Así se recoge en el informe que ha hecho público S&P y en el que destaca que para mantener esta calificación ha tenido en cuenta "la alta autonomía fiscal de Navarra y su buena gestión financiera" que la hacen "más resistente que España a un escenario de estrés". Asimismo, la agencia ha señalado que "Navarra ha mejorado estructuralmente su actuación volviendo a registrar superávit tras el cierre del ejercicio 2018".

S&P detalla en su informe que "la gestión financiera de Navarra demuestra habilidades sólidas" y es "consciente de los principales riesgos externos de la región y de las relaciones financieras con el gobierno central". En ese sentido, valora que "Navarra gestiona activamente la posición de su liquidez y deuda adhiriéndose, además, a los objetivos de déficit y límite de gasto" y en cuanto al Convenio Económico, S&P cita nuevamente el acuerdo alcanzado entre Navarra y el Estado a finales de 2017 afirmando que "brinda mayor seguridad a los recursos y gastos de Navarra".

La agencia de calificación valora, asimismo, que "el robusto crecimiento de los ingresos y la contención del gasto están ayudando a reducir la deuda y, al mismo tiempo, fortaleciendo el colchón de liquidez de Navarra". Considera, además, que Navarra "podrá refinanciar toda su deuda en 2019 y 2020 lo cual también contribuirá a aumentar ese colchón".

Respecto a la economía, la agencia de calificación señala que la de Navarra es "más rica, competitiva y orientada a la exportación que la de España" pues las importaciones y exportaciones de Navarra "supusieron en 2017 el 63% de su PIB frente al 45% del Estado". También destacan que a finales de 2018 "la tasa de desempleo en Navarra se mantuviera en un 10%, varios puntos porcentuales por debajo del promedio estatal".

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