Arte para combatir el cambio climático

  • Instituciones y artistas se ponen al servicio de la ciencia para explicarnos cómo cambiará nuestro día a día.
La obra 'Felipe IV a caballo', retocada para concienciar sobre el cambio climático.
'Felipe IV a caballo', retocada para concienciar sobre el cambio climático.
MUSEO DEL PRADO

¿Por qué hay una bandera de humo negro ondeando en el patio del Museo Thyssen? ¿Por qué vemos cómo el cielo de Madrid se llena de dióxido de carbono coincidiendo con la Cumbre del Clima? Afortunadamente, no es real, solo una simulación, pues se trata de una escultura virtual creada por del irlandés John Gerrard, Western Flag (Spindletop, Texas) 2017, y que estará instalada hasta este viernes 13 de diciembre. Con ella, artista e institución nos recuerdan el agotamiento de los recursos naturales y el papel del ser humano en el calentamiento global.

Western Flag (Spindletop, Texas).
Obra 'Western Flag (Spindletop, Texas)'.
John Gerrard / MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

Vivimos una era de transformaciones ecológicas como el aumento del nivel del mar, la extinción de especies, la contaminación de plástico de los océanos o el agotamiento de recursos, entre otros. Sin embargo, a menudo los datos y gráficos que ofrecen los medios y las instituciones son incomprensibles y convierten el problema ecológico en algo ajeno a nuestras vidas. Por ello, el arte se pone al servicio de la ciencia y trata de ayudarnos a entender cómo va a cambiar nuestro día a día, cómo hemos llegado hasta aquí y que podemos hacer para ralentizar el cambio climático.

El Museo del Prado y la ONG WWF, por ejemplo, también estos días nos muestran qué podría suceder si la temperatura aumentara más de 1,5ºC -según los científicos, punto de inflexión para evitar peores daños- y lo hacen modificando cuatro obras de la colección permanente a través de montajes fotográficos. La reinterpretación que hacen de Los niños en la playa, de Joaquín Sorolla; El quitasol de Goya; Felipe IV a caballo, de Velázquez y El Paso de la laguna Estigia, de Patinir, tiene como objetivo alertarnos sobre la extinción de las especies, el drama de los refugiados climáticos, el aumento del nivel del mar o la desaparición de los ríos y cultivos por la sequía extrema.

El quitasol, de Goya.
'El quitasol', de Goya.
MUSEO DEL PRADO

Otras instituciones, al margen de las grandes citas mundiales, incluyen en sus agendas artísticas programación centrada en la naturaleza y el paisaje. En Matadero Madrid, desde el Instituto Mutante de Narrativas Ambientales (IMNA) investigan cómo el arte puede crear nuevos discursos que generen consciencia en el espectador sobre la crisis climática. "¿Cómo percibe la ciudadanía el cambio climático? ¿Qué creencias y mitos hay? ¿Qué narrativas funcionan para generar cambios de hábitos y cuales generan frustración o parálisis?" son los interrogantes que Amanda Masha Caminals, co-directora y comisaria del proyecto trata de dilucidar junto con el equipo del IMNA. 

Algunos de sus proyectos más destacados son la exposición itinerante Ecovisionarios -puede visitarse en la Royal Academy of Arts de Londres hasta finales de febrero del 2020-, cuyas obras seleccionadas trataban de hacer entender al espectador su propio poder como agente transformador medioambiental; y el Jardín Cyborg para Matadero, actualmente en fase prototipo. "El IMNA se formula desde el convencimiento de que los actuales retos planetarios requieren cambios culturales y políticos, además de los científicos y tecnológicos, basados en la inteligencia colectiva e innovación social, que posibiliten transformaciones estructurales radicales (hábitos de vida, consumo, producción, etc.)", aclara Amanda. 

Instalación Jardín Cyborg.
Instalación Jardín Cyborg.
INSTITUTO MUTANTE DE NARRATIVAS AMBIENTALES (IMNA)

Sin embargo, a pesar de que contemos con tanta información sobre el tema, la desconexión entre los datos y la sociedad sigue siendo considerable. ¿Cómo acercar ese conocimiento al público desde el arte? "El arte trabaja, en esencia, en la creación y transmisión de nuevas maneras de entender el mundo y, en este caso, nuevas maneras de entender el posicionamiento del ser humano en el mundo, en relación de empatía y responsabilidad con otras especies y las generaciones venideras", defiende Masha Caminals.

