Belén Cuesta y Tamar Novas, la desconocida historia de amor de dos ganadores del Goya

  • El actor y la actriz llevan saliendo desde 2012.
Belén Cuesta y Tamar Novas, en en Masters Series de Madrid, en mayo de 2019.
Belén Cuesta y Tamar Novas, en el Masters Series de Madrid de 2019.
Sergio R Moreno / Gtres

Llevan desde 2012 siendo uña y carne, el apoyo para el otro necesario en los momentos de bajón, ayudándose con sus respectivas carreras. Por si fuera poco, ambos tienen ya su propio premio Goya. Y sin embargo, la historia de amor entre Belén Cuesta y Tamar Novas es una de las más desconocidas de España.

Vanitatis explica que, precisamente en la última entrega de los galardones del cine español, cuando una actriz tan reconocida como Belén Cuesta recogió su cabezón a mejor interpretación femenina, se lo dedicó, aparte de al equipo de la película (La trinchera infinita), "al amor de su vida".

Ese no era otro que el ganador de la misma estatuilla en la categoría de mejor actor revelación de 2004 por Mar adentro. Fue entonces cuando el nombre de Tamar Novas empezó a ser reconocido por el gran público, sin que ello supusiera un salto a la fama total.

Al contrario, la vida de los dos intérpretes ha sido una maratón desde la discreción. Ambos han tenido mucha cautela de no aparecer juntos en los photocalls ni en sus propias redes sociales con mucha asiduidad, sino al contrario.

Tanto la andaluza como el gallego como Novas prefieren que se les reconozca por su trabajo delante de las cámaras, dejando la vida privada al margen de los tabloides y de las habladurías, teniéndonos que remontarnos dos años ha, en un viaje a Marrackech, al oeste de Marruecos, cuando la coprotagonista de Paquita Salas aparece junto a su chico en una instantánea que ella misma subió a su cuenta de Instagram.

Tamar Novas debutó con el recientemente fallecido director José Luis Cuerda en una de sus películas más laureadas: La lengua de las mariposas. Su papel como Roque -mismo nombre que el que tenía su personaje en Fariña- fue fruto de un casting que el realizador llevó a cabo en 1999 por varios colegios de Santiago de Compostela.

Ese golpe de suerte le llevó a iniciar una carrera que no se ha detenido desde entonces, llegando al punto de acabar trabajando con Pedro Almodóvar -en Los abrazos rotos- y en algunas de las series más celebradas de nuestro país como 7 vidas, La señora, Allí abajo o El ministerio del tiempo, donde interpretó ni más ni menos que a Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los más ilustres sevillanos, de donde es su pareja.

El actor de 33 años ha trabajado en los últimos tiempos mano a mano con Netflix, que ha contado con él tanto para Elisa y Marcela, de Isabel Coixet, como para la serie Alta mar, así como la nueva ficción de los creadores de Élite, El desorden que dejas, que ha comenzado recientemente su rodaje en A Coruña y que busca ser un nuevo éxito del gigante del streaming.

Durante este tiempo, su relación con Belén Cuesta está más que consolidada, a la vez que la carrera de la actriz iba ascendiendo no solo hasta ser carne de meme gracias a su participación en la serie de Los Javis, sino también colaborando con ellos en cintas como La Llamada -su segunda nominación al Goya en 2017, justo un año después de la primera, Kiki, el amor se hace, de Paco León-.

Como no podía ser de otra manera, su amor se fraguó durante un rodaje que ninguno olvidará: el de la serie Bandolera, en el que Cuesta interpretaba a Elisa de Vega y Novas a Alejandro de la Serna.

Desde entonces, el amor entre ellos, de caminos parejos pero inicios distintos (Belén Cuesta, que ahora mismo tiene 36 años, fue camarera y cajera antes de debutar en el cine con la cinta Hierro, protagonizada por Elene Anaya), no ha hecho más que avanzar y mejorar... temporada tras temporada.

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