Dieciocho civiles y un policía fallecieron en los disturbios ocurridos en la capital tibetana, Lhasa, la semana pasada, según la última cifra oficial divulgada este sábado, que añade seis muertos a los confirmados hasta ahora.

Los datos oficiales chinos contrastan una vez más con los ofrecidos por el gobierno tibetano en el exilio, que habla de 99 tibetanos muertos, 80 en Lhasa y 19 tiroteados por la policía en la provincia de Gansú. Tras reconocer que
disparó a los manifestantes tibetanos, China ha elevado la cifra de muertos. Inicialmente, el balance oficial era de 13 muertos civiles.

La cifra de "inocentes" heridos también se ha elevado, de 325 a 382. Un total de 58 estaban gravemente heridos, según la agencia oficial Xinhua. Asimsimo, 241 policías han sufrido heridas, 23 de ellos graves.

La versión de las autoridades chinas sigue lejos de la de los dirigentes tibetanos en el exilio

 

Pero la versión oficial de las autoridades chinas sigue lejos de la de los dirigentes tibetanos en el exilio, quienes hablan de un centenar de fallecidos. Precisamente, este viernes tibetanos de la tensa provincia china de Sichuan han dicho que creían que la policía también había matado a varias personas en las manifestaciones de esta semana en esa región. La policía china sólo reconoce heridos en Sichuan. "Todo el mundo cree que nuestra gente murió, quizas 10, o más", dijo un tibetano residente en la prefectura de Aba, donde el domingo comenzó a haber disturbios.

La tensión sigue siendo elevaba en el Tíbet, Sichuan y las áreas vecinas, donde el Gobierno chino ha enviado tropas. Tropas y antidisturbios han bloqueado carreteras y mantienen a los extranjeros fuera de la zona. Las protestas contra el Ejecutivo chino también se han extendido al noreste de la India. Mientras tanto, la actuación de la potencia asiática sigue suscitando críticas en el extranjero.

Reacciones internacionales

EEUU: La presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, ha descrito la situación como un desafío a la conciencia del mundo. Pelosi, que se reunió con el Dalai Lama, censuró la "opresión" china e hizo un llamamiento a que se conozca la "verdad" sobre la situación del Tíbet.

El también estadounidense John McCain, aspirante republicano a la Casa Blanca, dijo durante un viaje a París que China se está comportando de manera inaceptable en el Tíbet. McCain instó a Pekín a buscar un fin pacífico a los enfrentamientos.

ALEMANIA: Por su parte, exhortaba a Pekín a permitir el ingreso de observadores extranjeros a la región.

FRANCIA: El país galo se ha sumado a la propuesta alemana y ha pedido a China que reabra "sin dilación el Tíbet a la presencia extranjera" y en particular "a los periodistas", para obtener todos los elementos de información sobre los recientes acontecimientos.

SUIZA, POLONIA Y JAPÓN: Han transmitido a las autoridades chinas su preocupación y han apelado al diálogo.