Lea Michele
La actriz Lea Michele, en la gala Time 100 de 2010. DAVID SHANKBONE / WIKIMEDIA COMMONS

Lea Michele comenzó a notar acné constante y cambios de peso cuando se acercaba su 30 cumpleaños. Después de buscar respuestas, la actriz se enteró de que tenía síndrome de ovario poliquístico.

La enfermedad afecta a una de cada diez mujeres en edad fértil y Michele se encontraba justo terminando de rodar Glee, la serie que la catapultó a la fama. "Los efectos secundarios pueden ser brutales, como aumento de peso y problemas en la piel", explicó a la revista Health.

El desequilibrio hormonal hacía que la intérprete se sintiese nuevamente como una adolescente y los médicos eran incapaces de explicarle lo que le estaba sucediendo a su cuerpo.

La estrella de Scream Queens se negó a medicarse, algo que le sugerían los expertos mientras daban con el diagnóstico de lo que le sucedía. "Sentí que la medicación no iba a ser la cura definitiva", comenta durante la entrevista que se publica en el número de octubre.

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Michele siguió buscando un médico y finalmente encontró a alguien que reconoció sus síntomas. "A través de la dieta, he podido manejarlo. Pero soy muy afortunada porque hay versiones mucho más extremas del síndrome de ovario poliquístico con las que las mujeres tienen muchas dificultades: la mía no es tan intensa".