Las cámaras de vigilancia que se instalarán próximamente en algunas calles del Centro Comercial Aberto (aquellas más afectadas por el vandalismo) solo podrán grabar los escaparates y no la vía pública para, así, respetar el derecho a la intimidad e imagen de los transeúntes, según recoge la edición digital de La Región.

Además, las instalaciones fijas de videovigilancia deberán estar señalizadas, instaladas y controladas por empresas de seguridad dadas de alta en el Ministerio del Interior.

Pese a ello, la Asociación de Vecinos del Centro ha mostrado ciertas reticencias. Su presidenta, Mercedes Rodríguez Alcalá, apela a una mayor vigilancia policial en la calle antes que al uso de cámaras.