Los gorrillas hacen el agosto en los aparcamientos de Santiago
Gorrilla en un aparcamiento de Vigo, Pontevedra (ARCHIVO) ARCHIVO
La temporada alta de turismo en Santiago ha coincidido con la llegada a la ciudad de un grupo de gorrillas, personas que se dedican a ayudar a aparcar a los conductores sin tener permiso para esta función.
Trabajan en el casco histórico y junto a la catedral

El principal riesgo de esta práctica son las venganzas que se toman los delincuentes cuando el supuesto beneficiado se niega a entregarle la correspondiente propina.

Cuando sucede precisamente esto, los malechores rayan los coches con una llave o provocan desperfectos en parabrisas y espejos retrovisores.

Sin embargo, la Policía Local aconseja no aceptar su chantaje y pide a los ciudadanos que llamen a la comisaría si detectan la presencia de estos delincuentes.

Los gorrillas se aprovechan sobre todo de los turistas, que ya están acostumbrados a soportarlos en sus ciudades de origen y prefieren pagar algo antes que arriesgarse a una sorpresa desagradable durante sus vacaciones.

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