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Personal sanitario en un hospital. EUROPA PRESS - Archivo

Ocho de cada diez profesionales sanitarios, la mayoría mujeres, aseguran haber sido víctimas de agresiones físicas o verbales en los últimos cinco años en su puesto de trabajo, aunque solo la mitad de ellos lo ha denunciado, según una encuesta del sindicato CSIF.

Médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería son los profesionales sanitarios que más agresiones han sufrido en el ámbito de la sanidad pública, según ha explicado la secretaria técnica nacional de Prevención de Riesgos Laborales de CSIF, Encarna Abascal, quien ha detallado que el 70,3% de estas agresiones son de tipo verbal y un 10,6% físico.

Insultos y vejaciones (42,24%) y amenazas (37,53%) forman también parte del día a día de los profesionales sanitarios que sufren estas agresiones principalmente en los servicios de urgencias, hospitalización (especialmente en psiquiatría) y en Atención Primaria. Las mujeres son las principales víctimas, no solo por su mayor presencia en el sector sanitario, sino porque son más vulnerables a este tipo de conductas, ha indicado la representante de CSIF, que ha explicado que son los propios pacientes y sus familiares, en la mayoría de los casos hombres, quienes llevan a cabo las agresiones.

A pesar de estos datos, Abascal ha lamentado que sólo el 50,4% de las víctimas de una agresión lo ha denunciado alegando miedo a las represalias del agresor y por la falta de apoyo por parte de la Administración. Estas agresiones tienen consecuencias para los profesionales, ya que hasta un 12% de los que las sufrieron precisaron de apoyo psicológico, un  7% tuvo que acogerse a una baja laboral, y un 5% sufrió lesiones físicas.

Un ejemplo concreto

Un ejemplo de esto es María, nombre ficticio de una enfermera que trabaja en la unidad de psiquiatría de un hospital madrileño que ha sido víctima en varias ocasiones de agresiones verbales y físicas. "He sufrido varias agresiones y algunas de ellas han supuesto una baja laboral, la más grave de cuatro meses con rehabilitación y fisioterapia porque no podía abrir una puerta ni coger un vaso de agua, pero también sufrí daño emocional y miedo ante el temor de volver a enfrentarme a ese paciente", relata a los periodistas.

María asegura que la práctica totalidad de sus compañeros ha sido víctima de algún tipo de agresión: "los insultos los recibimos prácticamente a diario, pero también agresiones físicas cuando el nivel de enfado sube".

Ella ha denunciado "en varias ocasiones", pero reconoce que la respuesta obtenida no ha sido satisfactoria. "Ves que no hay una consecuencia, es muy fácil agredir a un sanitario", por lo que el sentimiento de abandono y soledad "es brutal". Detrás de estas agresiones -según Abascal- están factores como la falta de personal, la precariedad laboral y los recortes, que deterioran la calidad de la atención y alargan los tiempos de espera.

Desde CSIF también destacan que un 20% de los encuestados (de un total de 5.127 trabajadores) denuncian que no hay ninguna medida de seguridad en su centro de trabajo para combatir este tipo de situaciones.

Además, casi la mitad de los profesionales afirman que han sido sus propios compañeros quienes han intervenido en su defensa porque no cuentan con medidas concretas ni con la formación especializada para afrontarlo.

Los encuestados (un 69%) también aseguran desconocer el funcionamiento del protocolo de agresiones de su centro y un 75,5 % nunca ha recibido ningún tipo de formación sobre el manejo de situaciones conflictivas. Tras la agresión, un 79% de los trabajadores encuestados asegura que no recibió ningún tipo de respaldo o apoyo psicológico por parte de la Administración.

Ante esta situación, CSIF reclama reforzar la seguridad en todos los centros sanitarios, una ficha nacional de comunicación de agresiones, acompañamiento y apoyo psicológico al profesional durante la denuncia y el proceso judicial, aplicación de medidas organizativas, endurecer las sanciones y mayor formación para los profesionales.