«No estamos en Alícia en el país de las maravillas». Con esta gráfica expresión, el presidente de la Generalitat, José Montilla, defendió ayer que el Gobierno catalán está actuando para hacer frente a la crisis, con menos gastos que no sean imprescindibles, pero sin bajar los impuestos.

Un gesto «simbólico» pero con poca incidencia sobre los presupuestos
Montilla anunció que congelará el sueldo a
altos cargos de la Generalitat, un gesto «simbólico» pero con poca incidencia sobre los presupuestos y que se alargará dos años. El gasto en protocolo o publicidad caerá un 25%. También se contendrá la contratación de funcionarios. De esta manera no se sustituirá el personal que marche y no se renovarán los contratos que se acaben, a menos que sean cargos que presten servicios básicos.

No se iniciarán procesos para cubrir vacantes. Sólo se podrán incrementar las plantillas de personal docente no universitario (máximo, 1.725 lugares), Mosso de Esquadra (tope de 1.678) y personal penitenciario (hasta 434). Justicia podrá incorporar 150 funcionarios.

No se renovarán los contratos que se acaben
CIU ve a Montilla «absolutamente desaparecido» ante la crisis. El PPC pidió la supresión del cargo de Vicepresidente, que ocupa Carod-Rovira. Y ERC reclamó que se negocie con bancos y cajas fórmulas para que las familias puedan pagar las hipotecas.