David Otero publica libro
El cantante, guitarrista y compositor David Otero. AGUILAR

"Si hay un motivo por el que lo he hecho es para dejar eso escrito para mis hijos", dice el cantante David Otero en la misma sala en la que recibió la propuesta de escribir su primer libro Precipicio al mar (Aguilar), una oda a la libertad de sus hijos y a la paternidad. "Muchas veces, de mayor, me hubiese gustado tener más información de mi nacimiento. Siempre le preguntaba a mi madre y me contaba historias, pero no lo he vivido con tanto detalle", reconoce.

Dice que, más allá de la gente que lo pueda apreciar, su objetivo era que su hija y su hijo pudiesen leerlo dentro de veinte años y sentarse juntos, repasar las páginas y decir: "Mira, la historia que contó papá".

Otero sostiene que no tiene miedo de que cuando sus hijos crezcan sientan alguna especie de rechazo por lo que ha creado, porque "este libro está escrito desde un punto de vista positivo, el mensaje es de libertad. Sería como: ‘Tenéis que ser libres y hacer vuestro propio camino en la vida. Aquí estamos nosotros para apoyaros y para quereros como padres, pero no os vamos a dar la vida hecha, tenéis que buscarla vosotros’".

La inspiración para llevar a cabo este trabajo le vino a la orilla del mar en Marruecos. Allí, había unas gaviotas que aprendían a volar observando a sus progenitores. La escena fue el germen de su canción Precipicio al mar y, a su vez, ese tema fue el origen del libro.

El cantante cuenta que una de las cosas más sorprendentes de ser padre es que, cuando esa nueva criatura llega a tu vida, tu biografía se reescribe: "Pasas de un yo a un nosotros". En sus páginas, Otero narra la primera vez en la que sacó a su hija a la calle en carrito y se dio cuenta de lo distinto que es el mundo cuando vas con otro ser humano pequeño al lado.

"La relación con tus hijos es muy diferente a la que tienes con tu pareja. Las parejas tienen la capacidad de seguir vivas a pesar de no estar cerca uno de otro. Con los hijos tienes que estar ahí para darles de comer, de beber... La supervivencia del niño te hace vivir realidades a las que no estás acostumbrado. Desde dónde darle de comer o cómo hacerlo, a cuando el bebé llora y descubres la forma en la que reacciona la gente alrededor. Todo eso despierta unas reacciones en ti y en los demás que no conocías", explica.

Desde el primer momento, tuvo claro que los cuidados eran cosa de dos: un trabajo en equipo que es beneficioso para la salud de todas las personas de su familia. "Siempre he dicho que me gusta el concepto de ‘estar embarazados’. Había gente a la que le chocaba, pero yo siempre lo he vivido como algo de dos y, por eso, me incluía en ese sentimiento. No me he saltado prácticamente nada del protocolo de salud de una embarazada y de un bebé", relata.

Una de las cosas que más ha disfrutado de ser padre, y a las que más atención da en su libro, esa la propia cotidianeidad: "Muchas veces pensamos que la aventura está en salir a buscar un riesgo; pero esta aventura está en el mismo sitio en el que vives: en tu habitación, en el baño, en la cocina".

Para Otero, uno de los grandes retos de ser padre es dejar que los hijos, como las gaviotas, aprendan a volar solos. Pero todo es una cuestión de biorritmo: "Ese camino de separación se va desarrollando a través de los años, con un ritmo en el que ellos se adaptan a ti y tú te adaptas a ellos", explica. Lo compara con una nave en el espacio que tiene dos módulos que deben coordinarse para soltarse en el minuto preciso: "Ambos tienen que hacerlo a la vez, cuando se dé la señal de desconexión", dice.

En ese proceso, el cantante recuerda que el sentimiento de abandono es inevitable, pero que a él aún no le ha tocado vivirlo. "Tuve la suerte de tener una profesora de voz, que también fue como mi psicóloga, que siempre decía que el gran tema de esta vida era el de sentirnos abandonados. Se puede sentir abandono de muchas maneras: como padres, lo vamos a sentir; como hijos, también", cuenta.

Y, tal vez, por esa razón, haya escrito este libro: "Creo que este ejercicio también es un proceso de preparación para ese momento, porque yo soy una persona muy emocional. Es algo que me va a tocar vivir y sufrir y eso está bien, será parte de mi aprendizaje como ser humano", reconoce.

Otero piensa que esa es la segunda gran desconexión de nuestra vida, la de separarnos de nuestros padres, y que ahí reside ese Precipicio al mar. La primera es el nacimiento y la tercera, la muerte. El cantante cuenta que él vivió esa segunda desconexión muy joven, cuando tenía 19 años, y que nunca supo si sus padres lo vivieron como un abandono. "Es una buena pregunta para hacerles", piensa en voz alta.