y están listas" para afrontar la campaña electoral que comienza, después de varios días en los nacionalistas habían asegurado que, por un lado, "cuanto antes" se celebrasen los comicios, "mejor" para "abrir un tiempo nuevo" que aspiran a "liderar" con su candidata, Ana Pontón.

"RAZONABLE"

Frente a ello, el portavoz parlamentario del PPdeG, Pedro Puy, ha calificado de "razonable" la decisión del presidente autonómico teniendo en cuenta, dijo, la situación política en España. "Es un buen momento para aclarar las cuestiones y para que el pueblo hable", ha argumentado y, en línea a lo dicho por su jefe de filas, ha asegurado que "sea cual sea el resultado (del 5 de abril), dará credibilidad, estabilidad y seguridad a la política en Galicia".

Así, insistió en que esta legislatura ha estado marcada "sobre todo, por la inestabilidad a nivel nacional", argumento que ya usó la Xunta en su momento para defender el bajo ritmo legislativo. Puy, con todo, defendió que la economía gallega ha seguido "creciendo" y que se han obtenido los "mejores resultados" de la historia en la educación, al tiempo que se refirió a las "inversiones y mejoras" en la sanidad, ámbito en el que viene de celebrarse el pasado domingo una manifestación secundada por miles de personas en contra de la política de la Xunta.

Puy también considera "positiva" la convocatoria electoral para cuestiones como la reclamación del pago del IVA (200 millones a Galicia), puesto que "cualquier petición justa" se consideraba "electoralista".

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