Se alquila
Vivienda en alquiler en Madrid.  JORGE PARÍS

El precio de los alquileres en Madrid y Barcelona se mantuvo en 2018, por tercer año consecutivo, por encima de los niveles alcanzados en 2006. Sin embargo, el precio de compraventa de vivienda lleva más de una década sin alcanzar en estas ciudades las cifras de justo antes de la crisis, según un estudio del Banco de España publicado este jueves con el título Evolución reciente del mercado de la vivienda en España.

Asimismo, señala el análisis, aunque la evolución de este precio de compraventa -a pesar del "retraso"- sí ha discurrido al alza "de forma significativa" tras los mínimos de 2014 y 2013, respectivamente, el precio de los alquileres fue "mucho más  estable" durante la recesión y, de hecho, se recuperó antes.

Una de las razones para esto podría estar en las viviendas turísticas, señala a 20minutos Bienvenido Subero, del Grupo de Análisis del Mercado Inmobiliario de la Universidad de Zaragoza. Este polémico fenómeno ha permitido "subir las rentas" y "animar el mercado" en zonas que no habían visto ningún tipo de inversión en años, apunta.

Por eso, a pesar de que el BDE destaca que en 2018 se produjo en estas capitales "un crecimiento más débil" en los precios del alquiler respecto a años anteriores, recuerda que aún "no hay oferta" suficiente como para que hayan tocado techo. Al menos en Madrid y Barcelona, a las que denomina "islas"; como Valencia, por el turismo.

El estudio, eso sí, pone el acento en la "heterogeneidad" del mercado por regiones. Barcelona, por ejemplo, experimentó el año pasado una caída en el precio del alquiler (-2,5% interanual) que contrastó con la subida del 11,4% en San Sebastián (Gipuzkoa). En la compraventa, la diferencia entre el crecimiento más alto y el más reducido fue mucho más abultada (+20,8% y -4,6%).

Aparte del leve freno del alquiler, el precio de la venta en la Ciudad Condal sufrió una desaceleración y pasó de crecer por encima del 15% en 2017 a hacerlo por debajo del 3%. Preguntado por si las medidas adoptadas por el Ayuntamiento en ambos campos afectan directamente, el experto cree que la intervención pública "distorsiona", pero no impide que el mercado siga su propio camino y que la gente se defienda "como puede". De ahí la reciente creación por parte del Ministerio de Fomento de un índice de referencia de precios del alquiler.

El alquiler gana peso

El Banco de España dice que en España la población que vive de alquiler es reducida respecto a otros países de nuestro entorno, pero que gana peso. En 2017 había un 16,9% de hogares en esta situación, frente al 14,2% de 2008; en franjas de edad, los que alquilan más ahora son los jóvenes de 16 a 29 años (48,9%) y de 30 a 44 (25,1%).

Esto tiene su explicación, dice el estudio, en la crisis -sobre todo por el mercado laboral-, en factores sociológicos y en los cambios fiscales de los últimos años. El año pasado, la tasa de paro juvenil mejoró hasta el 29,3%, pero esto no sirve, indica Subero, si no va a acompañado de una subida de salarios. Y también de "un cambio de mentalidad", añade, de la "psicología de la gente". "Lo ideal", continúa, "sería que se potenciase el mercado del alquiler, que fuera de calidad  que la gente tuviera posibilidad de elegir".

Por otra parte, el BDE analiza varios factores que han sumado para dinamizar el sector de la vivienda en España, como un reajuste en la inversión, el aumento de compraventas -500.000 el año pasado- o la mejora en las condiciones de los préstamos. Y eso a pesar de que el stock de vivienda todavía es de otro medio millón y se absorbe lentamente: la demanda de casas con ciertas características no se corresponde con las que hay ya construidas, en algunos casos.