En esa línea de trabajo se sitúan las propuestas de Adriana Berges, ecóloga marina y artista, quien este año ha recibido el premio al Liderazgo del Pensamiento Emergente que otorga la universidad australiana de Nueva Gales del Sur, institución en la que trabaja como profesora asociada. La iniciativa galardonada ha sido Operación Crayweed, campaña para restaurar las algas en las aguas costeras de Sídney con la que la catalana ha logrado involucrar a artistas y académicos a nivel mundial. 

"Con este proyecto hemos conseguido restaurar bosques de algas submarinos que desaparecieron de Sidney en los años 80 debido a la polución. Nuestro equipo ha desarrollado unas técnicas que nos permiten retornar una especie de alga que estaba localmente extinguida a las costas urbanas", cuenta a 20minutos. Una iniciativa que no hubiera sido posible sin la participación ciudadana. "Creo que es fácil desanimarse cuando estamos recibiendo de forma constante noticias sobre calamidades y desastres medio-ambientales – a menudo la gente piensa que no hay nada a hacer y acaba tirando la toalla, metafóricamente hablando. Por esa misma razón pienso que es importante comunicar historias en las que estamos consiguiendo recuperar naturaleza perdida y mejorar el medio ambiente", explica Adriana, quien expondrá sus pinturas el próximo febrero en la feria de arte madrileña JUSTMAD.

Próxima edición de JUSTMAD

Precisamente, en la próxima edición de JUSTMAD, la sostenibilidad y el medio ambiente tendrán gran protagonismo. Su comisaria, Semíramis González, adelanta A 20minutos parte del cartel. “El compromiso con el futuro será uno de los ejes y podremos verlo en las obras de artistas como Almalé y Bondía, cuyas fotografías reflexionan sobre los residuos que producimos como humanos y vertemos en los paisajes naturales; también en las pinturas Adriana Berges (en la galería de arte A ciegas), que hablan de las acumulaciones de plásticos en los océanos; en las esculturas con restos de materiales de la artista Helga Stuber-Nicolas (galería Trema); o en las esculturas con plásticos reciclados de Cristina Almodóvar en la galería Set Espai d'art, entre otros muchos”. Distintos temas pero con un discurso común: “Nuestra responsabilidad como productores de basura y de contaminación y la importancia de adquirir un compromiso individual menos consumista y más respetuoso con el planeta”.

También la artista plástica Lucía Loren parte de la naturaleza y el paisaje para desarrollar su trabajo y en muchas de sus propuestas -Coser la nieve, Al hilo del paisaje o Madre sal, entre otras- los habitantes del lugar participan en su creación, por lo que durante su desarrollo se genera un intercambio de experiencias entre el trabajo de la madrileña y la población rural. "Cuando invito al público a participar en acciones colectivas creativas, generalmente vinculadas con la transformación de los espacios que habitamos, ritos de renovación agrarios (celebraciones de cambio de estación), siembras colectivas,… se reactiva en los participantes el empoderamiento, la fuerza y la alegría que nos genera la sensación de sentirnos parte de un todo con lo que podemos colaborar y crecer", nos explica. 

Obra 'Matriz de agua'.
Obra 'Matriz de agua'.
LUCÍA LOREN

La artista madrileña señala los espacios para el trabajo colaborativo como imprescindibles para establecer sinergias con la comunidad y conseguir una transformación real en nuestro modo de relacionarnos con la naturaleza. "El cambio de paradigma hacia una sociedad más sostenible solo será posible desde lo colectivo", cuenta Lucía, por lo que en muchos de sus proyectos potencia la participación de diversos colectivos, con la intención de facilitar procesos de creatividad social. "Cuando es posible, también trato de apoyar iniciativas de desarrollo económico local y medioambiental, colaborando con asociaciones ecologistas, agricultores, pastores o artesanos".

Una vez generada la conciencia en la sociedad. ¿Qué podemos hacer como individuos para frenar el avance del calentamiento global? ¿Hay algo que esté en nuestras manos? Adriana Berges lo tiene claro: “Una de las acciones más importantes para ralentizar el cambio climático es votar por partidos políticos que se comprometan a desarrollar propuestas efectivas que disminuyan las emisiones de dióxido de carbono, a través del cierre de centrales de carbón, por ejemplo y del desarrollo y la promoción de energías renovables. A nivel personal podemos participar en la comunicación y discusión activa de las amenazas del cambio climático en nuestro entorno. Como cambios potenciales de comportamiento a considerar estarían el tener menos hijos por persona (para reducir el consumo global), por supuesto, volar menos y reducir el uso del coche”.

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