Los centros de menores en situación de desprotección de Euskadi deberán ser de pequeño tamaño y tendrán que estar ubicados en pueblos o ciudades, pero no aislados. Así lo establece un decreto del Departamento de Asuntos Sociales presentado ayer.

Además, deberán tener más educadores hasta que haya uno por cada dos internos. Y las diputaciones tienen cuatro años para adaptar sus centros, o de lo contrario serán cerrados.

El objetivo es «ofertar una atención individualizada», señaló Fernando Consuegra, viceconsejero de Asuntos Sociales. Actualmente, en Euskadi hay un total de 1.200 plazas para estos menores, de las que 684 están en Vizcaya.

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