Alberto Chicote se desespera con el personal de un local extremeño: "Los de Badajoz están sin civilizar"

Alberto Chicote, en 'Pesadilla en la cocina' (La Sexta).
Alberto Chicote, en 'Pesadilla en la cocina' (La Sexta).
ATRESMEDIA

Alberto Chicote se desplazó este jueves en la nueva entrega de Pesadilla en la cocina a Badajoz (Extremadura), con la misión de salvar A la parrilla, un restaurante con medio siglo de vida situado en el casco antiguo de la ciudad.

El dueño del local, Toni, explicó en el programa que la falta de clientes se produjo tras la retirada de su madre de la cocina, lo que le obligó a este a incorporar al negocio a su esposa, Herme, quien manda en la cocina; y a Sonia, la cocinera.

El chef de La Sexta detectó los primeros problemas cuando probó algunos platos de la carta: unas patatas bravas "de bote", un bacalao a la nata al que llamó "estropajo a la nata" y unas croquetas de carne de Cabrales que definió como "indestructibles": "¡Míralas! No se rompen...", bromeó Chicote.

Insultos y excusas: "Si el cliente es hipertenso no me lo quiero cargar"

A continuación, el presentador comprobó la falta de organización del servicio del restaurante, donde protagonizó varias trifulcas con Sonia, que se negó a aceptar  los consejos del chef.

"Lo que me diga el Chicote me la bufa", "me toca los cojones" o "parece una mosca cojonera en mi oreja, pim-pam y pim-pam" fueron algunos de los comentarios de la cocinera, que sorprendió al chef al no echar sal a los huevos fritos: "Si el cliente tiene hipertensión no me lo quiero cargar que voy a la cárcel", se justificó Sonia, que además apuntó que "los de Badajoz están sin civilizar".

Por otro lado, el presentador dejó claro al personal que su intención era "trabajar" y no "venir a hacer amigos", lo que un camarero, Juanfran, se tomó al pie de la letra: "Vete a tomar por culo", le dijo al madrileño durante un servicio, llamando la atención de los clientes.

Las buenas sensaciones llegan a Casa Cacenebo

Asimismo, Chicote consiguió corregir el rumbo del restaurante tras reunir al propietario, que se encontraba muy desmotivado, con su madre, que le animó al recordándole los momentos felices que pasaron juntos en el local.

Finalmente, el programa denominó al restaurante Casa Cacenebo y reformó su carta y su apariencia. Por su parte, los trabajadores dejaron a Chicote con buen sabor de boca, ya que se mostraron motivados con esta nueva oportunidad.

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