Familia Ríos
Una imagen de Jesús Ríos en el monte. Familia Ríos

Jesús Ríos salió a las siete de la mañana del pasado sábado para, como cada día, dar su paseo matutino de dos horas. Era matemático, puntual. Siempre llegaba a las nueve, la hora del desayuno, al retiro Casa Cuadrau, en Vió (Huesca). Se conocía la zona y, habiendo sido corredor de maratones, estaba en muy buena forma. Era un hombre bastante prudente: no se la hubiese jugado investigando áreas no habilitadas de la zona. Ese día no regresó a desayunar. Hoy lleva cinco días desaparecido.

La última persona que habló con él fue un pastor de Morillo de San Pietro, un pueblo oscense casi deshabitado entre la Peña Montañesa y Monte Perdido. Jesús le preguntó por dónde podía regresar a Vió. "Pues donde has venido", le contestó el pastor. Después de la broma, le indicó otro camino más corto. "Fue la última vez que se le vió, que es donde estamos aquí ahora", explica a 20minutos Daniel Benito, yerno del desaparecido.

"Puede estar en cualquier lado. Puede que esté aquí, donde se perdió, y donde estamos haciendo una búsqueda intensiva, pero también puede ser que haya ido por un camino y...lo raro es que si ha cogido un camino se ha tenido que encontrar con un pueblo, con alguna zona urbana...Es todo un misterio", explica preocupado por teléfono.

Mapa donde se visualizan Vió y Morillo de San Pietro

Fuentes de la Guardia Civil de Huesca explican que la falta de información dificulta bastante la investigación. "No hay ningún indicio que haga pensar en nada. No podemos tener ninguna hipótesis porque no tenemos ningún dato objetivo", aclaran."Ya no sabemos qué pensar. Hay un montón de hipótesis y posibilidades abiertas", reconoce Benito.

La abundante vegetación de la zona también complica la búsqueda. "A pesar de que se busca muy intensivamente, y que se está reconociendo todo lo habido y por haber, puedes pasar a dos metros y no verlo. Esto es un mar de bosque", explica.

No obstante, la familia Ríos mantiene la esperanza porque, según indican, Jesús sería capaz "de sobrevivir en el monte meses y meses" a pesar de sus 71 años. "Es un hombre de montaña, si está en la naturaleza, está en su medio". Por esta razón, mantendrán el caso abierto hasta que encuentren al desaparecido.

Para hacerlo cuentan con drones que aceleran la búsqueda. Mañana vendrá uno capaz de detectar la temperatura, "porque claro, presumen que se haya podido caer por un barranco". Además, según Benito, la Guardia Civil está haciendo un trabajo "extraordinario" para encontrar a Jesús, que, junto a los voluntarios de la comarca que se acercan a la zona a ayudar, posibilitan que el caso de la operación "se mantenga súper vivo".

Este miércoles han reanudando las labores de búsqueda a las 8.30 horas. Se ha centrado en el reconocimiento de las áreas más escarpadas y de más dificultad técnica por parte de los especialistas en montaña de la Guardia Civil. Entre otras, se ha incidido en barrancos y zonas escarpadas y boscosas. Mañana jueves el dispositivo continuará su función a primera hora de la mañana.

Los voluntarios, fundamentales para la búsqueda

Casi todos los voluntarios de la comarca son gente que trabaja en el turismo por la zona en la que se encuentran. Benito, que es guía, explica que es una suerte porque en el gremio todos se conocen. "Pero claro, la gente tiene que trabajar, tiene que sacar su familia adelante. Pueden venir en sus días o ratos libres"

Sobre todo, necesitan ayuda de voluntarios que se sepan mover por el monte y que cuenten con un buen equipo de montaña. "Que estén de vacaciones y que, desinteresadamente, quieran echar una mano con la búsqueda. Es una actividad solidaria", señala.

Las personas que quieran ayudar en la búsqueda, deben acudir al pueblo donde se le vió por última vez, Morillo de San Pietro, que a su vez es donde está instalado el centro de operaciones. Para ello deben acceder por una pista desde Boltaña. Una vez en el pueblo, basta con contactar con el puesto de mando instalado en la zona.

Jesús Ríos es mexicano, mide 1,60 cm de altura, tiene el pelo canoso y, en el momento de su desaparición, vestía una chaqueta azul y unos pantalones negros con hojas verdes. La familia no está segura de si llevaba una camiseta negra y naranja.

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