La primera jornada de huelga convocada por el comité de empresa de Autobuses Mohn, servicio que une el Baix Llobregat y Barcelona, acabó ayer con un seguimiento total, según los sindicatos, pero con largas colas de viajeros en las paradas y buses abarrotados.

Rosa, de Viladecans, tuvo que esperar más de una hora a que llegara su autobús
Los paros, con que los conductores reclaman que se respeten las
jornadas de descanso, más seguridad y lavabos a final de línea, empezaron la medianoche del martes y se desarrollaron «sin incidentes», según el comité de empresa.

A partir de las 6 de la mañana, respresentantes sindicales se reunieron a las puertas de Mohn, en Viladecans, para controlar el funcionamiento de los servicios mínimos decretados por Trabajo y que fijaban la circulación de un 25% de los autobuses en las seis líneas nocturnas y de un 50% de los que lo hacen en horas punta.

La huelga provocó colas y largas esperas de los usuarios, como Rosa, de Viladecans, que por la mañana tuvo que esperar más de una hora a que llegara su autobús. Los conductores de Mohn tienen previsto hacer nuevos paros el martes y el próximo jueves.