Xuxo Ruiz: "Un buen maestro no es el que enseña, sino del que se aprende"

  • El docente, que da clases en Albaida del Aljarafe, ha sido galardonado a nivel mundial por la originalidad de sus clases.
Xuxo Ruiz, maestro galardonado con el 'Global Teacher Award' 2019.
Xuxo Ruiz, maestro galardonado con el 'Global Teacher Award' 2019.
GOGO LOBATO

La fundación Alert Knowledge Services (AKS) distingue cada año a nivel mundial a los profesores más originales dentro del aula. El docente Xuxo Ruiz ya quedó finalista en el año 2008 en los Global Teacher Prize, considerados los premios Nobel de la Enseñanza. 

Desde el colegio CEIP Sebastián en el que trabaja, en la localidad sevillana de Albaida del Aljarafe, cuenta a 20minutos que tiene claro que el futuro de la educación es "dar respuesta individualizadas para evitar educar en la normalización".

¿Qué ha significado para usted recibir este premio? 

Me lo tomo como un reconocimiento a la labor docente. Estos premios sirven para dar visibilidad a las buenas prácticas educativas, motivar e inspirar. Hay miles de docentes que están dejándose la piel todos los días por una educación de calidad desde el anonimato. Este premio es mío y de todos y cada uno de ellos.

¿Tuvo siempre claro que se quería dedicar a la docencia? 

Siempre tuve claro que quería compartir conocimientos. Creo que el poner lo que sabes al servicio de los demás es lo que te hace grande. Y la vida me llevó hasta aquí.

"Las necesidades del siglo XXI son diferentes a las que tenían antes los sistemas educativos"

¿Cómo fueron sus inicios?

Nací en Cádiz y en 1994 me vine a Sevilla a estudiar y ya me quedé aquí. Estudié magisterio y me especialicé en Educación Física. He dado clases de esta materia hasta 2008 y, a partir de ahí, he dado muchas más asignaturas. Ahora estoy dando Lengua, Matemáticas, Artes Plásticas y Cultura Digital.

¿Qué falla en la educación actual?

Que pretende crear y amoldar, es decir, no dar respuestas individualizadas. Pienso que tenemos que crear oportunidades para todos los niños y las niñas y no educar en la normalización. Debemos modernizarnos, pues las necesidades del siglo XXI son diferentes a las que tenían antes los sistemas educativos.

¿Cuáles serían sus propuestas para mejorar?

Potenciar los talentos naturales. Los alumnos tienen que aprender a crear nuevas ideas y adaptarse a los cambios. No somos números, somos personas. Cada uno tiene sus motivaciones, sus sentimientos, sus talentos, y todos son influidos e influyen a otros. Los valores son muy importantes y hay palabras que están desapareciendo y son mágicas: por favor, gracias, perdón. Muchas veces los docentes nos olvidamos de estas cosas por prestarles demasiada atención a los temarios puramente curriculares.

¿Cuál sería una correcta educación en el aula?

Dentro de la clase es importante despertar la curiosidad, trabajar la creatividad, la imaginación y el civismo, porque vivimos en sociedad y tenemos que inculcar esos valores humanos. Además, el trabajo en equipo y la comunicación es altamente significativo para que aprendan a comunicarse y que lo hagan de una forma clara y segura.

¿Tuvo buenos profesores que le sirvieron de ejemplo para lo que quería llegar a ser?

Tuve, como la mayoría de personas, profesores buenos y profesores malos. Los maestros tenemos en nuestras manos la capacidad de dejar una huella imborrable en nuestros alumnos. Yo recuerdo a mi señorita Alicia, que me inculcó buenos valores y esfuerzo. Ella fue la primera persona con la que me subí a un escenario a hacer una obra de teatro. Esos maestros que yo tenía no conocían tantos estudios sobre neuroeducación, como hay en la actualidad, pero sí sabían que si estábamos motivados e íbamos con ganas y felices al colegio, nuestras ganas de aprender irían creciendo. Alicia hacía que las clases fueran divertidas y sabía la importancia que tenía eso, porque puedo asegurar que si un alumno no tiene ganas de aprender es muy difícil enseñarle. La transformación real consiste en despertar esas ganas por aprender y es labor nuestra [del profesorado] el ser motivadores.

"Hay que enseñar palabras como por favor, gracias y perdón, que son mágicas"

¿Qué herramientas usa para motivar?

Cada docente tiene que buscar en su labor diaria un método de motivación real. En mi caso, he usado muchas cosas: hacer una película con ellos, trabajar las asignaturas en torno al mundo de la cocina y mi recurso estrella, la magia. Al 99'9% de los niños y niñas les encanta la magia. La magia despierta esa motivación que antes estaba diciendo.

¿Algún ejemplo?

Pues hace poco estábamos estudiando la energía. Este concepto es difícil de explicar y de entender. Pero podemos decir que es invisible, no tiene peso, ni masa, pero provoca deformaciones en cuerpos o movimientos. Entonces saco una especie de "hilos invisibles" que tengo y consigo mover un papel. Cuando el niño coge los "hilos" en la mano yo le pregunto "¿pesa?, ¿lo ves? ¡Claro que no! Porque la energía no tiene peso, ni masa y es invisible". Haciendo ese juego recuerdan todo y logro una actitud más positiva hacia asignaturas como las Matemáticas, que siempre son más difíciles. Aprovechando esto, también puedo explicarles que hay cosas muy importantes en la vida que no se ven pero que son igual o casi más importantes que las cosas que se ven como, por ejemplo, el amor, el cariño, la confianza, el esfuerzo, etc. Cuando explicas una lección y lo rodeas de algo extraordinario o algo fuera de lo común, les emociona y eso es maravilloso para sus cerebros.

¿En el aula hay que educar o enseñar?

Dicen que un buen maestro no es el que enseña, sino del que se aprende. Yo creo que el buen maestro es que el consigue crear las condiciones óptimas para que se dé esa enseñanza. Es como un jardinero, este no tira de la flor ni pinta los pétalos, sino que crea las condiciones óptimas y se preocupa de estas para que salga la flor. En la clase pasa igual.

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