Los riesgos de un mal jefe.
Siete de cada 10 españoles dicen que les importa que su superior sea hombre o mujer. ARCHIVO
Siete de cada diez empleados españoles se muestran indiferentes cuando se les plantea si prefieren un jefe hombre o mujer. Aún así, lo cierto es que las féminas se decantan por jefas (16%) mientras que, los hombres prefieren jefes de su mismo sexo (25%).

No obstante, ambos sexos coinciden en el rasgo que más valoran de su superior: la potenciación del trabajo en equipo. Lo que no soportan, en cambio, es la falta de respeto, el abuso de autoridad y la prepotencia. Así se desprende del estudio realizado por la empresa de trabajo temporal Alta Gestión, cuya principal conclusión es que el sexo no es lo más importante de la jefatura (68%).

La principal conclusión del estudio es que el sexo no es lo más importante de la jefatura
Más allá de la preferencia por sexos, lo que más valoran los encuestados de un superior es que potencie el trabajo en equipo, rasgo elegido por el 29% de los encuestados ya que consideran que esta virtud es fundamental para desarrollar su trabajo en un ambiente adecuado.

A esta característica le siguen otras como la posesión de una comunicación fluida con sus empleados (25%), que disponga de buenos conocimientos (12%) y que cuente con capacidad para delegar (10%). Por último se sitúan habilidades como tener capacidad de liderazgo (10%), buen sentido del humor (8%) y disponer de experiencia (6%).

Puestos históricamente masculinos

Por el contrario, lo que menos gusta a los empleados de un jefe es la falta de respeto (48%), el abuso de autoridad (22%) y la prepotencia (16%). A esto se suma la falta de comunicación del profesional con sus compañeros (10%), mientras que el 4% restante asegura que lo que menos le gusta de su superior es que éste no delegue y que no tenga en cuenta las opiniones de su equipo de trabajo.

En lo que respecta a la edad, el estudio elaborado por Alta Gestión asegura que a medida que aumenta la edad de los entrevistados, aumentan también las posibilidades para tener un jefe hombre ya que los puestos de responsabilidad han sido históricamente masculinos.