Ante ello, prosigue, "la formación, la atención y el entrenamiento son factores claves para evitar, en la medida de lo posible sufrir un accidente laboral".

La incidencia de las lesiones profesionales no mortales es más de un 40 por ciento superiores entre esos jóvenes que entre los trabajadores adultos pero el profesor del máster en Prevención de Riesgos Laborales de UNIR quiere especificar que, cuando hablamos de accidente laboral, éste se puede traducir en un "suceso multicausal", es decir, "influyen varios factores" no solo la edad sino también "el género o la seguridad", entre otros.

"No hay una única causa del accidente pero la edad es una de las variables que siempre contemplamos porque una persona joven tiene menos posibilidades de acceder a un puesto confortable o condiciones laborables beneficiosas y, por tanto, están más expuestos a esos accidentes", ha explicado el también experto en accidentabilidad laboral.

La poca experiencia hace que estén expuestos a trabajos más precarios y con peores condiciones laborales. "Los trabajadores más jóvenes asumen trabajo más físicos o con peores condiciones de seguridad en el trabajo". Así, por ejemplo, "es fácil ver a un mozo de almacén con 20 años porque tiene más fuerza física, por ejemplo, mientras que un hombre de 60 años, si tiene ese mismo puesto de trabajo, lo hace en otras condiciones".

Además, continúa, "el tipo de comportamiento" también influye en la posibilidad de tener un accidente. Es decir, "nuestro comportamiento psicológico varía con la edad y, cuando somos más jóvenes, es cierto que somos mas impulsivos mientras que nos vamos sosegando cuando avanzamos y vamos adquiriendo experiencia,

conocimiento y entrenamiento".

Hay que trabajar en la madurez porque la juventud "tiene un comportamiento más impulsivo e irracional. Es cierto que esto va mejorando con la edad" pero también las empresas "deben ayudar a que esto suceda".

En este punto, ha explicado, "las empresas pueden ayudar a los más jóvenes, sobre todo con formación y entrenamiento". Si queremos experiencia debemos ayudarles y demostrarles cuáles son los riesgos y defectos que pueden ocurrir en un puesto de trabajo".

Son herramientas básicas "que se deben dar con mayor influencia en una persona joven" mientras que cuando somos adultos lo que importa es la "concienciación". Nos tienen que hacer ver que el peligro "sigue ahí a pesar de que lo tengan todo muy controlado y ya no lo crean".

Para ello, la prevención de riesgos es muy importante pero el experto lamenta que es "muy homogénea". Toda empresa "tiene un paquete de formación, de documentación, un reconocimiento médico... pero poco se profundiza en el valor individual del trabajador".

PREVENCIÓN "INDIVIDUALIZADA"

Tiene que ser una prevención individualizada y cada vez hay más empresas que lo hacen, pero todavía son pocas. Está claro que esto supone "una inversión para cada empresa" pero "el principal recurso que tiene una empresa es el trabajador y hay que cuidarlo".

"Hay que pensar que el empresario debe invertir en recursos para optimizar el rendimiento del trabajador y de las máquinas para que todo funcione de la forma más perfecta posible" y sí que es cierto que "las multinacionales y empresas potentes cada vez invierten más en seguridad, en conocimiento y el desarrollo de las personas" porque "lo que está claro es que el recurso humano es la estrella de la empresa".

El profesor de la UNIR recuerda que los sectores más proclives a sufrir accidentes laborales son los de la construcción, la minería o la industria del metal porque, evidentemente, "están expuestos a mayor niveles de riesgos".

Además, ha asegurado, "en los contextos de crisis la siniestralidad tuvo valores muy buenos porque había temor, era complicado mantener un puesto de trabajo y provocó que el accidente laboral bajara". Sin embargo, "ahora que la situación ha mejorado un poco, aunque parezca lo contrario, el accidente laboral ha subido".

"Esto -ha especificado- son en términos globales porque no hablamos solo de fracturas, cortes o de lo que denominamos 'accidentes traumáticos'" sino que hay que tener en cuenta que "el 80 por ciento de los accidentes que ocurren tienen que ver con lumbalgias, pequeños tirones...". Hay que diferenciar entre ambos tipos pero todos se deben asociar a accidentes de trabajo".

También los trabajadores jóvenes pueden evitar, en la mayoría de lo posible, esos accidentes. Para ello "la atención es muy importante y ser conscientes de lo que nos puede ocurrir porque, a veces, por desconocimiento no lo tenemos en cuenta, creemos que sabemos mucho y no tomamos atención".

Así las cosas, "la edad es uno de los factores que puede influir pero no es determinante porque sabemos que contamos con herramientas para cambiarlos. Para ello es fundamental conocer el trabajo, a sus empleados y las empresas deben ofrecer todas las herramientas necesarias a su alcance para evitar que ocurran".

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